“El objetivo final es un mundo libre de malaria”

Pedro Alonso liderará desde ISGlobal un proyecto financiado por La Caixa y la Fundación Gates

Se destinan 16 millones de euros para eliminar la enfermedad en Mozambique

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Enfermeras en el hospital de XaiXai, Mozambique

El recién nombrado director del Programa Mundial de Malaria por la Organización Mundial de la Salud, Pedro Alonso, liderará un proyecto pionero que busca hacer realidad lo que hasta hoy parece un sueño: la eliminación de la malaria o paludismo, una de las enfermedades que más mata en el mundo (unas 700.000 personas al año), en un país con alta incidencia: Mozambique. El programa durará cinco años (2015-2020), tiempo en el que se tendría que lograr tal objetivo, con un presupuesto inicial de 16 millones de euros que aportarán la Obra Social la Caixa, con cinco millones, y la Fundación Bill & Melinda Gates, con el resto, 11.

Así lo han anunciado este lunes en Barcelona el propio Alonso acompañado de representantes de ambas instituciones filantrópicas en la sede de la entidad bancaria. Ambas organizaciones esperan así servir de palanca para que otras muchas se unan a la iniciativa y la dotación aumente y con ello las posibilidades de alcanzar el objetivo.

"Buscamos salvar vidas hoy, pero también aprender para el futuro. Mozambique es uno de los 10 países con mayor incidencia de la enfermedad; lo que ocurra allí en los próximos cinco años va a ser importante porque nos dirá si podemos eliminar la malaria en uno de los puntos más calientes del planeta. Será clave para entender lo que se puede hacer en el resto de África", ha subrayado Alonso, también director de Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal). El proyecto se centrará en tres provincias sureñas del país africano, que se pretende estén libres de malaria en 2020. Eso significa la desaparición completa del parásito causante —Plasmodium— en la zona para esa fecha.

¿Cuál es el plan para lograr ese objetivo? "El programa es bastante intenso", ha asegurado Alonso. Según ha explicado, una de las medidas novedosas que aplicarán es el tratamiento de personas "aparentemente sanas". Es decir, portadoras del parásito pero que no han desarrollado los síntomas —muy similares inicialmente a los de una gripe—, y realizar estudios científicos sobre la efectividad de los medicamentos empleados en este proceso, el DHA-PPQ y "otros nuevos fármacos".

Matiana González, la coordinadora de la iniciativa de ISGlobal para la eliminación de la malaria y una de las responsables de la elaboración del plan que se va a implementar en Mozambique, asegura que es "muy común" que haya población infectada que no desarrolle síntomas. "Son personas que han pasado la enfermedad y se inmunizan. En Mozambique hay regiones en el norte donde hasta un 50% de la población porta el parásito pero no está enferma", abunda. Para evitar la transmisión y contagio, que se produce por la picadura de la hembra del mosquito del género Anopheles, es indispensable que el parásito deje de existir, también en los asintomáticos, explica la experta.

Otro de los puntos clave del programa la Caixa contra la malaria es reforzar el programa nacional del país africano contra la enfermedad con apoyo técnico, operacional y financiero. Así lo ha señalado Alonso. Para ello, el proyecto incluye la creación de un organismo que se llamará Technical Advisory Committee que actuará como un asesor externo para realizar recomendaciones según las evidencias más actualizadas sobre la enfermedad a los responsables del plan nacional. “Crearemos otro órgano, el Maltem, en el que juntaremos a los actores que ya trabajan contra la malaria en Mozambique, como el Fondo Mundial contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, para coordinar acciones con ellos en las zonas en las que trabajaremos”, detalla González.

En cuanto al apoyo económico y profesional, todavía está por definir cómo se llevarán a cabo. González avanza que tales ayudas podrían pasar por pagar personal cualificado, sobre todo para las labores de vigilancia de la enfermedad, así como los análisis estadísticos de los datos que generen las investigaciones. En este sentido, Alonso ha avanzado que pretenden mejorar los mecanismos de vigilancia de nuevos casos con un sistema de información a través de teléfonos móviles. “Si se comunican a través de una plataforma en tiempo exprés, se puede actuar antes en el tratamiento y evitar que un foco se extienda”, explica la responsable de ISGlobal para la eliminación de la malaria.

