EN POCAS PALABRAS

Manuel Ruiz Amezcua: “El mundillo literario es reaccionario”

Poeta y ensayista, Manuel Ruiz Amezcua (Jódar, Jaén, 69 años) fue profesor de Lengua y Literatura Española en institutos de secundaria durante 35 años. Ahora publica una nueva edición de ‘Una verdad extraña (Poesía 1974-2021′), en la editorial Comares, donde reúne todos sus poemas publicados más algunos inéditos

El poeta Manuel Ruiz Amezcua.
El poeta Manuel Ruiz Amezcua.

¿Qué le hizo querer ser escritor?

Para mí, escribir es decir lo no dicho. O intentarlo. Por aquello que escribieron tantos a lo largo de los siglos: Deseamos otra vida porque la que nos ha sido dada no es toda la vida.

¿Es la poesía una “verdad extraña”? ¿Por qué?

La poesía debe estar construida con un “lenguaje tachado”. Porque no se atiene a los usos de lo convencional. Sólo así se hace cargo del otro, de lo otro, de lo extraño. Y de la responsabilidad de las palabras.

¿Qué pensó cuando leyó que Fernando Fernán Gómez decía que usted era un “poeta irremediable”?

Lo oí de su viva voz en Brasil, donde fue invitado a hablar de mi poesía. Hay grabación. Lo dicho lo publicó luego en este periódico, el 28 de junio de 1997. Mucha sustancia. Distinguía, y apreciaba, las formas y las sutilezas del verso. Era poeta también. Tiene un libro en Visor, El canto es vuelo.

¿Cómo describiría usted a Fernando Fernán Gómez ahora que estamos en su centenario?

Genio y figura. Un hombre libre, muy generoso. Amigo de sus amigos. A algunos los salvó del hambre.

¿Qué aprende un poeta dando clase a estudiantes adolescentes?

Los interesados tenían buen instinto poético. Luego, como en toda carpintería, tocaba refinar.

¿Qué ha aprendido usted de la pandemia?

Con las noticias de este periódico, y de otros, aprendí lo que no sabía de las residencias de ancianos, de lo que estaba pasando en España y en el mundo. Aprendí tanto que, con ese tema, escribí un poema largo, y en el extranjero ha sido traducido a 12 idiomas por 12 hispanistas de todo el mundo: Christopher Maurer y Christian de Paepe, entre otros. Señal de que en todos sitios pasaba lo mismo, más o menos. He aprendido, pues, a respetar más a los que difunden fuera nuestra cultura. Dentro, algunos parece que disfrutan con nuestra no existencia.

¿Qué poema ajeno le habría gustado escribir?

Canción de jinete, de Federico García Lorca. Nunca nadie mentó tanta vida para hablar de la muerte.

¿Cuál ha sido el último libro que le ha gustado?

Tierra inalcanzable, del poeta y Nobel polaco Czeslaw Milosz.

¿Y uno que no pudo terminar?

Cada día son más. Ya no caben en la piscina.

De no ser escritor, le habría gustado ser…

Arqueólogo.

¿Cuál es la película que más veces ha visto?

Los olvidados, de Buñuel.

Si tuviese que usar una canción o una pieza musical como autorretrato, ¿cuál sería?

La leyenda del tiempo, cantada por Camarón.

¿Qué suceso histórico admira más?

La invención de la escritura.

¿A quién le daría el próximo premio Cervantes?

A los que se lo merecían y se fueron sin él: Idea Vilariño, Valente, Gil de Biedma, Álvaro Cunqueiro y otros. El mundillo literario es una Sociedad de Socorros Mutuos, estamental y reaccionaria. Ese mundillo lo que de verdad premia no son los autores, o las obras, sino las grandes marcas editoriales.

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