Apertura Madrid Gallery Weekend: ruta por la nueva temporada de galerías

La última edición del evento que marca el arranque del curso reivindica la participación del público en una inauguración conjunta que sigue apostando por la celebración en tiempos de crisis

Vista de la exposición 'Turbulencias', de Daniel Canogar, en Max Estrella.
Vista de la exposición 'Turbulencias', de Daniel Canogar, en Max Estrella.Álvaro Oliveros

Tienen un papel fundamental dentro del mundo del arte y, al mismo tiempo, uno de los que pasan más desapercibidos. Es el galerista de arte contemporáneo, uno de los perfiles más activos en la promoción de los artistas, los que apuestan por exponer esas obras que más tarde veremos en las colecciones de los museos, los que más trabajan en una proyección internacional real gracias a su participación en ferias fuera. A la precariedad que arrastra desde hace años el sector se une la actual preocupación económica y ese desmayo que parece sufrir el interés por la cultura. Contra ello pelea un evento como Apertura, el inicio de la temporada artística de las galerías de Madrid. El modelo es un clásico ya en otros países y otras ciudades españolas. Bruselas celebra su Gallery Weekend también está semana. Barcelona se sumará la próxima, al tiempo que la Nit de l’Art en Palma de Malloca y Valencia lo hará una semana más tarde, del 23 al 20 de septiembre. Una reentré que acaba copando el mes entero de inauguraciones con un mensaje claro: incrementar el interés y disfrute por el arte.

Vista de la exposición 'Far Sounds' en Juana de Aizpuru.
Vista de la exposición 'Far Sounds' en Juana de Aizpuru.álvaro oliveros

Lo fundamental, dicen los galeristas, es llegar al público. Ir de galerías es un plan más, tan interesante o cool como ir al cine o al teatro, y además gratuito. El horario es amplio, los espacios siempre están abiertos a ojos curiosos y siempre hay quien puede explicar más si se requiere. Sabemos que en España falta coleccionismo y que, para su fomento, falta educación. Ese es el foco donde todas las galerías se concentran estos días. Para ponerlo fácil, Arte Madrid, la asociación de galerías de la capital tiene un App que multiplica las posibilidades del habitual plano en papel que encontramos en las galerías. Entre la programación encontramos un amplio abanico de exposiciones. Las hay clásicas, como la magnífica muestra de Adolfo Schlosser en la galería Elvira González, más de cuarenta obras fechadas entre 1973 y 2002 que transitan en esa tensión tan propia con los materiales, entre algas, cera natural, paja y adobe.

También destaca la exposición de Susana Solano en la galería Rafael Pérez Hernando, Fragmentos y vínculos, un conjunto de esculturas y fotografías evocan el tránsito en el tiempo. La muestra del uruguayo Joaquín Torres García en la galería Guillermo de Osma, centrada en sus juguetes de vanguardia que cautivó al MoMA en 2015. Más artistas clásicos: Lucio Fontana en la galería Helga de Alvear, con mucha de esa cerámica que muchas veces queda en la sombra de su contribución a la pintura. El diálogo entre los cuadros de Gutiérrez Solana y las fotografías de Alberto García-Alix es una de las citas obligadas, en la galería Leandro Navarro, así como el proyecto de Juan del Junco en la galería F2. Lo mismo que las obras de la brasileña Ana Bella Geiger, una de las mejores exposiciones ahora mismo en Madrid, y Dadamaíno, artista visual y pintora italiana de nombre Eduarda Emilia Maino miembro de la vanguardia milanesa de la década de 1960 y que ahora expone la galería Parra y Romero.

Vista de la exposición de Francisco Leiro en Marlborough.
Vista de la exposición de Francisco Leiro en Marlborough. Álvaro Oliveros

Hay sorpresas, como las nuevas esculturas de Francisco Leiro en la galería Malborough que, en toda su potencia, siguen hablando de la fragilidad humana. También las Turbulencias de Daniel Canogar en la galería Max Estrella que explora nuestra capacidad para ordenar, procesar y dar sentido al flujo de noticias que recibimos diariamente. Aunque si hay un medio que sigue demostrando su peso en el mercado es la pintura. Muchas de las exposiciones demuestran que sigue en su mejor momento: Carlos León en la galería Fernando Pradilla, Nico Munuera en La Caja Negra, Gloria Martín en Galería Silvestre, Irene Grau en la galería Juan Silió, Manolo Gil en José de la Mano, Daniel Verbis en la galería Daniel Cuevas, Alejandro Campins en la galería Elba Benítez, Miki Leal en Benveniste, Chema Peralta en Utopía o la colectiva organizada por el artista Albert Oehlen en la galería Juana de Aizpuru, que reúne mucha de la nueva producción de pintura alemana reciente. Aunque recuerden bien estos dos nombres, de pintoras también: Rosa Torres en la galería Fernández Braso, artista valenciana que tuvo sus comienzos junto a Equipo Crónica y que representó a España en la Bienal de Venecia en 1982 y que luce ahora con maestría mucho de su trabajo reciente, y Menchu Lamas, que despliega sus últimas obras en la galería Marta Cervera con maestría.

Entre las novedades, NoguerasBlanchard estrena nuevo espacio en el barrio de Justicia con una exposición de Brossa que orbita a la perfección en la línea expositiva de esta galería, con guiños a Tàpies y a Portabella, a Wilfredo Prieto o a Enric Farrés Duran. La misma ironía de las esculturas de Brossa, la esconde la instalación de A Kassen en la galería MaisterraValbuena, con una particular farola que acoge el espacio. Búsquenla curiosos. De humor tira también Cristina Garrido en la galería The Goma, con un trabajo inteligente y sofisticado al mismo tiempo. Lo mismo podría decirse de Richard Billingham en la galería Travesía Cuatro. Founding, de Danica Phelp en la galería NF recoge un viaje de la artista con su hijo por el Cañón del Colorado en Arizona con una serie de dibujos que documentan los gastos del viaje, gasolina, camping, alquiler de coche… todo trazado cuidadosamente. La emoción de la vida compartida en una de las mejores exposiciones ahora en Madrid. Aunque si algo resuena fuerte en Madrid estos días es Residua, la propuesta de Laia Estruch en la galería Ehrhardt Flórez. La obra consta de una performance, realizada en cuatro sesiones distintas distribuidas a lo largo de los dos meses que dura la exposición, y de una gran escultura que la artista recorre, toca y golpea, interactuando con la voz, la interpretación y el cuerpo. Partir del arte para salir de él y llevar al espectador a un lugar anárquico y experimental que mucho se agradece cuando tantas cosas tienden a lo previsible.

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