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La acusada por el ‘crimen perfecto’ maniobra para salir libre antes del juicio

Angie suplantó la identidad de una amiga y la mató para cobrar seguros de vida

María Ángeles Molina, 'Angie', en la primera sesión del juicio.
María Ángeles Molina, 'Angie', en la primera sesión del juicio.

María Ángeles Molina Fernández, Angie, se sentó frente al juez toda de negro, arreglada como para salir de fiesta —chupa de cuero, botas de ante, pantalones ajustados—, y habló con una serenidad pasmosa, como si no pesara sobre ella una petición fiscal de 24 años de cárcel por asesinato. Ni la presión de los familiares de su víctima, Ana Páez, ni las advertencias del magistrado la inquietaron un ápice: “Quiero cambiar de abogado”.

Los familiares de Páez, que el 19 de febrero de 2008 encontró una muerte cruel en su apartamento de Gràcia, no pudieron reprimir su ira contra Angie, la presunta asesina que nunca, en estos cuatro años, se ha derrumbado pese a la evidencia de las pruebas contra ella. La prisión preventiva de Angie vence el próximo 12 de marzo. Por eso intentó ayer una maniobra dilatoria que no salió como esperaba.

Tras cuatro años de sintonía, la víspera del juicio comunicó a su abogado que prescindía de sus servicios por desacuerdos en la estrategia de defensa. “Mi nueva abogada se llama Carmen Gómez Martín, o Martínez”, dijo ayer Angie —que se alisó el cabello con plancha para acudir a la Audiencia de Barcelona— mientras extraía un papel del bolsillo con el teléfono de la letrada. “Esto es el paradigma de fraude procesal. A partir de hoy, queda en suspenso el cumplimiento de la prisión provisional”, le espetó, irritado, el magistrado Pedro Martín.

Pese a la apretada agenda de la sección segunda, se acordó retomar el juicio el 20 de febrero, o sea, antes de que Angie salga de la cárcel. El objetivo es dictar sentencia cuanto antes para evitar que la acusada salga de la cárcel y pueda huir. El tribunal estudia ahora la petición formulada ayer por el fiscal, Fernando Maldonado, y el abogado de la familia, Emilio Zegrí, para que el contador de la prisión preventiva quede congelado hasta que se dicte sentencia.

Pese a ser consciente de la maniobra dilatoria, el magistrado acabó consintiendo el aplazamiento del juicio. Sobre todo, porque el exabogado de Angie hubiese quedado en una posición “ética y deontológica muy difícil”, al tener que defender a una mujer que le ha retirado su confianza. La acusada, pues, ha ganado tiempo, pero no el suficiente para quedar en libertad. Otro de los abogados advirtió sobre el riesgo de fuga de la acusada, “dada su facilidad para suplantar identidades”.

Los familiares, sin embargo, se mostraron indignados por la decisión y persiguieron con insultos a Angie a la salida de la sala. “La justicia es una mierda”, resumió un amigo. El aplazamiento del juicio alarga el sufrimiento de los padres tras un asesinato que llegó a bautizarse como "el crimen perfecto", por la meticulosidad y el grado de perversión con el que fue ideado y ejecutado.

Tras cenar juntas, María Ángeles Molina asesinó a su amiga Ana Páez para cobrar los seguros de vida que contrató suplantando su identidad. Angie dejó pistas falsas e impregnó el cadáver con esperma de dos hombres —cuyos servicios contrató en un burdel de prostitución masculina— para que los Mossos d’Esquadra pensaran en un móvil sexual. La acusada, que también había suscrito contratos de préstamo con bancos tras apoderarse del DNI de su amiga y haciéndose pasar por ella, le colocó una bolsa en la cabeza y la asfixió.