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Ahmadineyad abre cuenta en Twitter

Siendo presidente de Irán prohibió esa red social y aumentó la censura de Internet

El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad.
El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad. REUTERS

“I'm on Twitter”(Estoy en Twitter), anunciaba hace unos días el expresidente iraní Mahmud Ahmadineyad al presentarse en esa red social. Así, en inglés. También en ese idioma está su perfil, en el que, con un estilo muy americano, se define como “marido, papá, abuelo, profesor universitario, presidente, alcalde y orgulloso de ser iraní”. Todo muy guay, salvo que fue él quien prohibió Twitter y reforzó la censura en Internet en 2009.

¿Qué pretende Ahmadineyad en vísperas de unas elecciones presidenciales? El año pasado se especuló con que intentaba regresar a la política hasta que el líder supremo, el ayatolá Ali Jameneí, le desaconsejó que lo hiciera. Así que no está claro su objetivo. Tampoco a quién se dirige en inglés. Su vídeo de presentación, casi amateur, no aclara mucho. En una voz apenas audible dice “soy yo, paz y amor, mis mejores deseos”. ¿Para el Noruz, el Año Nuevo iraní que se celebrará el próximo día 21? ¿O para sus potenciales seguidores? Ya tiene 16.000, lo que no está mal en unos pocos días.

De momento, sus mensajes son un tanto crípticos. En uno de ellos alaba al fallecido presidente de Venezuela Hugo Chávez, de quien dice que “sigue vivo” y que “regresará cuando regresen la libertad y la justicia”. En otro afirma que los seres humanos son fruto del amor del creador y anima a que nos “amemos los unos a los otros”, algo que sin duda debe sonar sarcástico entre las víctimas de su represión. Lo que es más grave, Irán no se ha recuperado aún de la fractura que causó en la sociedad.

Quizá solo quiera participar de la conversación. El bloqueo que impuso no ha evitado que los iraníes sigan accediendo a las redes sociales utilizando filtros, aunque al precio de una exasperante lentitud. Tampoco ha frenado que los dirigentes las utilicen para difundir sus ideas y tratar de acercarse a los jóvenes, que son la mayoría de la población iraní. No solo el moderado presidente Rohaní o su cosmopolita ministro de Exteriores tienen cuentas muy activas, sino hasta el mismísimo líder supremo, aunque no la gestione personalmente.

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