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María de Villota: “Este libro es para mí un grito a la vida”

Tres días después de su muerte, sale a la venta 'La Vida es un regalo' escrito por la piloto sobre su experiencia del último año tras su accidente

La piloto María de Villota fotografiada en Santander el verano pasado.

Tres días después de morir María de Villota ha salido a la venta su libro La vida es un regalo (Plataforma editorial), en el que relata el accidente de coche que sufrió en julio de 2012 y cómo intentó superar sus graves lesiones. Estaba previsto que la piloto presentara su obra, a la que dedicó gran parte del último año, que ha sido también el último de su vida. Una cita que preparaba con gran emoción ya que para ella su contenido era el relato de una superación y la puerta abierta a una nueva vida. "Este libro es para mí un grito a la vida", escribió en la introducción. "Quiero escribir este libro porque tengo un mensaje importante que daros. Y también porque, egoístamente, no quiero olvidar nunca los momentos que me ha dado este accidente. No es tremendo ni morboso: es como la vida; increíble, sorprendente, dura y bonita...", explica a modo de introducción y añade: "Esta noche me he levantado de la cama para contaros esto. Me he levantado de la cama porque, como muchas otras noches, siento un dolor en el pecho que no calman mis medicinas (....) Así que no solo vivir es decidir. Yo diría, desde mi vivencia, que morir hasta cierto punto también es decidir".

En el libro la piloto hace un desgarrador recuerdo del día en que supo que había perdido un ojo. "El doctor me dijo: 'El accidente fue muy grave, no sabíamos si íbamos a poder salvar tu vida. María, no hemos podido salvar tu ojo'. En ese momento me di cuenta de que no podía abrir el ojo derecho, no tenía nada de movimiento, ni siquiera el párpado se movía".

De regreso a España comenzó la etapa de su rehabilitación, el momento de enfrentarse a lo cotidiano. "Inglaterra había sido para mí el universo de mi accidente como si allí esa situación fuese normal, un gran paréntesis en mi vida. Pero llegaba a Madrid, donde aguardaba mi  vida donde tenía mis sueños, donde estaba mi rutina. Y me encontré conmigo. Tenía que empezar a asumir mis secuelas". Y admite: "No lo llevé tan bien. La vida ya tenía su ritmo y yo tenía que empezar a tomar decisiones (...) era empezar a dar normalidad a algo que para mi no era normal. Las noticias sobre mi estado de salud eran buenas aunque mi historial médico volvió a crear el efecto milagro. Recuerdo el día que se acercó el doctor Casado y me confesó: ' Es difícil de creer, tenía que verlo con mis propios ojos. Le comenté a mis colegas tu estado y no se lo creen'. Casa vez me quedaba más claro que sí, había sido un milagro".

La portada del libro.

"Yo no era consciente de la gravedad de mi estado", explica poco después María de Villota. "Ni siquiera me había mirado al espejo. Al estar con Rodrigo [su marido] empecé a pedir que me dejaran uno pero no me hacía caso y a mí se me olvidaba al cabo de un rato (...) Yo no imaginé ni remotamente que mi apariencia pudiera ser tan dura. Los médicos de una clínica de referencia en Oviedo me dijeron que era el caso más grave que había visto nunca".

Volver a la rutina, a la vida pública también fue un reto para la piloto.  "No podía dormir. Desde el accidente mi sueño ha cambiado radicalmente. Antes dormía como un tronco; ahora tengo pesadillas con aquel día y me muevo mucho en la cama apretando la mandíbula fuertemente.( ...) Seguía tumbada e insomne en la cama pensando en lo que la gente diría de mi aspecto. Y También me preocupaba que el parche se pudiese mover y dejara al descubierto mi operado injerto en el párpado inútil". María de Villota, además, temía recordar: "Me daba miedo que alguien me preguntase por el día del accidente y volver a recordarlo allí [ en su primera rueda de prensa], delante de todos con los temblores que eso me propicia. Pensaba en qué decir. En cómo actuar. Me pasé toda la noche en vela".

La piloto también hace un repaso a su carrera profesional y a los problemas que se encontró: "Sentí el rechazo por ser mujer. El año que sin duda sentí más el rechazo fue cuando corrí el Campeonato de Alemania de Turismos. Recuerdo que cuando entré a la primera reunión de seguridad de pilotos, todos estaban muy contentos por tener una mujer, y española, en la parrilla. Pero cuando empecé a visitar el pódium, la españolita ya no les hacia tanta gracia". También relata los problemas que tuvo para imponerse ante los mecánicos por el hecho de ser mujer.

Pero todo estos problemas, sus éxitos deportivos y sus decepciones quedan a un lado cuando la deportista se adentra en el recuerdo del último año. "No creo en la frase: lo que no te mata te hace más fuerte. Aún no he podido cerrar un capítulo en mi vida, empezar de cero. He tenido la suerte de vivir otra vez, de tener una segunda oportunidad".

María de Villota celebró el pasado mes de julio su primer año de su segunda vida. Fue su último cumpleaños. El viernes de madrugada murió en un hotel de Sevilla, adonde acudió para hablar de su experiencia vital, esa que ha dejado a modo de testamento en La vida es un regalo

 

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