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Sí, somos europeos

Compartir las soberanías nacionales es la mejor manera de defender nuestros intereses comunes

Vista general de la cumbre de Bratislava EFE

Somos europeos, al igual que nuestros cientos de millones de compatriotas, porque creemos que Europa es nuestro destino, nuestro proyecto y nuestra esperanza. Somos europeos porque queremos que nuestros países hagan valer plenamente su soberanía frente a retos como el cambio climático, la evasión fiscal, el terrorismo islamista o la agresividad rusa. Creemos que compartir nuestras soberanías nacionales es la manera de proporcionar una defensa más eficaz de nuestros intereses comunes a través del fomento de la cooperación y la solidaridad.

Admitimos el deseo de nuestros amigos británicos de optar por un camino en solitario y de iniciar los trámites de divorcio, al tiempo que deseamos mantener estrechas relaciones con Reino Unido. Instamos a las autoridades nacionales y europeas a centrarse sin demora en los muchos retos que la Unión Europea (UE) tiene que abordar con urgencia.

Somos europeos porque estamos conectados por los valores de la democracia, el Estado de derecho, la igualdad de género y la protección de las minorías, así como por nuestro rechazo a aplicar la pena de muerte. Debemos enorgullecernos de estos principios, ya que es difícil verlos puestos en práctica con tanta intensidad como en nuestro continente. No vemos a las personas que buscan asilo como una amenaza, sino como víctimas. Encomiamos los esfuerzos por controlar nuestras fronteras exteriores, que permiten considerar sus solicitudes de una forma más organizada y a la vez reforzar nuestra seguridad.

Nos preocupa la negativa de algunos Estados miembros a aplicar decisiones sobre los refugiados adoptadas en común y las derivas políticas observadas en países como Polonia y Hungría.

Nuestra Unión actúa como una comunidad de valores que han sido reafirmados en nuestros tratados y para la cual el cumplimiento de estos no es negociable;no podría funcionar únicamente con una forma selectiva de solidaridad. Nos preocupan la negativa de algunos Estados miembros a aplicar decisiones sobre los refugiados adoptadas en común y las derivas políticas observadas en países como Polonia y Hungría.

Somos europeos porque estamos unidos por un modelo de desarrollo capaz de producir alrededor de una cuarta parte de la riqueza mundial al mismo tiempo que se propone limitar sus emisiones de dióxido de carbono. Nos complace que la UE alentase con éxito a los líderes del mundo a firmar el acuerdo mundial de París sobre el clima que se negoció en la conferencia COP 21. Somos fieles a nuestra economía social de mercado, que procura combinar la eficacia económica con la cohesión social. Somos conscientes de los esfuerzos constantes en innovación y competitividad que tenemos que hacer para conciliar estos dos objetivos, que para nosotros son inseparables. Somos europeos porque nuestra larga historia bélica nos ha enseñado que los conflictos se deben resolver pacíficamente siempre que sea posible. No enviamos soldados sin uniforme a que los maten en países vecinos ni alistamos a jóvenes para que se hagan estallar en pedazos en lugares públicos.

Sabemos que el mundo no vive en paz y que nuestro entorno en Ucrania y en Rusia, en Siria y en Irak, en Libia y en el Sahel es inestable. Para hacer frente a estas amenazas debemos permanecer unidos para nuestra defensa y desarrollar nuestra capacidad de cooperar militarmente sin depender únicamente de nuestro aliado estadounidense.

Somos europeos aun cuando nos lamentemos de que nuestras eternas crisis de copropietarios se lleven tanta energía, en la cuestión de la supervivencia de nuestra unión monetaria o en la crisis de los refugiados. Pero nos damos cuenta de que estas crisis han dado pie a nuevas iniciativas mejor recibidas, tales como el Mecanismo Europeo de Estabilidad, la unión bancaria, el Cuerpo Europeo de Control de Fronteras y el Cuerpo Europeo de Solidaridad. El deseo de infundir nueva vida a esta “unión en la diversidad” volvió a recibir el reconocimiento de los 27 Estados miembros durante la reciente cumbre de Bratislava, que estableció de forma efectiva vías de acción conjunta, en particular en lo que respecta a la cooperación policial y judicial, a la defensa y a las inversiones.

Corresponde ahora a las autoridades y a los ciudadanos fomentar una visión positiva de la UE como fuente de oportunidades y protección frente a las amenazas, dándole así nuevo impulso ahora que se acerca el 60º aniversario del Tratado de Roma. Creemos, ahora más que nunca, que la unión hace la fuerza, y que la unidad es una lucha en la que estamos decididos a perseverar. Sí, somos europeos, y todavía lo seremos más en el futuro.

Jacques Delors es presidente fundador del Instituto Jacques Delors.

Traducción de News Clips.

 

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