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domingo, 11 de septiembre de 2011

El ataque a la Embajada en El Cairo crispa las relaciones de Israel y Egipto

El Gobierno egipcio declara el estado de alerta y moviliza a toda la policía

El asalto a la Embajada de Israel en Egipto, ayer de madrugada, hizo aún más tensas las relaciones entre ambos países y agudizó la sensación de aislamiento israelí, en vísperas de que la ONU abordara el reconocimiento del Estado palestino. También demostró las crecientes dificultades del régimen militar de transición que sucedió a Hosni Mubarak. El Gobierno egipcio, al borde de la dimisión, anunció que los responsables del ataque serían juzgados.

El embajador israelí, Yitzak Lebanon, fue evacuado junto con el resto del personal de la embajada y sus familias, unas 80 personas en total, tras vivir momentos que recordaron el asalto a la Embajada de Estados Unidos en Teherán en 1979. Un avión militar repatrió a casi todo el personal diplomático hacia Tel Aviv, aunque el cónsul permaneció en El Cairo para mantener la representación. Seis empleados de seguridad tuvieron que ser rescatados en el último momento, poco antes de amanecer, por fuerzas especiales del Ejército egipcio, cuando una veintena de manifestantes ocupaban ya las dependencias externas de la embajada, arrojaban objetos por las ventanas e intentaban acceder a los despachos.

Durante el asalto murieron tres personas y mil resultaron heridas

Un avión militar repatrió a los casi 80 empleados de la sede diplomática

El asalto a la embajada fue condenado por Estados Unidos, los países de la Unión Europea y varios países árabes. La prensa egipcia informó de que el primer ministro, Essam Sharaf, ofreció su dimisión al mariscal Mohamed Husein Tantaui, jefe del Estado provisional, y que éste no la aceptó. El Gobierno declaró el estado de alerta para movilizar todas las fuerzas policiales y celebró una reunión de urgencia, tras la que anunció que los participantes en el asalto serían detenidos y juzgados por un tribunal militar especial. La gran manifestación de la que surgió el grupo de asaltantes exigía, precisamente, el fin de los juicios militares a civiles, además de la convocatoria de elecciones democráticas.

Durante la manifestación y el posterior asalto murieron tres personas y unas mil sufrieron heridas, en su gran mayoría por la inhalación de gases lacrimógenos. Hubo casi 400 detenciones.

Israel atraviesa una profunda crisis en sus relaciones con Turquía y las relaciones bilaterales han sido reducidas al mínimo, a causa del bloqueo de Gaza y el ataque israelí a la llamada Flotilla de la Paz el año pasado. Su gran aliado regional, Egipto, uno de los dos países árabes con los que mantiene un tratado de paz (el otro es Jordania), permanece en ebullición desde la caída de Hosni Mubarak y muestra un intenso rechazo popular hacia Israel, agravado por un reciente incidente fronterizo en el que murieron cinco policías egipcios. Si, como parece probable, la ONU reconoce en las próximas semanas el Estado palestino, Israel se encontrará en una situación muy difícil.

Benjamin Netanyahu no se mostró especialmente alarmado por el asalto a su embajada. El primer ministro israelí calificó los hechos de "muy graves" y de "violación rotunda de las normas internacionales", pero agradeció al Ejército egipcio el rescate del personal diplomático y no hizo referencia alguna a posibles represalias. Al contrario, indicó que el embajador Yitzak Lebanon regresaría a su puesto "lo antes posible". El Gobierno egipcio aseguró por su parte que el tratado de paz con Israel no corría ningún peligro.

Una fuente gubernamental israelí indicó que, pese a la espectacularidad de las imágenes y la violencia con que fue atacada la embajada, "fue el acto de unos centenares de personas, de las que menos de dos docenas entraron en la legación, tras una manifestación masiva a favor de la democracia". La misma fuente subrayó la seguridad israelí en que el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, la institución que se hizo de forma provisional con todo el poder tras la caída de Mubarak, no cortaría lazos con Israel ni mucho menos rompería el tratado de paz de 1979. Estados Unidos subvenciona a Egipto con 1.500 millones de dólares anuales y se ocupa de formar y suministrar material a los militares; eso se acabaría si El Cairo diera la espalda a Israel.

Dos soldados egipcios detienen a un hombre que intentaba acercarse a la Embajada israelí, ayer en El Cairo. / AMR ABDALLAH DALSH (REUTERS)

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