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Reportaje:

Salamandra, letras incombustibles

La editorial barcelonesa cumple 10 años cargados de éxitos de todo calado

Cuando hace 10 años el argentino Pedro del Carril y la alemana Sigrid Kraus se independizaron de la editorial Emecé, donde estaban desde 1989, y crearon Salamandra lo hicieron con un guiño: el animal está en el escudo de los bomberos pirómanos de libros de Fahrenheit 451 y el mito le atribuye resistencia al fuego. Hubo quien les tachó de hiperbólicos al asociarlo al mundillo literario. Dos episodios demuestran cómo quema la hoguera editorial: se quedaron por los pelos la saga de Harry Potter y desecharon a Stieg Larsson. "No supe ver la trascendencia sociológica de personajes y hechos por encima de lo literario", explica Del Carril.

"Empezaban las absorciones de sellos por los grandes grupos y había que convivir con los fantasmas de los grandes de la generación anterior, los Anagrama y Tusquets, que ya tenían 25 años y estaban muy consolidados", recuerda Kraus sobre los inicios de un sello que, 683 títulos y una facturación duplicada después, ha alcanzado la proporción áurea de la edición: nivel medio-alto en lo literario y notable venta con, "sistemáticamente", tres silenciosos títulos al año de alta tirada: "los veintemiles", dice Del Carril. ¿Ejemplos? Hijos del ancho mundo, de Abraham Verghese; Tierra desacostumbrada, de Jhumpa Lahiri; La cena, de Herman Koch...

Se quedaron con la saga de Harry Potter, pero desecharon a Stieg Larsson

¿Dónde está la clave? "La definición del catálogo es ella", admite Del Carril, más inclinado a los números. Con ellos en la mano, empujó a su esposa para quedarse con J.K. Rowling: salía por 10.000 dólares, ella solo ofrecía 5.000 y al final la instó a llegar a los 7.000. "Serán siete libros, tú imagínate si funcionan". Ya llevan 12 millones de ejemplares, la mitad en Sudamérica.

"Tuvimos suerte de que Potter empezara mal porque si no, Emecé nunca nos habría vendido la parte española de su catálogo", constata Kraus, que pidió a la casa madre argentina apoyo para adquirirlo. No se lo dieron.

Kraus acabó en España -tras pasar por Brasil- para hacer filología. Conoció a un editor argentino. "Me interesan otras culturas y siempre busco el factor humano", dice. "Soy de poca literatura experimental". Y lo resume en Mil soles espléndidos, de Khaled Hosseini. O el esfuerzo por quedarse con el novelón de Jonathan Franzen, Freedom para 2011.

Del Carril, hijo de uno de los fundadores de Emecé, destaca la "implicación emotiva, ponerse en la piel del lector, no vendiéndole cualquier cosa", lo que explica, por ejemplo, que guillotinaran 5.000 ejemplares de El niño con el pijama de rayas (más de dos millones de ejemplares) porque "el azul de la portada" no les gustaba.

¿Se puede morir de éxito? Lo temieron tras la eclosión Potter. "Se trataba de sobrevivir a ese éxito, por eso nuestro título capital es El último encuentro, de Sándor Marai: aportó un plus al emparentarnos con la alta literatura europea tradicional", responden.

La pequeña editorial ya era en apenas un quinquenio algo más que clase media. Aun así, la filosofía ha sido la de contención: siguen sin sobrepasar los 50 títulos al año y el equipo está anclado en 15 personas, las mismas que cuando se fundó con El ladrón de meriendas, de Camilleri. "No queremos ser empresarios sino artesanos", aclara Del Carril. "Pudimos comprar alguna editorial notable y no quisimos". Por lo mismo, no tienen colección de narrativa castellana. Kraus lo tiene claro: "El trato del manuscrito es distinto y se requiere una proximidad, tiempo y energías que ahora dedicamos a los hijos".

Las horas extras han ido a parar estos meses a Décimo Aniversario, 10 títulos clave (Némirovsky y su Suite francesa; Giordano y su La soledad de los números primos...) a bajo precio. Ejemplares de esta colección se podían coger ayer libremente en el particular bufet de la fiesta con la que celebraron en Barcelona estos diez años. Asistieron cerca de 400 personas que celebraron con Del Carril el "larga vida al papel" con el que acabó su parlamento. No ve muy claro el libro digital. "Cambiará la literatura: no será papel contra pantalla sino un auténtico problema cultural. Eso por no hablar del pirateo, que ya sufrimos con Harry Potter...". Pero ahí sigue, sin quemarse, Salamandra.

Cinco títulos clave para una década

Harry Potter...

- La editora Sigrid Kraus no quería seguir pujando. Su socio Carril la animó: "Son siete: imagina que funcionen". Llevan 12 millones vendidos.

'Flotador' Márai

- El último encuentro, de Sándor Márai, les permitió sobrevivir tras el boom Potter y les encauzó hacia la novela literaria de calidad.

Montalbano

- La serie del comisario de Andrea Camilleri (700.000 copias ), junto a La joven costurera china, de Dai Sijie, reforzaron la marca.

Muchas rayas

- El niño del pijama de rayas es uno de los grandes éxitos crossover de la editorial, término que define los libros para todos los públicos.

'Veintemiles'

- Tierra desacostumbra- da, de Jhumpa Lahiri, es el último ejemplo de los dos o tres al año de los que venden, en silencio, "unos 20.000".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de diciembre de 2010

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