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Observado el nacimiento de un exoplaneta por primera vez

En la constelación de Tauro, a 450 años luz, hay una estrella joven en torno a la que se está formando un nuevo planeta, el primero visto desde la Tierra

Hace 25 años los humanos no conocíamos ni un solo planeta fuera del Sistema Solar. Actualmente se han detectado ya 1.900, algunos tan similares a la Tierra que podrían albergar agua y, por tanto, vida. Pero todos esos exoplanetas hallados en menos de un cuarto de siglo son adultos. Hoy, un estudio describe las primeras observaciones directas de un planeta que está en su infancia.

El hallazgo se ha hecho en torno a un astro de la constelación de Tauro que está a unos 450 años luz. Es muy parecido al Sol y se llama LkCa 15. Se piensa que la Tierra se formó hace 4.500 millones de años a partir de un disco de polvo y gas creado por el Sol joven. Pero la formación de planetas es un proceso muy desconocido, en parte porque para los telescopios actuales es muy complejo captar la débil luz que emite un planeta naciente comparado con el gran brillo de su astro. Todo esto hace complicado entender cómo la acumulación de simples partículas de polvo y gas pueden acabar formando planetas como el nuestro, sin mencionar gigantes gaseosos como Júpiter, con un diámetro 11 veces mayor.

La formación de planetas es un proceso muy desconocido

En comparación con nuestro Sol, la LkCa 15 es una recién nacida de dos millones de años. En un estudio publicado hoy en Nature astrónomos de EE UU y Australia describen que en el disco planetario que rodea a la estrella hay un espacio vacío y, dentro de él, lo que parecen ser tres planetas. En torno al planeta b, el que más cerca está del astro, los astrónomos han observado hidrógeno a unos 9.700 grados. Los autores del hallazgo creen que tanto el vacío en el disco planetario como las altas temperaturas del gas solo pueden explicarse por el nacimiento de un planeta que está tragando material en su proceso de formación, el primero, resaltan sus autores, que se puede estudiar en directo desde la Tierra.

Los astrónomos han observado la estrella entre 2009 y 2015. Usaron telescopios con óptica adaptativa, dotados de espejos que se deforman para corregir la turbulencia de la atmósfera y captar así detalles de objetos más lejanos. Esta técnica servirá “para descubrir muchos más planetas en formación en el futuro”, opina Zhaohuan Zhu, astrónomo de la Universidad de Princeton (EE UU). A su vez, eso permitirá conocer la distribución de planetas nacientes en el universo observable y explicar mejor cómo un amasijo de partículas y gas puede convertirse, miles de millones de años después, en sistemas planetarios maduros como el nuestro.

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