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#EmerGENTES

Los jóvenes prefieren montar un negocio propio a ser funcionarios

Las 'startups' se consolidan como nuevo modelo de empresa entre los menores de 21 años

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Pablo López en la sede de su empresa Seedtag en Madrid.

Las empresas emergentes de base tecnológica, o startups, son una realidad en crecimiento en todas las economías avanzadas. Debido a este incremento, el emprendimiento se ha puesto de moda entre los jóvenes. El 35% de los chicos españoles de entre 15 y 21 años (los llamados Millennials) prefiere montar su propia empresa a trabajar como funcionario (32%), según una encuesta de Young Business Talent publicada en marzo.

"La necesidad de trabajar de forma diferente, más parecido a la autorrealización personal que como empleado en una empresa” es lo que explica que desde 2013 más del 80% de los jóvenes considere el emprendimiento como una forma de “alcanzar el equilibrio y la felicidad”, destaca Carla Pérez, de la fundación Máshumano, que apoya iniciativas con este perfil.

"La revolución de las start-ups se inauguró hace décadas en los garajes de California. Aunque de manera lenta, también ha llegado a España", asegura el presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Madrid (AJE), Ángel Monroy. El éxito de Google, Facebook, Apple o Microsoft ha contribuido a rejuvenecer la imagen del empresario, pero aún falta que el sistema educativo español se adapte a los nuevos tiempos y que la sociedad pierda el miedo al riesgo.

Entre la Gran Vía madrileña y el barrio de Chueca se ubica Seedtag, una empresa emergente de base tecnológica que se dedica a etiquetar todo tipo de imágenes que aparecen en blogs y periódicos para ofrecer al usuario la posibilidad de comprar los productos de forma rápida y sencilla.

En la sede donde trabaja esta startup hay un salón luminoso para las reuniones, un sofá, una televisión de plasma y una maqueta de los tanques de la saga La guerra de las galaxias. El ambiente es agradable y dinámico. “Montar una startup anímicamente es como una montaña rusa, hay momentos de subidón, donde dices ʽlo vamos a reventarʼ, y veces en las que dices ʽme quiero ir de aquí”, reconoce Pablo López, uno de los fundadores de Seedtag.

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Pablo Galeano y Francesco Furno en la sede de Relaja el Coco, en Madrid.

El riesgo forma parte del juego, acepta este salmantino de 29 años que trabaja desde los 16: “Si va mal, hay que saber perderlo todo y levantarte tranquilo”. La Confederación Española de Asociaciones de Jóvenes Empresarios (CEAJE) calcula que el 70% de las pequeñas y medianas empresas que se crean mueren antes de cumplir los cuatro años por “asfixia financiera” o por falta de planificación. Son cifras “desoladoras”, afirma el presidente de la CEAJE, Juan Merino, quien reprocha la falta de estímulo empresarial en las escuelas donde, dice, se debería “aprender a emprender”.

Luis Iván Cuende, de 19 años, acaba de lanzar Stampery, un sitio web que pretende certificar documentos, fotos, audios y otros archivos utilizando la tecnología de la moneda virtual bitcoin. En enero publicó su primer libro, Tengo 18 años y ni estudio ni trabajo y ahora afirma que "el fracaso es parte integrante de la vida de un empresario". Cuende asegura que en España domina una mentalidad derrotista y que el sistema educativo está atrasado respecto a la revolución digital. Él dejó de estudiar a los 17 años porque, dice, la escuela era un "aburrimiento total" y no le aportaba nada.

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Luis Iván Cuende, en el parque del Buen Retiro de Madrid.

“Decidimos emprender debido a nuestra alergia a los jefes”, apunta Francesco Furno, socio fundador de Relaja El Coco, un estudio de diseño gráfico que desde Madrid trabaja para clientes en Estados Unidos, Inglaterra, Japón, Hong Kong o Francia. En la era digital las redes sociales se convierten en el escaparate de todos los proyectos. Ibai Martínez, un chico de 24 años que antes de terminar la carrera fundó con otros socios una escuela de emprendimiento, Teamlabs, relata que “las nuevas tecnologías y la dificultad de encontrar un trabajo estable son los detonantes del cambio de mentalidad”.  

La mayoría de las empresas emergentes se dedican a la venta de productos en Internet (el llamado e-commerce), según un informe de la Startup Europe Partnership de la Comisión Europea. Miscota es una de ellas. Tiene 70 empleados y vende accesorios y comida para animales domésticos. El éxito del proyecto de Albert Costa fue una mezcla de casualidad y olfato empresarial. Antes de fundar Miscota, este joven catalán trabajaba en webs para empresas. Con un compañero desarrolló un portal para compañías del e-commerce y, para demostrar que la tecnología funcionaba, creó una tienda web piloto de productos de mascotas. Pronto vieron que Miscota podía generar un volumen alto de ventas, y se dedicaron a ello. Encontraron inversores y empezó lo que Albert Costa llama “la aventura de gestionar un millón de euros con 23 años”.

"En los últimos años los inversores se están mostrando más audaces", apunta Monroy de la AJE. En lo que va de año ya se han invertido casi 110 millones de euros, un 152% más que en junio del año pasado, según los datos de la plataforma Startup Xplore.

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Albert Costa, en el almacén de Miscota en Llinars del Vallés (Barcelona).

Félix Ruiz Hernández, presidente ejecutivo de Jobandtalent, la empresa emergente que hasta la fecha ha obtenido más inversiones (23 millones de euros), asegura que España es un lugar indicado para emprender: "Los costes de personal son más bajos que en otros países, y esto es una ventaja”, dice. Aun así, admite que "hay que pensar en proyectos escalables a otros países, porque el mercado español es muy pequeño”.

Los chicos de entre 25 y 35 años son los que más se animan a emprender, según los datos de la CEAJE. Entre ellos los hombres son mayoría, aunque cada vez hay más mujeres que quieren trabajar por cuenta propia. De momento la relación es de un 60% a un 40% de mujeres. Muchos de estos jóvenes admiten que debido al éxito de la startups norteamericanas la figura del emprendedor está de moda y que la idea del éxito rápido es muy atractiva.

Cuando todo va deprisa, "uno de los retos de los emprendedores es gestionar las cosas con paciencia" y, si es posible, con humildad, explica Pablo López. Porque no es lo mismo emprender como experto informático que como una persona que en nombre de su sueño ha renunciado a toda carrera universitaria o estudio secundario: “Yo soy informático y tengo la suerte de saber que si esto fracasa en muy poquito tiempo puedo conseguir un trabajo. Hay mucha otra gente que no puede hacerlo. Creo que ellos se arriesgan más que yo cuando emprenden”, revela este joven emprendedor.

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