Los datos y el monitoreo —“que lo cierto es que no tenemos tantos”, ha dicho Alonso en su intervención— son fundamentales no solo para que la enfermedad no vuelva allí donde se elimina, sino también para conocer qué funciona y qué no. “Realizaremos evaluación de los fármacos”, ha subrayado en este sentido. “Por una parte se probarán algunos que están en fase de ensayos y por otra se comprobará la efectividad de tratamientos ya aprobados para la malaria pero con un uso distinto como lo es dárselo a personas que no muestran síntomas”, apunta González. “En el primer caso, siempre siguiendo los protocolos para ensayos y pruebas de medicamentos”, apostilla. Esto significa que pasan por los controles del comité ético del país, además de requerir el consentimiento informado de quienes reciben los tratamientos en fase experimental.

Estas son solo algunas de las muchas medidas que contempla el plan elaborado por ISGlobal para probar si es posible eliminar la malaria en un área geográfica muy castigada por esta enfermedad. “Se seguirá tratando a los enfermos y trabajando la prevención con mosquiteras impregnadas de insecticida de larga duración. Todo ellos, muy importante, en colaboración con el gobierno del país con el que llevamos más de un año de conversaciones para este proyecto”, apunta la coordinadora de malaria del instituto. Y todavía con asignaturas por definir. Una de ellas acerca de los cursos de capacitación para personal sanitario del país que ha propuesto ISGlobal al Gobierno.

¿Por qué Mozambique? En este país del África austral no solo está ubicado el Centro de Salud de Manhiça, institución con la que ISGlobal que dirige Alonso colabora estrechamente desde hace años, sino que además los esfuerzos se concentran en este continente porque es en él donde mayor tasa de incidencia y mortalidad se produce: cada minuto la enfermedad se cobra una vida. En 2012 hubo 207 millones de casos de malaria en el mundo; 627.000 personas murieron por su causa ese año, según datos de la OMS. La mayoría —en torno un 90%— de ellas, en África. Solo en Mozambique se producen entre 20.000 y 40.000 de los fallecimientos, ha subrayado Alonso.

Mozambique será así un banco de pruebas de lo que, si funciona, se podría implementar en el resto de zonas vulnerables donde la enfermedad es endémica. Y son muchas. En torno a la mitad de la población mundial (unos 3.500 millones de personas) vive en ellas. El reto es global. Por eso, "el objetivo final es un mundo libre de malaria", ha asegurado Alonso. El experto se ha mostrado convencido de que con programas novedosos como el que se ha presentado, se puede conseguir en el largo plazo. "No será en cinco años, ni en diez, pero se logrará", ha augurado. "La eliminación puede parecer un sueño, pero es un sueño posible. Este proyecto demostrará que es viable", ha afirmado en esa misma línea Jaume Giró, director general de la fundación bancaria.

Uno de los motivos que últimamente ha despertado las esperanzas y avivado los buenos pronósticos en esta lucha contra el famoso mosquito es la vacuna que investiga Alonso, la RTSS, parcialmente eficaz en la prevención del contagio. Su uso no se ha incluido en el programa de intervención para la interrupción de la transmisión impulsado por La Caixa y la Fundación Gates pues todavía está en fase de registro en la Agencia Europea del Medicamento, según ha indicado Alonso. "Esperamos que la OMS la recomiende pronto porque creemos que puede jugar un papel importante", ha añadido. Todavía no tienen fecha exacta, pero fuentes de ISGlobal afirman que será en 2015, como había venido anunciando el propio Alonso en los últimos años.

El investigador español, que asumirá su nueva posición como director del Programa Mundial de Malaria en octubre, ha apoyado sus halagüeñas afirmaciones en los datos de los que dispone la OMS. "Los números han mejorado en la última década. Esto nos llena de esperanza". Según el organismo internacional, la incidencia ha caído un 30% en el mundo. Más todavía ha descendido la tasa de mortalidad, que en 2012 fue un 42% menor que en el 2000; una reducción de los fallecimientos por malaria que aumentó entre los menores de cinco años, con una bajada del 48% en ese período.

Una de las organizaciones que más ha contribuido a que estas estadísticas sean favorables es, sin duda, la Fundación Bill & Melinda Gates, que tiene al paludismo desde siempre en su punto de mira. "Su erradicación ha sido una de nuestras prioridades desde nuestros comienzos hace 15 años", ha subrayado Christopher Elias, presidente del Programa de Desarrollo Global de la fundación del matrimonio Gates. "Hemos luchado contra la malaria desde distintos frentes y en esta batalla hemos sido socios de larga duración de ISGlobal". En esta ocasión aportará 11 millones de euros inicialmente al programa de la Caixa e ISGlobal, instituciones con la que no es la primera vez que se asocian, ha recordado Elias, en esta y otras luchas contra enfermedades infecciosas u olvidadas. "Porque todo el mundo tiene derecho a estar saludable y ser productivo", ha zanjado, abundando en esa idea que es lema para los Gates: "Toda vida humana vale igual". Sea donde sea.