La primera rampa de monopatín de Etiopía

Izzy, cantante de reggae, usa el 'skate' en barrios paupérrimos de Addis Abeba como herramienta de cambio. Con padrinos de lujo, su proyecto Megabiskate es tan famoso que hasta da charlas TED

 Lola García-Ajofrín

El primer día que Israel Dejene (Izzy) se deslizó con un monopatín por la empinada cuesta del barrio Shiromeda, en Addis Abeba (Etiopía), una multitud de críos le persiguió boquiabierta, entre risitas. Aquel artilugio trotaba divertido, entre motocicletas, burros y niños con uniforme que salían de clase, en las montañas Ontoto.

Las cabezas se giraban a su paso desde peluquerías, bares y casitas de colores, al son de la tabla y el roce de las ruedas, que dejaban atrás un aroma a incienso y café y un paisaje de puestecitos con un poco de todo —de ropa tradicional, de cafeteras y de pegatinas de Jesucristo Made in China—. El segundo día ya había niños en el barrio Shiromeda, con plásticos en los pies, precipitándose cuesta abajo.

Izzy, de barba espesa y rastas que se escapan de la gorra en un abultado moño, explica, apoyado en la pista de skate de su proyecto Megabiskate, Love in action (Amor en Acción), que descubrió el monopatín por casualidad, cuando se encontraba de gira con su música en Estocolmo: “Vi a un tío patinando por la calle, me fascinó y le dije ‘tienes que enseñarme’; así aprendí”. Cuando regresó de Suecia a Etiopía “era el único en Addis haciendo esto”, rememora entre risas.

Este cantante de reggae y fundador del primer movimiento de skate de Etiopía se ha propuesto “crear un entorno de expresión positiva” para los jóvenes de su barrio a través del monopatín. “Aquí, donde crecí, es muy duro, no hay nada que les inspire. Uso el patín como herramienta para empoderarlos, para crear nuevas oportunidades y para potenciar el cambio”, afirma ilusionado. En 2015 participó en una charla TED en Atenas y otra en Addis Abeba para explicar su iniciativa. Cuenta con padrinos de lujo.

Aunque en los últimos 15 años el porcentaje de etíopes que cursan la Primaria creció del 21,6% al 86%, según el Informe sobre la situación de los niños fuera de la escuela en Etiopía de UNICEF (2012), aún el 12,4% de los niños de siete años y el 17,5% de las niñas no van a clase. A los 14 años, la cifra asciende a un 28,8% de los niños y un 34,4% de las niñas. Cerca de un 60% de los niños de Etiopía trabaja para ayudar a sus familias, según la organización Rescate Internacional.

Israel Dejene (Izzy), con un grupo de niños beneficiarios del proyecto Megabiskate.

Hacer algo pero, ¿cómo?

“Quería hacer algo pero no sabía cómo”, admite Izzy en sus charlas, en las que rememora cómo, gracias a la música, empezó a ser popular, a viajar y a tener oportunidades que otros del barrio no habían tenido: “Yo crecí así, sin nada, sé lo que es”.

Su madre, muy devota, también le insistía en que hiciera algo por la comunidad. Un día le leyó un pasaje de la Biblia en el que los israelitas cruzan el Mar Rojo, perseguidos por los egipcios, y Moisés les dice que no se preocupen: Dios hará algo. “Entonces, Dios habló a Moisés: ¿por qué clamas por mí? Usa lo que te di”, dice que parafraseó la madre. Esa noche, Izzy no durmió pensando en aquello: “Pero, ¿qué tengo yo? No tengo dinero”, pensaba. Entonces lo supo: “Tengo un monopatín”. “Y así es cómo estos chicos se convirtieron en mi equipo y yo comprometí mi vida con el barrio en el que crecí”, afirma, rodeado por un grupo de niños de todas las edades que le abrazan y chocas sus manos, con admiración.

Megabiskate nació en 2005. Al principio, con un par de tablas y la voluntad de Izzy, que abrió las puertas de su casa para que los jóvenes aprendiera a patinar “en un entorno seguro”. Megabi en amárico significa “haz feliz a alguien”.

Cerca de un 60% de los niños de Etiopía trabaja para ayudar a sus familias

La primera rampa la hicieron en 2012, de madera. Les apoyó el Ministerio Internacional de Skaters Cristianos, una peculiar ONG de Florida que, influenciada por los Surfistas Cristianos, usa el patín para impactar en las comunidades. Colaboraron en su construcción skaters profesionales como Adalmo Junior, Zion Ulli Frallicciardi y Simon Woodstock. Gracias a la música, Izzy había conseguido una influyente red de contactos.

