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El ordenador solo no educa

Un nuevo informe PISA coloca a España por debajo de la medida de la OCDE en utilización de las herramientas digitales

No por tener más ordenadores en clase mejoran los resultados académicos. Para lograrlo es preciso que se haga un uso apropiado de esos recursos, algo que no siempre se produce. Así se ha podido constatar en el último informe PISA sobre habilidades digitales de los alumnos. Como ocurre en las pruebas de conocimientos específicos, con una calificación de 466 puntos, los estudiantes españoles de 15 años se sitúan por debajo de la media de los 31 países de la OCDE analizados, que es de 497 puntos, y muy lejos de los que ocupan los primeros puestos: Singapur (567), Corea del Sur (555), Hong Kong (550), Japón (545).

En el momento de realizarse esta prueba, el 85% de los centros de secundaria tenían ordenadores de mesa y el 41%, portátiles. La comparativa entre resultados escolares e inversión en tecnologías muestra, sin embargo, que no hay una correlación directa entre tecnologías disponibles y habilidades para manejarse en ellas. La inversión es necesaria, porque la escuela no puede renunciar a unas herramientas que hoy ya son imprescindibles para desenvolverse en la vida profesional y privada. Pero se da la circunstancia de que los países que obtienen mejores resultados académicos en los informes PISA (Finlandia, Corea o Japón) no son los que más invierten en tecnologías. Y al revés.

Las tecnologías facilitan el aprendizaje, pero no lo garantizan. Deben adecuarse a las necesidades pedagógicas. El papanatismo tecnológico puede ser tan nocivo como la carencia; el abuso puede inducir distracción y dispersión. Por eso es importante que además de incorporar ordenadores, tabletas y otras herramientas, exista una planificación de sus aplicaciones y —fundamental— la preparación de los docentes. Puesto que son tecnologías que evolucionan a gran velocidad, es conveniente también que los centros incorporen expertos que se ocupen de actualizarlas y garanticen un uso eficiente.

 

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