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Nigeria, modelo para España

Un médico nigeriano que trabajó contagiado pudo diseminar el ébola por todo el país

Tras un seguimiento exhaustivo de su entorno, el virus se ha contenido

Un marinero recibe una medición de temperatura en el puerto de Lagos, Nigeria. Ampliar foto
Un marinero recibe una medición de temperatura en el puerto de Lagos, Nigeria. AP

El 3 de septiembre, un escalofrío recorrió la espalda de África: la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertaba de que un médico nigeriano había muerto de ébola. El motivo de alarma: el doctor había estado trabajando con normalidad en su centro médico de Port Harcourt, una ciudad en el delta del Níger con casi dos millones de habitantes, una de las mayores ciudades de Nigeria, el país más poblado del continente. Si la epidemia se extendía allí, las consecuencias serían catastróficas. El doctor pudo haber contagiado hasta dos centenares de personas de su entorno sin saberlo.

Sin embargo, Nigeria ha sido capaz de contener y controlar el brote en su país, donde llevan más de un mes sin registrar nuevos contagios o muertes. El virus también llegó hasta Lagos, con más de 20 millones de habitantes en su zona metropolitana, pero el trabajo conjunto de las autoridades sanitarias, los epidemiólogos de la OMS y del Centro de Control de Enfermedades de EE UU, Médicos Sin Fronteras y UNICEF lo han frenado.

Si Nigeria pudo contenerlo, cualquier país puede", dice la OMS

El caso del médico de Port Harcourt es considerado por parte de la OMS como un caso ejemplar de los riesgos de una epidemia como ésta, pero también una prueba de que ni el peor de los escenarios es definitivo: el trabajo estricto por parte de las autoridades puede evitar nuevos contagios. Este doctor se contagió por culpa de un enfermo que huyó de Lagos el 3 de agosto, pero no desarrolló síntomas hasta el 11 de agosto. Ese día y el siguiente, a pesar de la fiebre, acudió a su clínica a trabajar, donde incluso operó a dos pacientes. El día 13 tuvo que ser hospitalizado por el insoportable malestar y permaneció ingresado hasta su muerte el 22 de agosto.

En todo ese tiempo, el médico había tenido numerosos contactos con su entorno, e incluso organizó una fiesta en casa para celebrar el nacimiento de un hijo. Además, durante su ingreso, feligreses de su parroquia le visitaron en el hospital donde le realizaron un ritual curativo de imposición de manos, en una de esas peligrosas prácticas que tanto han contribuido a diseminar el virus. En total, según la OMS, fueron unas 200 personas las que estuvieron en contacto con él y 60 de forma muy directa o permanente, consideradas de alto riesgo. Sobre estas personas se centró el protocolo de control y seguimiento que impidió que el virus se descontrolara.

El doctor trabajó en su clínica y celebró una fiesta poniendo en riesgo a 200 personas

El hecho de que no se haya dado el peor de los escenarios en Nigeria "permite extraer dos lecciones importantes", explica la OMS. En primer lugar, que los sistemas de control son efectivos si se detecta el caso a tiempo y se aplican de forma adecuada. Segundo, "si Nigeria puede controlar desde un primer momento un brote provocado por un virus tan mortífero y sumamente contagioso, cualquier país del mundo puede hacer lo mismo". Para seguir su ejemplo, sería fundamental la detección temprana, el seguimiento de contactos, el aislamiento y vigilancia de las personas expuestas, proveer de suministros adecuados de protección al personal médico y la aplicación de procedimientos estrictos para la prevención y el control de las infecciones.

Del mismo modo, Senegal también ha tenido una respuesta ejemplar ante la llegada por carretera desde Guinea de un enfermo. Se detectaron numerosos presuntos casos de contactos con el infectado, que se analizaron y descartaron gracias a la presencia de un laboratorio del Instituto Pasteur en Dakar. Ese primer caso ha sido el único del país.

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