COLUMNA

Mayor profundidad

El pasado mes de diciembre ha sido el peor para el consumo en los últimos 20 años. Aún no se ha tocado fondo

Tanto en la fascinante, monumental y heterodoxa historia del pensamiento económico de René Passet (Las grandes representaciones del mundo y la economía, Clave Intelectual y Eudeba) como en la más cercana historia de las grandes depresiones económicas en nuestro país (España en crisis, Pasado y Presente, de Enrique Llopis y Jordi Maluquer de Motes) hay una característica transversal que se da en los periodos en dificultades: las salidas se producen siempre a distintas velocidades. No solo entre los países afectados, sino en el seno de cada país y cada sociedad.

Cuando la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, salió el pasado jueves a negar las acusaciones de los sobresueldos en su partido, se quejó de que “ahora que estamos empezando a salir de las dificultades” hay gente que está empeñada en hundir en el pozo a la formación que tiene que dirigir esa salida. La cuestión que aquí nos atañe es si estamos empezando a salir de las dificultades o no, más allá de las declaraciones propagandísticas de los miembros del Gobierno.

Es evidente que las tensiones en el ámbito del sector financiero no son tan angustiosas como hace unos meses. Incluso los bancos europeos han empezado a devolver los préstamos del BCE. Ello se debe a la guardia levantada por el propio BCE (“el BCE está listo para hacer lo que sea necesario y, créanme, será suficiente”) y por los principales bancos centrales (Japón, Inglaterra y, sobre todo, la Reserva Federal, cuyo presidente, Ben Bernanke, ha dicho que mantendrá su política monetaria expansiva hasta que la tasa de paro americana no baje al 6,5%).

Aliviada en parte la coyuntura financiera (pocos apuestan porque la situación sea ya irreversible), sigue sin fluir el crédito y el capital circulante a empresas y familias, continúa creciendo el paro y no se ve el fondo a partir del cual las cosas irán un poco mejor en la economía real. Lo peor de los porcentajes que han avanzado el Banco de España o el Instituto Nacional de Estadística sobre la evolución de la economía española en el cuarto trimestre de 2012 (-0,6% y -0,7%, respectivamente) no es la continuidad de la recesión, sino la profundización de la misma, lo que no augura nada bueno para el año en curso.

La evolución del comercio a final de año ha sido desastrosa. Según la patronal del sector, diciembre de 2012 ha sido el peor diciembre de los últimos 20 años, con una caída del comercio del 10% en precios constantes. Un porcentaje bastante superior en su reducción al del conjunto del año. Si se tiene en cuenta que la campaña navideña supone para muchas empresas entre un 20% y un 25% de las ventas de todo el ejercicio, los datos adquieren mayor inquietud. Frente a ello y frente al paro creciente, la ausencia de planes de choque y la insistencia en que la coyuntura se enderezará automáticamente mediante los ajustes y las reformas explica la falta de confianza de los ciudadanos.

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