La primera rampa de la Historia de Etiopía

El estadounidense Nyjah Huston que, en su decimoctavo cumpleaños, había lanzado la Fundación Let It Flow con el objetivo de llevar agua potable a pueblos de Etiopía, Kenia y Tanzania, viajó a Etiopía en enero de 2015. Ese día hubo mucho alboroto en el barrio. Huston se presentó en Shriromeda con el Ronaldo del skate, Tony Hawk, que ha engrosado 120 millones de dólares con su tabla y cuenta hasta con una saga de videojuegos. Los niños no daban crédito.

A Huston y Hawk les acompañaban otros skaters de renombre como Aaron Jaws Homoki, Matt Berger y Derrick Wilson. Repararon varios pozos a las afueras de Addis Abeba y construyeron, junto a Izzy, la primera rampa profesional de la historia de Etiopía. Su viaje fue recogido en el documental Dream Big (Sueña Alto), de la cadena norteamericana ACB y la agencia ESPN.

En el cuartel general del proyecto, lo que fuera la habitación de niño de Izzy, un monopatín que cuelga de la pared con la firma de Hawk en rotulador negro recuerda la visita. Paradójicamente, Hawk, calificado como hiperactivo de niño, tuvo dificultades en el colegio para aprobar, pero a los 14 años ya contaba con patrocinadores por su talento sobre la tabla. Cuando a los chicos de Megabiskate se les pregunta qué quieren ser de mayores, responden al unísono: “Como Tony Hawk”.

Aquí, donde crecí, es muy duro, no hay nada que les inspire. Uso el patín como herramienta para empoderarlos

Israel Djene, fundador de Megabiskate

Mientras Izzy habla, un trío de adolescentes hace piruetas con maña sobre la pista ovalada. Uno es Lukas Ayeje, de 16 años, que dice, vergonzoso y haciendo un esfuerzo en inglés, que el skate le ha cambiado la vida. Mira de reojo a su maestro. Empezó a patinar hace cinco años.

Otro de los jóvenes de la pista es Yonjas Levatera, de 14 años. Luce una pequeña cresta y un colgante de madera cristiano en un cordón negro. Sonríe cuando dice que es muy bonito lo que Izzy ha hecho por ellos. A su lado está Bamlak Nigusu, también de 14 años, afirma decidido que su familia “está muy feliz desde que patino”.

“Sube, sueña e inspira”

En torno a Megabiskate, el cantante ha creado toda una serie de iniciativas de inspiración que van más allá del patinaje. Disponen de un programa de servicios a la comunidad con el que los niños ayudan a mejorar el barrio y aprenden a compartir. Dentro de esta iniciativa, cada sábado, celebran lo que llaman “El día de hacer a alguien feliz”. Una vez al mes organizan el escenario Dream Big, al que los niños “pueden subir para soñar e inspirar a otros”. Durante la semana, también ofrecen talleres de liderazgo y clases de música.

Dos jóvenes aficionados al 'skate' posan con sus monopatines.

“Este escenario es para gente como ellos y como yo para decirles que pueden soñar, que sea lo que sea en lo que quieran convertirse, que pueden lograrlo y que cada acción que hagan irá a favor o en contra de ello, para conseguirlo”, admite el cantante, que reconoce que solo quiere ser un ejemplo para ellos: “Muchos se deslizan, cada día, a través de las grietas del sistema”, apunta.

En este tiempo, Izzy asegura que ha visto “una auténtica transformación” en estos chavales: “Chicos que estaban involucrados en la venta [de droga] y en distintos comportamientos negativos y se han vuelto más responsables”.

Lukas, Yonjas y Bamlak vuelven a subirse a sus monopatines. Ahora de la mano de un par de crías de unos seis años que se sostienen con decisión sobre la tabla. En el proyecto hay 30 niños y niñas entre seis y 19 años. El cantante aspira a llegar a 60 cuando consigan más monopatines: “En Etiopía no se pueden adquirir, así que me los traigo cuando viajo. También los profesionales de fuera nos están apoyando con tablas y ruedas”, explica.

De Afganistán a Cuba sobre ruedas

Megabiskate no es el único proyecto que ha invitado a adolescentes con dificultades a soñar sobre ruedas. Skatistan nació para empoderar a jóvenes vulnerables de Afganistán en 2007 y ahora también trabajan en Camboya y Sudáfrica; Amigo Skate hace lo propio en Cuba y Haití y Skate Pal, en Palestina.

—¿Qué diría el fundador de Megabiskate a quienes piensan que, en ciertos contextos, no se puede? "Respondería que todo ser humano tiene algo que ofrecer. Es asombroso. Lo he visto durante años. Cree en alguien y esa persona será capaz de hacer cualquier cosa".