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Alba Carrillo, todo por la audiencia

Los cinco pasos que han convertido a la modelo en la estrella mediática de ‘Supervivientes’

Alba Carrillo
Alba Carrillo fotografiada en Madrid poco antes de su participación en 'Supervivientes'. GTres

La modelo y presentadora Alba Carrillo ya tenía un historial antes de llegar a Honduras para participar en Supervivientes, el reality de Telecinco, pero su intervención en el programa está superando todas las expectativas. Como es habitual en este tipo de concursos en los que intervienen famosos, la elección de Alba Carrillo es seguro que tenía muy presente el momento de polémica fama que vivía después de la separación del tenista Feliciano López. Sus controvertidas declaraciones sobre la libido del jugador o las dudas sobre su condición sexual que hizo públicas en otro programa de la misma cadena de televisión la habían situado en el candelero de ‘elegibles’. La audiencia, y por ende la caja, mandan. Y Alba Carrillo está cumpliendo con ambas cosas aunque se salte todas las normas del programa y de la convivencia y la organización se lo esté consintiendo incluso a pesar de las quejas del resto de los concursantes.

Llegar a ser la movilizadora estrella del concurso y de todos los programas satélites que giran en torno a él ha llevado un proceso. Esta es la historia de la popularidad de Alba Carrillo sintetizada en cinco apartados. 

1. De estudiante a aprendiz de modelo. Alba Carrillo estudiaba Interpretación y Relaciones Públicas cuando tuvo su primer contacto con la televisión. Fue en la segunda edición de Supermodelo, el primer reality que afrontó el canal Cuatro y que enfrentaba a varias jóvenes aspirantes a modelo con el fin de posicionar a la representante española en el certamen de Elite Model Look, organizado por la famosa agencia internacional de maniquíes. Alba quedó en cuarta posición. Pero ya entonces se ganó el rechazo de la mayoría de sus compañeras de concurso. Falsa, manipuladora, fría o prepotente fueron los adjetivos más frecuentes que oyó de sus colegas durante los tres meses que duró el concurso. Tampoco le faltó la reprimenda de Emmanuel Rouzic, el fotógrafo que asesoraba a las aspirantes. “Todo lo que haces es demasiado forzado. Si fueras actriz, serías malísima”, llegó a sentenciar Rouzic.

2. Pareja de Fonsi Nieto. En 2010, después de algunos trabajos como modelo para firmas comerciales que no tuvieron mayor trascendencia mediática, Alba Carrillo comenzó a ser habitual de las revistas del corazón. ¿El motivo? Su relación sentimental con Fonsi Nieto, el motorista español que llegó a lo más alto de su carrera en 2002 cuando quedó subcampeón del mundo de la categoría de 250cc. Cuando se relacionó a la pareja, el deportista estaba a punto de retirarse y ya era más famoso por su matrimonio fracasado con la también modelo Ariadne Artiles, su presencia en las fiestas de Ibiza y sus pinitos como DJ de música electrónica en macrodiscotecas, que por sus logros con la moto en los circuitos. Después de algo más de dos años de relación, muchas portadas de revista y un hijo en común, Lucas, que nació el 17 de octubre de 2011, la pareja se separó en noviembre de 2012. De cara a la galería todo ha sido entendimiento y buena sintonía desde su separación, pero poco antes de la partida de ella a Honduras un pequeño incidente relacionado con las visitas del niño sacó a la luz la controversia real que existía entre ellos y que aparentemente se mantenía silenciada en beneficio de su hijo.

