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Tu perro surgió hace 33.000 años a partir de lobos del sur de China

Un estudio genético revela por primera vez "el viaje extraordinario" de los canes por el mundo

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Una combatiente cristiana juega con dos perros en Al-Qahtaniyah (Siria).

Los perros surgieron a partir de lobos salvajes hace unos 33.000 años en el sureste asiático, según el último parte de una guerra científica que no para de cambiar de fecha y lugar el nacimiento del primer animal domesticado por el ser humano. “Nuestro estudio, por primera vez, revela el viaje extraordinario que el perro doméstico ha realizado por el planeta”, presumen los autores, encabezados por el genetista sueco Peter Savolainen.

El análisis de los genomas completos de 58 perros y lobos de todo el mundo sitúa el origen de la domesticación hace 33.000 años en el sureste asiático. Tras miles de años de evolución en la misma región, exponen los autores, una población de perros migró hace 15.000 años hacia Oriente Medio, África y Europa, continente al que habrían llegado hace 10.000 años. Y uno de aquellos linajes emigrados regresó a Asia, al norte de la actual China, para remezclarse con las poblaciones existentes antes de viajar a América, hace menos de 10.500 años, a través del estrecho de Bering, que une Siberia con el noreste americano.

Los resultados del nuevo estudio, publicado hoy en la revista científica Cell Research, contradicen los de algunos análisis anteriores. Otro trabajo publicado en la revista Science en 2013 sugería que los perros procedían de lobos que los humanos cazadores-recolectores de Europa comenzaron a domesticar hace entre 32.100 y 18.800 años. “Un gran problema de aquel estudio es que no incluía muestras procedentes del sureste asiático. Esto significa que en el caso de que los perros se originaran en esta región, no podrían detectarlo”, explica Savolainen, del Real Instituto de Tecnología, en Estocolmo.

El equipo del genetista sueco ha analizado los genomas completos de 58 cánidos, incluyendo 12 lobos de Europa y Asia, cuatro perros de razas indígenas de Nigeria, canes de zonas remotas de China, el perro sin pelo del Perú y ejemplares árticos y siberianos, de las razas alaskan malamute y husky. Los científicos también contaron con muestras de mastín tibetano, chihuahua mexicano, lebrel afgano y nueve razas europeas.

Otro estudio publicado hace un mes situaba el origen en Nepal o Mongolia, pero no utilizaba muestras del sureste asiático

“La toma de muestras, sin incluir ninguna del sureste asiático, ha sido un problema importante en varios estudios previos. Nuestro estudio es el primero con ADN nuclear de todo el mundo, incluyendo el sureste asiático. Por eso hemos podido llegar a estos hallazgos”, celebra Savolainen, que ha colaborado con el investigador Ya-Ping Zhang, de la Academia China de Ciencias.

“Es un conjunto de datos fantástico y realmente es una aportación al creciente catálogo de perros con el genoma completo secuenciado”, aplaude el genetista Adam Boyko, de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Cornell (EE UU). Boyko publicó hace apenas un mes otro estudio, en la revista PNAS, en el que sugería un origen en Asia Central, “quizá cerca de los actuales Nepal y Mongolia”. Aquel estudio utilizó datos genéticos parciales de 5.400 perros, pero tampoco incluyó ejemplares del sur de China. Boyko, a su vez, lamenta que el nuevo estudio de Savolainen utilice “muy pocas muestras de Asia Central”.

El genetista de la Universidad de Cornell cree que humanos y lobos cazaban grandes mamíferos, como el alce, en Asia Central. A su juicio, el número de presas debió de reducirse, a causa de cambios climáticos o del aumento de cazadores humanos, y los lobos se vieron obligados a carroñear para sobrevivir. Se acercaron a los campamentos humanos, cogieron confianza y, en algún momento, ocurrió uno de los momentos más mágicos de la evolución: una mano humana acarició el pelo de un lobo.

La primera gran migración perruna pudo llevarse a cabo sin seres humanos, con los perros espoleados por el retroceso de los glaciares

“Lo que está claro es que los perros y los lobos se separaron hace unos 33.000 años. Y que hubo una migración fuera del sureste asiático hace 15.000 años. No tenemos claro qué ocurrió en ese lapso de tiempo, ni cómo de rápida fue la domesticación, ni cuándo los perros estuvieron completamente domesticados”, reconoce Savolainen.

Su estudio deja abierta una puerta sorprendente: que la primera gran migración perruna no ocurriera de la mano del ser humano, sino que los canes decidieran abandonar el sureste asiático debido a factores ambientales, como el retroceso de los glaciares que comenzó hace 19.000 años y duró unos cuantos milenios. “No sabemos si la primera migración fue con o sin humanos. Si fue sin humanos, los perros debieron de seguir en cualquier caso los asentamientos humanos existentes y extenderse como carroñeros viviendo alrededor de las personas”, especula Savolainen.

El equipo del genetista sueco señala que los ancestros de los perros son los lobos del sur de China, al sur del río Yangtsé, donde hoy en día “quedan muy pocos ejemplares, si es que queda alguno, y esos pocos posiblemente proceden del norte”. El investigador cree que aquella población de lobos, madre de los perros, se extinguió hace entre 50 y 100 años. “Apenas existe información de estos perros del sur de China”, admite.

Ese es uno de los principales obstáculos para definir con seguridad la fecha y el lugar de origen de los perros domésticos. Los actuales canes han sufrido tantas mezclas en los últimos siglos —los humanos los han cruzado para obtener razas tan distintas como el San Bernardo y el caniche— que es muy difícil descifrar su rompecabezas genético. “Para conseguir un relato realmente detallado necesitaríamos muestras antiguas, de aquella época. Nosotros y otros grupos ya estamos trabajando en ello”, adelanta Savolainen.

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