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El cerebro procesa el mundo como una alucinación controlada

El proyecto Open MIND trata de entender cómo nuestro cerebro crea la realidad que percibimos a partir de información limitada

Nuestro cerebro es limitado y no es capaz de procesar más que una pequeña fracción de lo que sucede a nuestro alrededor. Por eso, con una pequeña cantidad de información, trata de crear una percepción de la realidad que nos sirva para sobrevivir, aunque en muchos casos esa percepción tenga mucho de ilusión.

En la Universidad Gutenberg de Mainz, en Alemania, el filósofo Thomas Metzinger ha puesto en marcha el proyecto Open MIND. Entre sus hipótesis de trabajo se encuentra la idea de que nuestro cerebro está constantemente haciendo predicciones sobre lo que tenemos a nuestro alrededor, desde nuestro compañero de trabajo hasta la temperatura del café.

Este planteamiento cuestiona la idea intuitiva de que nuestro cerebro percibe información de su entorno y después la procesa para crear percepciones. Sin embargo, esto no es así. Nuestros prejuicios sobre el mundo, creados a partir de nuestra experiencia e incluso nuestra naturaleza biológica, funcionan como un elemento activo que modifica la realidad para adaptarla a nosotros. Este tipo de proyectos abundan en la idea de que la realidad con la que convivimos es una simulación de nuestro cerebro. O en palabras de Metzinger, que nuestros procesos cerebrales son una forma de alucinación controlada.

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