Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

“Al perro había que sacrificarlo porque no había dónde meterlo”

El fundador del primer laboratorio de alta seguridad respalda la "dura y triste" decisión

Los veterinarios encargados de la eutanasia no tomarán muestras para evitar riesgos

El perro Excalibur en el balcón de la casa. Atlas / Carlos Rosillo

El veterinario José Manuel Sánchez Vizcaíno no es sospechoso de querer matar animales. Es catedrático de Sanidad Animal en la Universidad Complutense de Madrid, fundador y diseñador del primer laboratorio de alta seguridad biológica, en Valdeolmos (Madrid), y sus investigaciones han servido para acercarse a la erradicación de peligrosas enfermedades animales, como la peste equina, la peste porcina africana y la peste porcina clásica.

Sin embargo, Sánchez Vizcaíno es contundente sobre la decisión de eutanasiar a Excalibur, la mascota de 12 años de la auxiliar de enfermería infectada por ébola en Madrid. “Había que sacrificar al perro. Lo ideal habría sido trasladarlo en condiciones de bioseguridad, cosa que no tenemos en España, ponerlo en observación, esperar 21 días y darle el alta, pero no tenemos instalaciones apropiadas en España para dejar al animal”, lamenta.

Solo hay orden de sacrificarlo, no de coger muestras para el análisis

En todo el territorio español no hay un animalario de nivel 4, el de máxima seguridad. Estas instalaciones, que sí existen en países como Alemania y EEUU, cuentan con una entrada a través de esclusa, dobles filtros con una eficiencia para capturar virus y bacterias de más del 99,99% cada uno, presión negativa con respecto a la atmósfera para que no se salga el aire, incineradores para la destrucción de animales muertos en el lugar de trabajo, trajes con oxígeno, duchas químicas para desinfectar y un largo etcétera. En España, los más parecidos, sin llegar a los niveles exigidos de seguridad en el caso del ébola, son los del Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA) de Valdeolmos y los del Centro de Investigación en Sanidad Animal (CRESA) de Bellaterra (Barcelona), según Sánchez Vizcaíno.

“Desde el punto de vista de la bioseguridad, sacrificar al perro fue la mejor decisión, dura y triste, pero no quedaba otra opción. No se podía correr el riesgo de que se infectaran dos cuidadores y tres veterinarios”, opina el catedrático, que fue consultado por las autoridades sanitarias de la Comunidad de Madrid, como otros expertos, antes de que se tomara la decisión de eutanasiar al can, ejecutada esta tarde. "España no estaba preparada para esto", afirma, en referencia a un caso de un perro sospechoso de ébola.

“Curar a ese animal, con ese virus, habría sido lo mejor de mi vida, pero si no tienes los medios, no puedes arriesgarte”, explica. Sánchez Vizcaíno entiende las prisas por sacrificar al animal, ya que los expertos calculan que, de estar realmente contagiado, Excalibur se infectó en los dos días previos al ingreso el lunes de la auxiliar de enfermería en el Hospital Carlos III. “Ahora estaría en un periodo de incubación del virus y posiblemente no le ha dado tiempo a contagiarlo”, estima el investigador.

No se tomarán muestras del perro

El veterinario Luis Martín Otero, coordinador del Laboratorio de Alerta Biológica de la Universidad Complutense, asegura que no se van a tomar muestras para analizar si el perro tenía ébola en su centro, al que la Comunidad de Madrid ha encomendado el sacrificio del perro. "El ébola es un virus nivel 4, que te obliga a tomar máximas medidas de seguridad y de protección. Donde se debe y puede trabajar con este virus es un laboratorio de nivel 4", explica Martín Otero.

En todo el territorio español no hay un animalario de nivel 4, el de máxima seguridad

El riesgo de tomar una muestra es mucho mayor que el de sacrificar al animal. "Son cosas completamente distintas. Nos han mandado sacrificar al animal, no se piensa tomar ningún tipo de muestras o análisis o nada de nada porque bastante complicada está la cosa como para introducir más riesgos", asegura.

Este veterinario experto en amenazas de bioterrorismo insiste en que en caso de querer estudiar al animal "habría que usar un laboratorio nivel 4 con ese patógeno porque eso dice la legislación". "Lo que no quita que en un caso de alerta máxima o de situación crítica con protección individual se podría trabajar en un nivel 3. Con equipos autónomos se puede trabajar aunque es más dificultoso", admite.

El martes, el mayor experto mundial en el papel de los perros en los brotes de ébola, Eric Leroy, había pedido en declaraciones a este periódico que no se sacrificara a Excalibur. “No hay que matar al perro, porque es importante desde el punto de vista científico”, clamaba Eric Leroy, director general del Centro Internacional de Investigaciones Médicas de Franceville, en Gabón.

Más información