La curva de la semana: sube Marilyn, baja la Documenta, vuelven los institutos de los noventa

Además, las recomendaciones de ‘Babelia’: el otoño editorial español tiene acento chileno, la segunda temporada de ‘Industry’ presagia lo mejor y la actualidad musical se llena de apellidos ilustres

Portada del libro 'Space Inviders' de Nona Fernández.

Chile ya no pone la otra mejilla

Dicen que cuando en Nueva York son las tres de la tarde, en Europa son las nueve de 10 años antes. Algo parecido podría decirse con la llegada a España de libros básicos de las letras latino­americanas. Aunque el gran público sigue de espaldas a la parte más dinámica de su propio idioma, muchas editoriales mantienen la apuesta. Por eso el otoño español tiene acento chileno. Al máximo nivel: Lumen publica la “versión final” de 'Anteparaíso', de Raúl Zurita —había una en Visor—; Periférica hace lo propio con 'El cuarto mundo', de Diamela Eltit, y Minúscula lanza 'Space Invaders', de Nona Fernández, una estupenda novela corta que encandiló a Patti Smith cuando se publicó en inglés. Por su parte, Las Afueras sigue recuperando a Pedro Lemebel y reedita 'Poco hombre', un volumen de crónicas que se abre con el famoso manifiesto político-homosexual 'Hablo por mi diferencia', que contiene tres versos clave en la poesía de las últimas décadas: “Yo no pongo la otra mejilla. / Pongo el culo, compañero. / Y esa es mi venganza”.
Los protagonistas de 'Industry'.

'Industry': la Bolsa o la vida

Tras casi dos años de parón, llega la segunda temporada de Industry, sobre un grupo de cachorros del mundo de las finanzas que se devoran los unos a los otros para obtener un codiciado contrato en una banca de inversiones de Canary Wharf, anexo de la City londinense. La serie, estrenada a finales de aquel año plácido y delicioso que fue 2020, pasó más inadvertida de lo que merecía. Esta nueva tanda de episodios es un paso adelante en una dirección más turbia y compleja, y también más pegada a las lindezas del mundo laboral pospandémico. Se estrena el viernes 30 en HBO Max.

El regreso del nepotismo musical

Hace meses que las redes afilan sus críticas contra los nepo kids. Es decir, los hijos de de toda la vida, favorecidos por las inoxidables leyes del nepotismo, que nunca habrían tenido las mismas carreras sin sus ilustres patronímicos. La música no está a salvo del fenómeno. Maya Hawke, infalible suma genética de dos de las mayores bellezas que dio el final del siglo XX —Ethan Hawke y Uma Thurman—, edita Moss, un disco de folk agradablemente inofensivo, en la estela de la última Taylor Swift. Pero la sorpresa la ha dado Noah Cyrus, hermanísima de Miley, con The Hardest Part, inscrito en un country-pop delicado y desgarrador, que contiene un dúo junto a Ben Gibbard (Death Cab for Cutie). Menos suerte tiene Julian Lennon con su primer disco en 11 años, que ha tenido la ocurrencia de titular Jude, como si le resbalaran las comparaciones con su progenitor. “Es una pálida imitación de su padre”, sentenció The Observer. Se lo habrá buscado.

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