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Empresarios catalanes

Si la economía tira como una moto, imaginen si todos los responsables políticos se dedicaran a diluir incertidumbres en vez de a fabricarlas

Asistentes a la 28 Trobada empresarial del Pirineu.
Asistentes a la 28 Trobada empresarial del Pirineu. Europa Press

No son proclives a expresarse públicamente, pero los empresarios atraviesan una fase más bien optimista, en algunos aspectos incluso muy optimista. Una racha que debería aprovecharse.

Para muestra valga un botón micro. Una encuesta anónima respondida al instante en el reciente encuentro empresarial pirenaico (la edición 28ª de la Trobada), que congrega sobre todo (aunque no solo) a gentes de empresa leridanas, de pymes a multinacionales de bolsillo, lo pone en evidencia.

Un abrumador 78% de los asistentes contestó que prevé facturar este ejercicio más que en el anterior. Un holgado 58% aseguró que contrataría más personal en los próximos seis meses. Y un porcentaje parecido (61%) dio cuenta de estar embarcado en alguna transformación digital inmediata.

El tono de mayor preocupación quedó para las cuestiones políticas. Hasta un 47% consideró que las nuevas directrices (previsibles) de EE UU afectarían para mal, directa o indirectamente, a sus compañías. Mostraron cierto desconcierto al dividirse por partes casi iguales entre los partidarios de que la Unión Europea aplique la política de mano tendida a Londres y los favorables a la línea dura en relación con el Brexit.

Y un significativo 57% mostró su inquietud porque la “incertidumbre” que envuelve la actual política catalana perjudique a las empresas (por un 24% que la ve positivamente y un 20% que carece de opinión al respecto). En este caso, la libertad de expresión sin miedo a eventuales daños colaterales parece resultar inequívoca, pese al carácter genérico de la pregunta.

El tono vital de empresarios y ejecutivos se manifestó también en las preguntas reticentes, o formuladas con retranca siempre cortés, a la portavoz de la Generalitat, Neus Munté. Y enlaza con el frío desinterés dispensado en Sitges por los socios del Círculo de Economía al discurso del primer mandatario, Carles Puigdemont.

Si la economía tira como una moto, y la locomotora catalana aún más, imaginen qué ocurriría si todos los responsables políticos (subrayemos, todos) se dedicaran con denuedo a diluir incertidumbres y deshacer entuertos en vez de fabricarlos.

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