La felicidad del periodismo

De Gernika a Chernóbil, Transilvania, Lourdes o Auschwitz, Álvaro Colomer viaja por las cicatrices de la vieja Europa

Participantes en los actos de conmemoración del 75º aniversario de la liberación de Auschwitz .
Participantes en los actos de conmemoración del 75º aniversario de la liberación de Auschwitz .Czarek Sokolowski (AP)

La escasa resonancia de Aunque caminen por el valle de la muerte ha sido injusta con esta novela valiente, a contrapelo y de clima a ratos irrespirable de pura tensión. Sería otro despilfarro que sucediese algo parecido con Guardianes de la memoria: son solo cinco reportajes pero cinco reportajes espléndidos. Qué fue de Gernika después de la masacre o qué pasó en Chernóbil cuando pasó lo de Chernóbil son cosas que se cuentan ahí, como se cuenta por qué Auschwitz ya no existe y sí sigue existiendo una superpoblación crónica en Lourdes (aunque no haya Drácula que valga en la quinta ciudad del libro, Marotinu de Sus, en Transilvania).

Pero la causa real para leer este libro no es informativa sino felizmente literaria: su calidad de escritura, su inteligencia moral, su valentía analítica y la solvencia de un cronista sin prisa y con muchas cosas que contar sobre nosotros y sobre los modos de arruinarnos la vida. Las cinco “ciudades estigmatizadas” de Álvaro Colomer han encontrado un visitante de lujo para meterse en sus maldiciones, sus averías, sus dramas íntimos a través de unos pocos personajes con silencios prolongados, miradas perdidas, dudas profundas sobre sí mismos, y casi todos mucho miedo y mucho dolor.

El crescendo culmina en un antológico último capítulo dedicado no a Auschwitz sino a la ciudad polaca de Oświęcim, que alojó ese campo de exterminio nazi, y es ahí, ante una superviviente, donde confluyen los cuatro reportajes anteriores y cuaja la evidencia de que la “historia popular de los hechos” es una y la “historia real de los acontecimientos” es otra; una es la “verdad popular” y otra “la verdad histórica”, y a veces establecen relaciones tan incestuosas que solo el recorrido a pie, las entrevistas a decenas de personas, el acopio de datos y la interrogación crónica las iluminan con credibilidad. Lo he leído con la adicción absorbente de tantas páginas de Gay Talese o de Kapuscinski, aunque Colomer prefiere acogerse a la fórmula de reportajes ideológicos, con préstamo de otro grande, Hans Magnus Enzensberger.

Guardianes de la memoria

Autor: Álvaro Colomer.


Editorial: Fórcola, 2020.


Formato: 202 páginas. 21,50 euros.


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Sobre la firma

Jordi Gracia

Es subdirector de Opinión y llega a la redacción desde la vida apacible de la universidad, donde es catedrático de literatura. La inmersión en el periódico equivale a entrar en el mundo real casi sin respirar. Pese a haber escrito sobre Javier Pradera, nada podía hacerle imaginar que la realidad real era así: ingobernable y adictiva.

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