Alba Carrillo y Fonsi Nieto en un desfile.
Alba Carrillo y Fonsi Nieto en un desfile. Cordon Press

3. Boda y separación relámpago de Feliciano López. Alba encadena apariciones esporádicas en distintos programas televisivos: en 2012 para presentar en Nova el programa de moda y tendencias Glamour TV. En 2014 como colaboradora en el programa de TVE Amigas y conocidas y en 2016 en Hable con ellas de Telecinco. Paralelamente siguió apareciendo en las revistas del corazón y mantenía un blog sobre madres cool en la revista Telva. Su popularidad se disparó nuevamente en 2015 y el motivo volvió a ser su amor, boda y separación, cuando aún no habían cumplido un año de casados, con el tenista Feliciano López. Todo ello tan apasionadamente publicitado como declaraba que era su amor. El cénit lo marcó precisamente la ruptura de la pareja. Acusaciones de infidelidad y falta de deseo sexual, lágrimas en directo en programas propios y ajenos, litigios económicos, rencillas familiares y una entrevista en el programa Sálvame en el que el profesional de la raqueta salía de todo menos bien parado y por la que diferentes medios han asegurado que Alba Carrillo cobró 60.000 euros.

Alba Carrillo junto al tenista Feliciano López.
Alba Carrillo junto al tenista Feliciano López. Cordon Press

4. Una historia familiar plagada de conflictos. Lucía Pariente y Carlos Carrillo son los padres de Alba. La familia vivía en el madrileño barrio del Pilar y el padre regentaba una tienda de deportes en la misma zona. La participación de Lucía, primero interviniendo en varias ediciones de Sálvame y después en el concurso de supervivencia ha desvelado intimidades familiares como su confesión de que nunca ha estado enamorada de su marido y una relación que se podría calificar de tóxica entre madre e hija. El padre mientras tanto se mantiene al margen y cuando se ve asaltado por las cámaras afirma que él no sigue las andanzas de su hija porque solo ve “canales temáticos, series y documentales de La 2". Las salidas de tono de Alba Carrillo en cuanto se habla de su hijo Lucas da que pensar en el amor que siente por él pero quizá también en la preocupación sobre la repercusión que su controvertida popularidad pueda generar en el niño. Por otro lado, mantiene abiertas las tensiones con Fonsi Nieto por temas relacionados con el régimen de visitas y manutención del hijo de ambos, y su enfrentamiento con Feliciano López hasta que queden solucionadas las reclamaciones económicas pendientes de la división de su sociedad de gananciales. Además de estar en boca de todos los desequilibrios emocionales que han llevado a la modelo a recibir medicación y tratamiento psicológico y a ser presentada en el programa en el que concursa como “mi desequilibrada favorita". 

5. Desembarco en Supervivientes. Intencionado o no, el camino hacia uno de los realities de la cadena dirigida por Paolo Vasile estaba preparado. Y Alba y su progenitora, Lucía Pariente (presentada como reservista voluntaria del Ejército del Aire y nueva madre coraje frente a los que atacan a su hija), saltaron desde un helicóptero para empezar una aventura que se suponía de supervivencia y derivó desde el primer momento en batalla campal, primero entre madre e hija y después de ellas frente a cualquier concursante que se les pusiera por medio. Las rencillas previas de unos y otros han sido el caldo en el que se han cocinado los enfrentamientos. Han salido a la luz aireados rifirrafes familiares de los concursantes más conocidos, intereses televisivos y gruesos insultos. Todo ello animado por histriónicas sobreactuaciones y dos amagos de abandono que, hasta ahora, han acabado con el regreso al concurso, primero de madre e hija, y después solo de Alba, tras la partida definitiva de su madre, expulsada por el público del programa. La versión oficial que la modelo esgrime para volver –después de tres días apartada de sus compañeros para reflexionar– es que no quiere rendirse. Pero seguro que la cuantiosa sanción (diversas fuentes hablan de 10.000 euros) que establece el contrato del programa, según el caché de cada concursante, también habrá influido. En mitad de este panorama, muchos de los participantes de Supervivientes acusan a Telecinco de trato de favor a Alba Carrillo porque mientras ellos pasaban por algunos de los días más duros de su estancia, la modelo dormía bajo techo aunque sus condiciones de comida y aseo fueran las mismas que para el resto.

Sea cual sea el final de esta aventura personal hay algunos hechos seguros: a más tiempo en la isla de Honduras más audiencia para la cadena y más posibilidades para un futuro fichaje televisivo y para que suba el caché de las apariciones de Alba Carrillo. Otra cosa es si logrará sobrevivir a la presión que la espera a la vuelta.