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Colombia: las imprescindibles mujeres de paz

Una variedad de organizaciones de mujeres hace posible el fin del conflicto

María Eugenia Cruz, sobreviviente y líder de la Corporación 'Mujer sigue mis pasos' Ampliar foto
María Eugenia Cruz, sobreviviente y líder de la Corporación 'Mujer sigue mis pasos'

En noviembre de 2016 se hacían realidad las esperanzas de paz en Colombia con la ratificación de los acuerdos entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Unos acuerdos en los que las mujeres han reclamado y conseguido un espacio para hacer oír su voz y exigir justicia ante los crímenes de violencia sexual que han sufrido a lo largo de estos años.

“Yo formé parte de la primera delegación de víctimas que fue a La Habana y fui quien habló por primera vez allí de violencia de género y violencia sexual”. Es Maria Eugenia Cruz, representante de la Corporación Mujer Sigue Mis Pasos. “Fui víctima de la violencia sexual cuando tenía 17 años y hoy sé que eso que yo viví no fue culpa mía, que no me lo busqué, que fue un delito. El proceso de paz me ha ayudado a reconocerlo y a ser capaz de hablar de ello públicamente. Y las negociaciones de La Habana me han dado la oportunidad de incidir”.

“Desde la Ruta Pacífica de las Mujeres llevamos 20 años trabajando por la salida negociada del conflicto”, comenta Marina Gallego. “Desde la Casa de la Mujer, desde 1982, estamos comprometidas con el logro de la paz y la necesidad de diálogo”, añade Olga Amparo Sánchez.

En la organización Vamos Mujer, a la que pertenece Teresa Gómez, las apuestas son tres: “conseguir la autonomía económica de la mujeres, una vida libre de violencia sexual y la capacidad de incidir nosotras mismas sobre el territorio. Todo eso pasa por el derecho a la salud, a la educación, al agua… por el derecho a un territorio libre de violencia. Entonces creo que todo lo que hacemos forma parte de este proceso de construcción de paz”.

Desde la Corporación de Mujeres Ecofeministas Comunitar han establecido cuatro ejes de trabajo. Todos ellos tienen su reflejo en los acuerdos de paz. Zully Meneses, su directora nos cuenta que son “la participación política de las mujeres, la atención a la violencia sexual, la prevención de esta violencia y el derecho de las mujeres a la tierra”. En todos estos aspectos llevan tiempo trabajando desde municipios y regiones para incidir en los programas políticos de los diferentes candidatos. “En la región de Cauca tenemos un pacto con el que fuera candidato y hoy gobernador que se comprometió con nuestra agenda de paz”.

Las mujeres han conquistado este espacio de intervención político y social tomando conciencia de su realidad y poniendo de relieve la especial incidencia que ha tenido el conflicto sobre ellas. La campaña Violaciones y otras violencias: saquen mi cuerpo de la guerra es una ejemplo con documentos como la Encuesta sobre la violencia sexual en el contexto del conflicto o el informe ¡Que dejen de cazar a las niñas y niños!

Los acuerdos de paz abren la esperanza de un nuevo marco en el que trabajar. Para Zully es "una oportunidad". "Pero solo se va a materializar en la medida en que la sociedad civil sea veedora y tenga las herramientas para estar atenta e incidir para que los acuerdos se cumplan”, añade. Para Marina, sin ellas el proceso de paz, no será completo “nosotras somos el potencial para la reconciliación, para tejer y retejer el tejido social”.


Oxfam Intermón ha apoyado en los últimos nueve años a 11 organizaciones colombianas que representan a más de 500 organizaciones de base de mujeres. Su labor ha contribuido a hacer visible la problemática de la violencia sexual contra mujeres y niños y niñas durante los años de guerra y ha permitido que más de 130.000 mujeres tomen conciencia de sus derechos y participen activamente en la vida social, económica y política del país.

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