‘Curiosity’ detecta una misteriosa fuente de metano en Marte

El robot de exploración capta un aumento repentino de este gas, cuya presencia en la Tierra se debe a los seres vivos

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El robot 'curiosity' en un 'selfie', que se tomó en alta resolución.

En su camino por las desoladas tierras de Marte, el robot Curiosity se ha topado con un enigma que por ahora no puede resolver. Hasta ahora no había tenido grandes problemas para demostrar que este planeta fue habitable, que la radiación no supone una barrera infranqueable para futuras misiones humanas o extraer vapor de agua de las arenas del planeta. Ahora, uno de sus instrumentos científicos ha detectado una fuente de metano que aparece y desaparece sin explicación. En la Tierra, el 90% de todo el metano que hay en la atmósfera lo producen seres vivos. Captar este gas en el Planeta Rojo podría apuntar a la presencia de vida en la actualidad, aunque hay otras posibles explicaciones. Por ahora solo hay una cosa clara, algo está haciendo que los niveles de metano se multipliquen hasta por diez y luego vuelvan a bajar de forma brusca, según explican hoy en Science los científicos del Curiosity, entre ellos dos investigadores españoles.

Hasta ahora lo más sorprendente de esta misión era que no hubiese detectado el gas. Observaciones previas hechas desde la Tierra y también con sondas lanzadas por Europa y EE UU habían captado su presencia. Según esas observaciones, el metano en Marte parecía ir y venir, aumentar de forma local en algunos puntos dependiendo de la época del año. Pero esos niveles eran incompatibles con la vida media del metano, que debería permanecer en la atmósfera durante unos 300 años, por lo que la solidez científica de esas pruebas ha sido cuestionada.

Los datos han sido publicados con la mayor de las asepsias, pero reconocen la posibilidad de que el metano captado tenga un origen biológico

Los nuevos datos del Curiosity a ras de suelo pueden zanjar la cuestión: en Marte hay metano. El estudio compila 20 meses de datos durante los cuales el robot de exploración más grande y caro de la historia ha recorrido el Gale, un cráter de más de 150 kilómetros de diámetro cerca del ecuador marciano que fue elegido como destino por su potencial para hallar nuevas claves sobre si hubo vida en este planeta. En este entorno, Curiosity ha registrado con el instrumento SAM aumentos bruscos de los niveles del gas en Gale. Estos muestran que los valores de base son más bajos de lo pensado, de apenas 0,7 partes por billón en volumen (ppmv), pero en seis ocasiones aumentaron considerablemente, una de las veces hasta sobrepasar las siete ppmv, 10 veces más. Esto indica que hay “una fuente adicional de metano de origen desconocido”, señala el equipo del de la misión en su estudio.

Los datos han sido publicados con la mayor de las asepsias para no despertar falsas esperanzas, pero reconocen la posibilidad de que el metano captado tenga un origen biológico. La degradación de meteoritos caídos sobre el planeta, los impactos de cometas o la liberación desde depósitos antiguos son otras explicaciones posibles.

“Nuestras medidas durante un año marciano indican que se están generando pequeñas cantidades de metano por más de un mecanismo o una combinación de mecanismos”, explica Javier Martín-Torres, coautor del estudio e investigador del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (CSIC- UGR). “Yo apostaría por un origen geológico, pero, obviamente, no es una evidencia científica”, resalta.

Martín-Torres es responsable científico del instrumento REMS a bordo del Curiosity, que funciona como la estación meteorológica de la misión. El investigador resalta la importancia que este instrumento desarrollado en España ha tenido para poder saber si los niveles de metano están relacionados con la temperatura, la humedad, la radiación, etc. “No ha sido hasta que hemos tenido un año marciano de medidas que hemos podido aprovechar la utilidad de las medidas de REMS para estudiar comportamientos estacionales de las variables medioambientales y entender sus variaciones en un entorno tan especial como el cráter Gale”, resalta.

Compuestos orgánicos

“En mi opinión estos datos encajan más con un modelo biológico”, opina Ricardo Amils, investigador del Centro de Astrobiología. “La posibilidad de vida actual en Marte vuelve a estar sobre la mesa”, añade el investigador, que cree que el propio Curiosity puede añadir más datos sobre el origen del metano analizando la composición de los isótopos en el gas.

El robot de la NASA también ha encontrado muestras de compuestos orgánicos en la superficie de Marte. Hechos normalmente de carbono e hidrógeno, provienen de una roca llamada Cumberland en la que Curiosity aplicó un taladro para analizar su composición. Se trata de la primera vez que se detectan estos compuestos en el suelo marciano, pero por ahora no se puede saber si se produjeron en el propio Marte o si llegaron a bordo de un meteorito. Tampoco está claro de qué compuestos se trata, pues el propio proceso de análisis con el  instrumento SAM los transforma.

Este tipo de compuestos son los componentes básicos de la vida, aunque pueden estar presentes sin que haya vida en el planeta, ha explicado la NASA en una nota de prensa. “Vamos a seguir investigando los enigmas que presentan estos hallazgos”, ha dicho John Grotzinger, uno de los líderes científicos de la misión. Para ello, una de las primeras cosas que hará el Curiosity será “hacer más agujeros” en rocas marcianas, ha dicho Grotzinger, mientras el vehículo asciende por las faldas de la montaña que hay en medio del cráter Gale y que tiene unos 5.000 metros de alto.

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