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Reportaje:

El sueño solar se enfría

El recorte de las primas a la producción de energía solar pone en riesgo al sector - CC OO alerta sobre la desaparición de una industria con futuro

Hubo un tiempo en el que España apostó por las energías renovables. Pequeños propietarios de suelo sin mayor uso plantaron entonces huertos solares. Generaban energía y la ley obligaba a los grandes distribuidores de su zona a comprar sus excedentes. El Estado pagaba unas primas a la energía producida a partir del sol porque era limpia y muy accesible en España pero los equipos para captarla resultaban un poco caros de instalar sin ayudas públicas.

Ese tiempo ha cambiado. El miércoles pasado, el Congreso de los Diputados validó, con los votos favorables del PSOE y PNV y la abstención del PP y CiU, un decreto ley que el Gobierno dictó en diciembre que reduce a 1.250 las horas de producción de energía solar que se pueden verter a la red con derecho a prima durante los próximos tres años. El Gobierno espera ahorrar 700 millones de euros al año. En la Comunidad Valenciana, uno de los lugares más soleados de Europa, la media de horas de producción de las placas fotovoltaicas ronda las 1.700 horas. La caída de la subvención ronda el 30%. Y ese recorte pone en peligro muchas explotaciones pero, sobre todo, un sector incipiente, de nueva economía, altamente tecnificado, sostenible y en el que España estaba progresando mucho.

Un estudio de CC OO alerta sobre la desaparición de toda una industria vinculada a la energía solar que emplea a más de 2.700 trabajadores en la Comunidad Valenciana. La expectativa de crecimiento alcanzaba una previsión de 7.270 empleos para 2020, pero el recorte de las primas del Gobierno altera radicalmente el escenario.

La Agencia Valenciana de la Energía pone el acento sobre los ingresos que dejarán de percibir en los próximos tres años los productores que hayan montado su huerto solar, una cantidad que cifra en 122 millones de euros.

"En tres años hemos pasado de ser los buenos a ser los malos de la película", comenta Víctor Muñoz, de la ingeniería V3J, que ha diseñado algunos de los mayores huertos solares de la Comunidad Valenciana. La primera normativa vigente estimuló el desarrollo de huertos solares en toda España. Y el Gobierno decidió limitar el desarrollo de la superficie cubierta por placas solares sobre el suelo o sobre techos de viviendas y naves industriales. Y puso un plazo para ello. "Actuaron con mentalidad de funcionarios, trataron de frenar las instalaciones pero al poner un plazo límite, aceleraron la instalación de placas con derecho a prima", comenta Muñoz. Durante el año 2008, España fue el primer país del mundo por superficie de placas fotovoltaicas instaladas. De la noche a la mañana había 3.400 megavatios de potencia instalada en todo el país, 256 en la Comunidad Valenciana. Desde 2009, se autoriza un máximo de 500 megavatios al año en toda España, la mitad sobre edificios.

"Se hicieron muchas burradas", comenta Antonio Montesinos, de CC OO, "se instalaron enormes huertos con tecnología muy barata para cobrar la subvención, pero surgió una nueva industria en línea con la economía sostenible. La industria española pedía que se autorizaran 850 megavatios al año porque tenía capacidad, pero el Ministerio de Industria lo redujo a 500. En un año se perdieron 20.000 puestos de trabajo".

"El boom de 2008 llegó a todo el mundo", tercia Muñoz, "la última edición de feria de la energía fotovoltaica en Valencia fue un éxito rotundo, nos habíamos colocado en vanguardia".

El Gobierno defiende que el recorte responde a la necesidad de reducir el denominado déficit de tarifa, la cantidad que se adeuda a las grandes distribuidoras eléctricas por toda una serie de conceptos que se acordaron para compensar la liberalización del servicio. Muñoz ofrece otra versión: "Es un recorte presupuestario puro y duro que afecta al más débil. El sector de la energía fotovoltaica está muy atomizado y no tiene ninguna fuerza frente a las grandes compañías que nos han hecho creer que hay unas renovables buenas, las eólicas, y otras malas, las solares. Pero Iberdrola sí monta grandes huertos solares en Estados Unidos para coger las subvenciones del Gobierno. Están matando un sector, no tenemos más remedio que salir. Nosotros ya trabajamos en Italia y en la India. Y los emiratos árabes están muy interesados. Por algo será".

Los que van a sufrir directamente el problema son los productores. La Cooperativa Eléctrica de Crevillent montó dos huertos solares de cierta importancia capaces de generar 13,5 megavatios. "Vamos a hacer lo posible para que no decaiga, pero la rentabilidad del proyecto está en juego", explica Isabel Mas, ingeniera de la cooperativa. "Habíamos previsto 25 años para amortizar la inversión y el recorte de las primas en un 30% nos obliga a revisar la situación de nuestros créditos. Pero lo peor es la inseguridad jurídica, ¿quién va a invertir en energía fotovoltaica en estas condiciones?".

Las grandes compañías sostienen que la energía fotovoltaica es carísima. Montesinos se pregunta si queremos seguir siendo dependientes del petróleo: "Mucho hablar de economía sostenible, pero a la hora de la verdad... ¿No se dan cuenta de que aquí el petróleo lo tenemos en el cielo y el viento?".

Muñoz también hace otros cálculos: "La tecnología fotovoltaica habría llegado a ser rentable en 2020. Y a la velocidad que íbamos, tal vez en 2015. Pero todo depende de cómo se hagan los números, a corto o a largo plazo. Dicen que la energía nuclear es muy barata, pero ¿se computan los costes del almacenamiento de los residuos? ¿Alguien tiene en cuenta lo que cuesta un vertido como el del Prestige cuando estima el precio del petróleo?".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de enero de 2011