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Macron al rescate

Las desgracias sobre Europa alimentan una oportunidad única con el líder centrista en el Elíseo

Elecciones en Francia
Emmanuel Macron, durante un mítin de campaña el pasado día 17 en París. EFE

Que Francia pinta poco en Europa desde que en 2005 votó no a la Constitución Europea lo saben todos los franceses menos Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon. La prueba es que, solo dos años después, el Tratado de Lisboa recogió el 90% de aquella Carta Magna y Francia se la tragó sin rechistar. Hace 12 años, en efecto, París perdió el liderazgo político de la Unión y, poco después, cedió por goleada el económico ante Berlín. Ha llegado la oportunidad de oro para recuperar mucho terreno y, de paso, sacar a Europa de su marasmo.

La primera oportunidad es el Brexit. Claro que la salida del Reino Unido es una pésima noticia para Europa. Pero también es cierto que se va quien ha vetado con saña todo intento de construir el proyecto más querido de Francia: la Europa de la Defensa. Pues bien, Londres deja el club cuando más necesario es ese pilar, cuando la amenaza exterior e interior —¿dónde está la frontera?— se ha disparado.

Y al irse los británicos, Francia queda como la única potencia nuclear de la UE y la más desarrollada en capacidad de despliegue estratégico y en industria militar. Los franceses son hoy la punta de lanza europea contra el yihadismo dentro y fuera de Europa. Por tanto, París aumentará su peso en la Unión frente a la excesiva influencia de Berlín. Buena noticia frente a otra desgracia actual: Alemania manda demasiado y eso hace que el motor Berlín-París no funcione como debe.

París aumentará su peso en la Unión Europea  frente a la excesiva influencia de Berlín

Otra fatalidad ha sido la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, el hombre que quiere una UE débil. Y mejor inexistente. Pues bien, igual es —ya lo está siendo— un revulsivo para que los europeos nos unamos más. Menos OTAN y más defensa propia ha sido la primera reacción. Ahora los europeos vamos a hablar más francés y menos inglés, que ha perdido influencia, como bromea —¿o no era broma?— Jean-Claude Juncker.

La desgracia con mayúsculas ha sido la crisis del euro. O se resuelve bien o se lleva todo por delante. Pues bien, ya hay recetas sobre la mesa —Gobierno y Parlamento de la eurozona, presupuesto propio…— que solo pueden aplicarse cuando se vislumbre una salida económica, es decir, ahora. ¿De dónde han partido esas recetas? Pues de Francia.

Aparte de Le Pen y Mélenchon, ¿alguien que valore Europa tiene alguna duda de que Emmanuel Macron es el líder francés adecuado para esta oportunidad? ¿Para hacer el mejor tándem con el o la canciller? “Soy partidario de una Francia fuerte en una Europa que proteja”, ha reiterado el único candidato europeísta.

Un político francés llama “ilusos” a los defensores de la teoría de la oportunidad. El gran Víctor Hugo le responde desde su tumba en el Panteón: “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes, es la oportunidad”.

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