Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Garbanzos con espinacas y panceta

Una receta sencilla en el año internacional de las legumbres

Garbanzos con espinacas y panceta.

Se conoce como legumbre a la semilla contenida en las plantas de la familia de las leguminosas. Las diferentes especies de legumbres tienen diversos orígenes, que van desde Mesopotamia hasta la América precolombina, pasando por Asia oriental, siendo las primeras plantas cultivadas por el hombre.

Ingredientes

Para cuatro personas

  • 600 g de espinacas frescas
  • 600 g de garbanzos cocidos
  • 100 g de panceta curada con pimienta en lonchas gruesa
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cucharadita de za'atar (o una mezcla de tomillo y sésamo)
  • 1 rebanada de pan de víspera
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • Vinagre de vino blanco
  • Sal

Algunas de las legumbres más usadas para el consumo humano son las lentejas, la soja, los cacahuetes, los guisantes, las judías, las habas, la algarroba o el altramuz. Todas tienen una composición nutricional bastante parecida, con la excepción del cacahuete y la soja, que aumentan su contenido en lípidos al 18%, frente al escaso 4% del resto.

Las legumbres son ricas en albúmina vegetal –también llamada legumina– y proteínas, ya que éstas representan entre el 17 y el 25% de su composición total. A su vez son pobres en metionina y ricos en lisina, dos aminoácidos, lo que hace que se complementen muy bien con los cereales, que tienen los valores opuestos en estas moléculas. También contienen importantes valores de hidratos de carbono, lípidos, fibra, minerales y vitaminas.

Preparación

1. Hacer dados con la panceta y ponerla en una sartén a fuego medio hasta que suelte su grasa y se dore. Añadir el ajo laminado, dar un par de vueltas y añadir las espinacas en dos tandas.

2. Cuando las espinacas hayan perdido volumen, añadir los garbanzos y el za´atar y saltear a fuego alegre un par de minutos. Sacar del fuego y reservar.

3. Trocear el pan, untarlo con el aceite y tostar a fuego medio hasta que esté dorado y apetitoso. Regarlo con un chorro de vinagre, añadir el salteado, dar unas vueltas hasta que esté todo integrado y servir inmediatamente.

La FAO celebra en 2016 el año internacional de las legumbres y destaca su valor proteico como sustituto de la proteína animal, con la consecuente reducción de la huella ecológica y su contribución a mitigar el cambio climático.

Más información