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La UE rechaza el 80% de los reclamos sanitarios de los alimentos

La agencia europea desmonta la publicidad de productos que se anuncian como beneficiosos sin una base científica - Se analizaron 2.758 sustancias

La compra, más fácil. Ese es el objetivo de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA por sus siglas en inglés), que ha concluido su estudio de las alegaciones saludables de más de 2.758 sustancias que la industria alimentaria ha usado o quiere usar para anunciar sus productos. Y el resultado es demoledor: prácticamente el 80% no estaba probado científicamente o eran tan generales que no se podían comprobar.

El estudio comenzó en 2008, y los resultados se pueden consultar aquí. Lógicamente, las conclusiones pueden variar, ya que siempre es posible que aparezcan nuevos trabajos científicos que avalen o descarten lo que se ha decidido ahora. Por eso la agencia insiste en todas sus afirmaciones en que se han tomado las decisiones basadas en los conocimientos científicos actuales.

El trabajo deja en evidencia mucha de la publicidad actual. Cuando los resultados se hagan oficiales por la UE (en diciembre), serán de obligado cumplimiento, explica un portavoz del Ministerio de Sanidad español.

Algunas de las alegaciones evaluadas son las siguientes.

- El aceite de oliva ayuda a controlar los niveles de colesterol malo (el LDL). Verdadero. "No se ha establecido que haya una relación causa-efecto entre el consumo de aceite de oliva y los niveles de colesterol más allá de la lógica por la composición del aceite". Esta última salvedad es la que permite al organismo decir que "ya se ha establecido que un aceite con ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados" ayudan en este sentido.

- Los polifenoles del aceite de oliva ayudan a mantener la concentración del colesterol bueno. Falso. "Los estudios presentados son inconsistentes y no permiten establecer" la relación.

- Los arándanos reducen las infecciones del tracto urinario de las mujeres. Falso. "Las pruebas aportadas son insuficientes para establecer una relación entre el consumo de proantocianidinas de los arándanos y una defensa contra las bacterias patógenas".

- Las isoflavonas de la soja protegen el ADN, las proteínas y los lípidos de la oxidación. Falso. "No hay ensayos en humanos de los que pueda derivarse esa conclusión". Lo mismo se puede aplicar a otras supuestas propiedades, como que "ayudan a controlar el colesterol", que "ayudan a reducir los síntomas vasculares de la menopausia" o que "ayuden a mantener la mineralización ósea en las mujeres menopáusicas".

- La coenzima Q10 contribuye a proporcionar energía a través del metabolismo. Falso. "No hay relación" entre este producto, de moda en los gimnasios, y esas supuestas propiedades.

- Las nueces ayudan a controlar el colesterol. Verdadero, por la misma explicación que la agencia da para el caso del aceite de oliva.

- Los bífidos ayudan a las defensas. Falso. Los bífidos son en realidad bifidobacterias. Cada empresa tiene el suyo, ya que se trata de seres vivos de los que hay distintas cepas. Pero la agencia los ha estudiado y la conclusión general es que no hay pruebas que demuestren que hay una relación entre estos productos y una disminución de los agentes patógenos en el sistema digestivo.

- Propiedades de la miel. Este caso es diferente. Se había presentado una solicitud para poder decir que la miel ayuda al sistema respiratorio, que aporta energía o que estimula el metabolismo y el sistema inmunitario. Pero el grupo de expertos no entra a estudiar estos efectos al considerar que el término miel es demasiado amplio y hay muchas variedades, por lo que no tiene una composición fija a la que se puedan atribuir o no las propiedades.

- Los esteroles vegetales (fitoesteroles) ayudan a reducir el colesterol malo.

Verdadero. Para ello hay que tomar 0,8 gramos por día. No se consideran apropiados para mujeres que amamantan o menores de cinco años.

- La fibra de trigo contribuye a mantener el peso o a adelgazar. Falso. Los estudios presentados no lo prueban.

- La creatina aumenta el efecto del ejercicio físico. Verdadero. Aumenta la creación de músculo. Y el grupo de estudio establece, además, que la dosis a consumir debe ser de tres gramos al día. En cambio, no se ha demostrado que incremente la resistencia.

- La cafeína aumenta la resistencia ante el ejercicio. Verdadero. Los estudios han demostrado que su ingesta disminuye la sensación de cansancio. Para ello hay que tomar tres miligramos por kilo de peso una hora antes del ejercicio.

- Los beta-glucanos del centeno y la avena ayudan a controlar el colesterol.

Verdadero. En cambio, no es cierto que aumenten la sensación de saciedad.

- La capsaicina -un picante de los pimientos- ayuda a mantener el peso.

Falso. "El único estudio con humanos" no permite afirmarlo.

- Sustituir el azúcar por xilitol, sorbitol y otros edulcorantes reduce la caries. Verdadero. Los estudios demuestran que la falta de glucosa (azúcar) disminuye las bacterias que causan caries, por lo que su sustitución reduce ese riesgo.

- El sodio (presente en la sal común) ayuda a mantener la función muscular.

La agencia admite que esa afirmación es cierta. Sin embargo, de los estudios no se puede deducir la cantidad mínima recomendada, y, además, señala que en la UE "no hay constancia de deficiencia" en el consumo de sodio. Por otro lado, se acepta que un producto bajo en sodio (sal) ayuda a mantener la tensión baja.

La guerra de los lactobacilos

Hasta 10 solicitudes para evaluar los efectos de los lactobacilos ha recibido en los últimos tres años la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA en inglés). Estas bacterias, presentes en algunos derivados de la leche (los no pasteurizados, ya que la pasteurización intenta precisamente eliminar la flora bacteriana) son unas estrellas publicitarias. Pero el resultado de los análisis de la agencia no es muy satisfactorio.

La abundancia de peticiones obedece a la naturaleza de estos compuestos. Como se trata de bacterias vivas, el primer problema está en fijar claramente de qué se está hablando. Puede haber variedades, distintas cepas, con propiedades diferentes. Y la agencia ha estudiado media docena, solas o combinadas. Por ejemplo, una de las solicitudes quería poder decir que la combinación del Lactobacillus reuteri combinado con el L. rhamnosus aumentaba la salud vaginal. Fue rechazada por falta de pruebas.

También se ha descartado que haya pruebas de que el L. johnsonii aumente las defensas contra los microorganismos del sistema digestivo, y no se ha podido demostrar tampoco que proteja la piel de los rayos ultravioletas.

En el caso del rhamnosus, la agencia no entra a evaluar su efecto sobre la salud digestiva porque considera que este término es demasiado vago. También descarta que pueda decirse que aumenta la mineralización de los dientes.

Un resultado similar ha obtenido el fabricante que quería vender que el L. plantarum ayudaba a la digestión eliminando las flatulencias y la hinchazón o que protege contra la oxidación.

Y lo mismo ha sucedido con el productor de L. casei o el del L. fermentum: no han conseguido demostrar, en opinión de la agencia, que disminuya los microorganismos patógenos del sistema digestivo ni que reduzca la incomodidad de una digestión pesada.

Pero no todo son malas noticias. La agencia sí que admite que los yogures que contienen L. delbrueckii y otra bacteria, el Streptococcus thermophilus ayudan a las personas con intolerancia a la lactosa a digerir el producto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de julio de 2011

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