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El gimnasio Arsenal se desdice y vuelve a admitir a mujeres

El centro de Via Augusta echó en verano a sus 700 socias

Cambio de tercio por segunda vez en medio año. Si en julio pasado el exclusivo gimnasio Arsenal de la Via Augusta de Barcelona echaba a sus 700 socias para convertir el centro en solo masculino a partir de octubre, ahora las vuelve a admitir. Eso sí, ha subido la cuota: de un abono mensual que oscilaba entre 70 y 150 euros, ahora pasa a una única tarifa: 150 euros. Además, el gimnasio no es exactamente el que dejaron las socias: se transformaron dos plantas de salas en un restaurante y un club social, por lo que el espacio para la práctica deportiva se ha reducido considerablemente.

La página web del Grupo Arsenal sigue dedicando un apartado al centro masculino, pero simultáneamente anuncia que vuelve a admitir mujeres. El propietario de la firma, Alberto Carcas, asegura que el cambio obedece “a la cantidad de peticiones que ha recibido de socias para reingresar”. Las antiguas socias han recibido una carta invitándolas a volver, con el argumento de que el centro de Amigó se encuentra saturado. Algunas se acogieron a la posibilidad de trasladarse al Arsenal de la calle de Amigó, centro solo para mujeres. Otras, bien por enfado bien porque no les iba bien desplazarse, optaron por marcharse y punto.

Dos usuarias del gimnasio Arsenal, el pasado verano.
Dos usuarias del gimnasio Arsenal, el pasado verano.

La decisión de convertir en masculino el Arsenal de Via Augusta —que tiene otros dos centros exclusivos para hombres o mujeres en Barcelona— causó en verano notable malestar entre las 700 socias afectadas, que se enteraron antes por los rumores en los vestuarios que por una comunicación formal. La decisión, con todo, fue legal, tratándose de un negocio privado. Además de echar a las socias, la reconversión supuso prescindir de una veintena de monitores de actividades como yoga, estiramientos y pilates.

En verano, Carcas argumentó que la decisión de reorientar el Via Augusta obedecía a razones “organizativas” y recordaba que el negocio nació con centros exclusivamente masculinos o femeninos, aunque las socias aseguraban que se trataba de motivos económicos. Las mujeres, aseguraban, participan en actividades y utilizan mucho el salón de belleza, mientras que los hombres se limitan mayoritariamente a usar las máquinas del gimnasio.