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Relatos

Combatientes en la sombra (Taurus) es un espléndido libro sobre la resistencia en Francia a la ocupación alemana durante la segunda guerra mundial

Contenedores en la localidad navarra de Alsasua con la bandera de España tachada EL PAÍS

Lo que importa a largo plazo son los relatos. Los relatos basados en la verdad que hacen que la gente viva en una sociedad de manera más o menos confortable, y que la mayoría de sus miembros comparta las razones que justifican que la vida es de una manera o de otra.

Por ejemplo, en Alsasua el relato de lo sucedido en Euskadi durante los últimos cincuenta años no se comparte en absoluto entre las herriko tabernas y los cuartelillos de la guardia civil. Es más, en muchos lugares del País Vasco una parte sensible de la población sigue apegada al relato antiguo y viejo de la España opresora que diseñó Sabino Arana. Pero no hay que ser pesimista para siempre. Ahora, por ejemplo, y como parte de un nuevo relato, un escritor vasco, Fernando Aramburu, acaba de publicar una excelente novela que, bajo el nombre de Patria, resume de una manera destacada los sentimientos que han tenido muchos habitantes de Euskadi durante esos años de plomo. Hay historiadores, como Gaizka Fernández Soldevilla, al que antecedieron otros como Mario Onaindía, Javier Corcuera, Jon Juaristi, y alguno más, que han conseguido armar un discurso ilustrado y bien fundamentado sobre el país, que proporciona argumentos de sobra para acabar con los mitos llamados “fundacionales” del nacionalismo.

Combatientes en la sombra (Taurus) es un espléndido libro sobre la resistencia en Francia a la ocupación alemana durante la II Guerra Mundial. El autor, Robert Gildea, muestra cómo los principales actores de la política de la posguerra intentaron llevarse el agua a su molino, despreciando o tapando la verdad, con la complicidad de una gran parte de la población, para contar la historia según su conveniencia. Desde De Gaulle hasta el Partido Comunista, hicieron un relato falsificado de lo sucedido aquellos años. La sociedad francesa, por fin, ha tenido acceso, con este libro y otras intervenciones públicas, a la verdad, lo que seguramente la hará más libre y mejor. Francia está construyendo por fin su relato verdadero de un pasado que no es tan remoto.

Algo que está muy lejos de lo que pretende hacer el gran bloque que forma el independentismo en Cataluña. Es muy recomendable asomarse al Born, donde más allá de un caballo pintado de colores, las autoridades autonómicas han querido darle forma física a una mentira gigantesca, que empieza con una guerra dinástica en la que parece que uno de los contendientes era muy progresista. Hay un blog de una modesta ciudadana, Gloria de la Llave, que bajo el título Textos contaminados, construye un relato serio. Algo es algo.

 

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