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Esta pareja de ‘millennials’ tiene el mejor trabajo del mundo

Un antiguo limpiador de alfombras y una exayudante de clínica dental viajan gratis por el mundo. Las marcas les pagan 8.500 euros por una foto en Instagram

Aunque parezca que no, Lauren y Jack están trabajando es esta idílica imagen. Un lujoso hotel les ha enviado y les ha pagado para que luego compartan esta foto en Instagram.

Viajar por el mundo 365 días al año sería para la mayoría de los mortales un sueño. Que encima le pagaran a uno un dineral por hacerlo, sería ya el no va más. Pues es a lo que se dedican Jack Morris y Lauren Bullen, una pareja joven, guapa, resuelta y suertuda que lleva un año pegándose la gran vida cruzando de un lado a otro el planeta —ha visitado 45 países—, y forrándose con ello.

Este negocio redondo tiene que ver, como seguramente sospechas, con Instagram. Jack Morris (Reino Unido, 24 años), trabajaba limpiando alfombras en Manchester cuando un día se hartó y voló (en avión, no en alfombra) a Bangkok (Tailandia). Lauren Bullen (Australia, 24 años) era la ayudante de un dentista. Como aficionados a la fotografía y millennials (término que define a los jóvenes nacidos entre 1982 y 2004 enganchados a las nuevas tecnologías) de pura cepa, exprimían Instagram y soñaban con sacarle partido algún día. El año pasado se conocieron en Fiji y decidieron que viajando juntos tendrían más posibilidades.

Hoy, 2,2 millones de personas siguen a Morris en Instagram (@doyoutravel), y casi un millón y medio a Bullen (@gypsea_lust). Marcas de todo tipo han visto el potencial de esa audiencia y les están pagando un dineral por promocionar sutilmente sus productos en esa red social.

“No publicamos una foto por menos de 2.800 euros. Lo más que me han pagado por una han sido 8.500 euros. Una compañía telefónica me pagó por subir cinco fotos a Instagram 33.000 euros”

“No hacemos un post por menos de 3.000 dólares [2.800 euros]”, explicó Morris a Cosmopolitan. “Lo más que me han pagado por uno han sido 9.000 dólares [8.500 euros]. Hice un trabajo para una compañía telefónica que implicaba un viaje de tres días y cinco fotos en Instagram. En esa ocasión me pagaron 35.000 [33.000 euros]”. Y eso es solo lo que cobra él (la tarifa de ella es ligeramente inferior). Morris publica unas nueve fotos al mes.

¿Por qué esta angelical pareja sí y nosotros no? Da la impresión de que la clave está en ser fotogénico y hacer fotos muy bonitas en lugares preciosos. Dicho de otro modo: viendo sus fotos, a uno le gustaría ser tan atractivo como Jack o Lauren y estar donde ellos están. Las marcas han llegado a la misma conclusión y añadido una línea más a la ecuación: a uno le gustaría estar en el mismo hotel o llevar el mismo reloj que ellos.

Estas referencias las consignan puntualmente en sus posts. Por ejemplo, en una bella imagen de espaldas frente al Taj Mahal, en la India, aparecen mencionadas @ITChotels y @TheLuxuryCollection, las cuentas de dos cadenas hoteleras; en otra, tomada en una playa de Filipinas, con Bullen al fondo y el reloj de Morris en primer plano, se cita a @paul_heweitt, firma alemana de relojes y complementos.

“Las marcas contactaron conmigo antes de que empezara a aceptar ofertas”, dice Morris. “No tenía interés en hacer dinero con mi cuenta, siempre fue un proyecto para divertirme. Al hacerme más grande, algunas ofertas eran demasiado buenas como para declinarlas y empecé a aceptarlas. Muchos de los trabajos con marcas u oficinas de turismo son muy divertidos, ya que te aportan experiencias que normalmente no tendría la oportunidad de hacer”, añade sobre el objetivo primigenio.

Sus fotos son cualquier cosa menos selfies improvisados. Traicionando el espíritu de Instagram, no las hacen con el móvil, sino con una Canon 5D MK3 y una Sony A7S II. Las retocan como lo haría un profesional. “No uso apps para móvil o filtros. Edito usando Lightroom [un programa de edición gráfica] en mi MacBook Pro”, explica.

Sus instantáneas están concienzudamente preparadas. Calor, sudor, mosquitos, diarreas, muchedumbres y otras molestias comunes del viajero son sustituidas sagazmente por el aspecto lozano de Morris y Bullen —siempre como recién duchados— y sus impolutos escenarios. Una imagen como en la que aparecen desayunando junto a dos ventanales por los que dos jirafas introducen sus cabezas (una de ellas come del desayuno de Jack) da a entender que se toman su tiempo para que cada foto merezca la pena.

Aun así, aseguran que viajan solos. “Ella saca las fotos en las que salgo yo y yo en las que sale ella. Cuando salimos los dos usamos un trípode con un temporizador”, dice Jack Morris, que simplifica así las claves para ser un influencer de éxito: “Pasión, originalidad y perseverancia”.

"Directos a la cima de Jaipur (India)", escribe en Instagram Jack Morris, que también menciona a @BeautifulDestinations, @ITCHotels y @TheLuxuryCollection (las cuentas de cadenas hoteleras y agencias de viajes que les pagan). Instagram
"Le he traído unos cachorros a @gypsea_lust por San Valentín. Gracias por hacerme el hombre más feliz del mundo. Te quiero", se declara Jack en su Instagram. Están en Filipinas. Instagram
En la imagen, la pareja desayuna junto a dos ventanales por los que dos jirafas introducen sus cabezas (una de ellas come del desayuno de Jack). Están en Kenia y queda claro que se toman su tiempo para que cada foto merezca la pena.
En la imagen, la pareja desayuna junto a dos ventanales por los que dos jirafas introducen sus cabezas (una de ellas come del desayuno de Jack). Están en Kenia y queda claro que se toman su tiempo para que cada foto merezca la pena. Instagram

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