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Reportaje:DINERO & INVERSIONES

La polvareda de las tierras raras

El sector financiero crea fondos de inversión para aprovechar la escasez del producto

Para entender la inversión en las denominadas tierras raras hay que volver al pantalón corto, al encerado y a la tiza. Y recordar aquella clase en la que el profesor de química se esforzaba en demostrar que en la tabla periódica -una presencia silenciosa en forma de póster junto a la pizarra- habitaban, casi escondidos, 17 metales escasos que, por aquellas fechas, apenas tenían interés comercial. Hoy, con el paso del calendario, se han convertido en un nuevo El Dorado para los mercados e inversores. Son elementos difíciles de deletrear (neodimio, samario, praseodimio, galio, lantano), que, sin embargo, resultan imprescindibles en lo que interiorizamos como vida moderna: aerogeneradores, ordenadores portátiles, pantallas planas de televisión, iphones, baterías para los coches eléctricos...

China controla el 95% de la producción mundial de estos metales

Se trata de inversiones a largo plazo, en previsión de escasez futura

Olvidados durante décadas, China los devolvió a la vida financiera. El gigante asiático controla el 95% de la producción mundial de estos elementos y, ante la fuerte demanda interna de su industria, el riesgo de que limite las exportaciones es un futurible peligroso. Y, claro, las alarmas, sobre todo en Estados Unidos, han saltado. Como respuesta, la Administración americana ha empezado a reabrir (algo que llevará años) explotaciones antiguamente cerradas que, gracias a los elevados precios actuales de estas materias, se han vuelto rentables. A la vez está obligada a enviar mensajes de tranquilidad. "Cuando el depósito minero [que debe empezar a explotar la compañía

Molycorp en 2012] de Mountain Pass (California) alcance una capacidad de producción de 40.000 toneladas de óxidos raros al año, el consumo en el país estará casi cubierto", explica Alex Demas, portavoz del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés). Pero tal vez no quede tiempo.

La semana pasada, el Departamento de Energía americano advirtió de que la dependencia del país de las importaciones chinas de tierras raras puede durar 15 años más, así que urge buscarles sustitutos. "Estos metales se han beneficiado de la incertidumbre financiera, de una recuperación económica que no llega y de la fortísima demanda china", desgrana Javier Niederleytner, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB).

Este escenario, en el que actúan una gran demanda, una oferta limitada y precios elevados, resulta un terreno abonado para la aparición de instrumentos financieros que saquen tajada. La industria ha dado forma de ETF (fondos de inversión que cotizan en Bolsa) y fondos tradicionales a esta estrategia. Por ahora se comercializan muy pocos, pero se espera la llegada de la caballería. "Son productos que tienen demanda y que están pensados para invertir a largo plazo previendo una escasez futura", apunta David Navarro, de Inversis Banco. "No son solo apuestas geopolíticas, sino por los mercados y productos que definirán los años por llegar".

Quien ya está aquí es Market Vectors Rare Earth. Un nombre y un apellido complicado para el ETF en tierras raras que comercializa la gestora americana Van Eck Global. Presentado el 27 de octubre pasado, maneja unos 113 millones de euros. Y parece que cuaja. "Estamos viendo un gran apetito por este producto, que lleva una rentabilidad acumulada superior al 5%", avanza Eduardo Escario, director regional de Van Eck.

Una forma más convencional de participar en este mercado es a través de uno de los escasos fondos del mundo que operan en el sector. Domiciliado en Suiza, el REE-Fund (de la gestora Dolefin) se basa "en la convicción de que las compañías relacionadas con las tierras raras disfrutarán de unos niveles de crecimiento superiores a la media del producto interior bruto mundial", señala Urs Gmuer, analista de Dolefin.

De fondo, esta reflexión se sostiene en la creencia de que "mientras el mundo se siga desarrollando tecnológicamente, los elevados índices de crecimiento de las empresas relacionadas con tierras raras antes o después se transformarán en beneficios", augura Urs Gmuer. Como quien agita el árbol a la espera de la caída del fruto, el REE-Fund (que en tres meses se ha anotado un 27,5%) adelanta buenos tiempos para lo escaso.

Así lo ha entendido también la firma canadiense Dacha Strategic Metals, que ha hecho algo, para algunos analistas, insólito. Ha comprado tierras raras (tienen un stock de 216.900 toneladas) con un valor de mercado de más de 18,7 millones de euros y las ha almacenado en Corea del Sur y Singapur. Su estrategia es vender las tierras pensando que China tal vez cierre o limite sus exportaciones. Y aunque no lo haga, estos minerales deberían encarecerse por la creciente demanda. "Puedo vender todo mi inventario, transformarlo en liquidez y redirigirlo a los accionistas", asegura Scott Moore, presidente de Dacha Strategic. Y precisa: "Más del 80% del mercado de tierras raras fuera de China está en el borde de la zona Asia-Pacífico. Por lo tanto, decidimos situar el mineral cerca del principal cliente para facilitar nuestras operaciones".

Toda esta actividad evidencia que "muchos inversores se han empezado a dar cuenta de la función clave de estos minerales dentro de un ambiente de fuerte crecimiento del precio de las materias primas", describe Bruno del Ama, presidente de la gestora neoyorquina Global X Funds. Sabe de lo que habla. El pasado mes de julio lanzó un ETF basado en el litio (Global X Lithium), que "tiene un retorno a fecha de hoy del 30%", comenta Bruno del Ama. Y las expectativas son buenas. Hace siete años una tonelada de litio costaba 264 euros, actualmente se encuentra en unos 3.400. Este metal (usado en las baterías) está teniendo un comportamiento similar al de las tierras raras.

Otro enfoque interesante para invertir es el que plantean expertos en ETF como Gary Gordon. Su idea es sencilla. Ya que el 60% del consumo de las tierras raras corresponde a población china de clase media, una forma de invertir en estos elementos es tomar posiciones en fondos que apuestan directamente por el aumento del consumo chino (Global X China Consumer o Claymore-AlphaShares China Small Cap). Y, al mismo tiempo, también se puede apostar por empresas productoras (Rare Earth Metals, Avalon Rare Metals, Lynas Corporation

), que se han convertido "en una vía para quienes crean en una subida del precio de estas commodities debido a las futuras estrecheces en la oferta", concluye Francisco López, analista de X-Trade Brokers.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de diciembre de 2010