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miércoles, 1 de diciembre de 2010
ELECCIONES CATALANAS | Los planes del futuro Gobierno

CiU allana el camino a Mas matizando su demanda de concierto económico

El 'número dos' de Convergència pide un sistema fiscal "como el alemán"

Convergència i Unió ganó holgadamente las elecciones catalanas del domingo, pero la falta de una mayoría absoluta le obligará a buscar apoyos, o al menos abstenciones de otros grupos del Parlamento, para investir presidente a Artur Mas. El problema es que los dos grandes partidos que pueden allanarle el camino, PSC y PP, están en contra del principal argumento electoral de Artur Mas: la demanda del concierto económico para Cataluña. Ante esta situación, la federación nacionalista matizó ayer la idea que tiene de concierto económico y dejó claro que para nada van a pedir la equiparación con el País Vasco o Navarra, cuya aportación a la solidaridad es casi nula. "El concierto económico para toda España es inviable", admitió el número dos de Convergència, Felip Puig.

Según el dirigente nacionalista, a lo que debe aspirar Cataluña es a un sistema fiscal "asumible, lógico y justo como el alemán", caracterizado porque cada región o länd recauda sus impuestos pero aporta a la caja común una parte en concepto de solidaridad. "El concierto económico vasco, si alguien algún día quiere hablar de él, no solo no tiene retorno a España sino que buena parte de los servicios prestados por el Estado en el País Vasco no se pagan y por lo tanto tienen rentas superiores a su esfuerzo fiscal", dijo Puig.

Pese a las palabras del dirigente nacionalista, que será uno de los encargados para buscar apoyos parlamentarios, fuentes de CiU insistieron ayer en que para nada puede hablarse de marcha atrás. Recuerdan que Artur Mas ha hablado por igual de concierto económico y de "pacto fiscal" dejando claro siempre que Cataluña seguirá aportando a la solidaridad con las comunidades menos favorecidas. El jefe de campaña de CiU y mano derecha de Artur Mas, David Madí, insistió ayer en que Convergència quiere negociar el concierto con el gobierno que salga de las urnas generales en 2012, es decir, PSOE o PP. Hasta entonces la prioridad es otra.

De hecho, resultó ya significativo que Mas no se refiriera al concierto en su primer discurso tras la victoria del domingo. Ante la eufórica militancia que se concentró en el hotel Majestic de Barcelona la noche electoral Mas se centró en un mensaje mucho menos concreto de "levantar Cataluña" tras la suerte de maldición que, desde el punto de vista nacionalista, ha supuesto siete años de tripartito.

Las pretensiones de fondo del equipo de Mas son reducir el actual déficit fiscal de Cataluña desde el 10% de su producto interior bruto hasta el 5%. Ello es insuficiente para Esquerra Republicana, partido que también podría aportar sus diez escaños para hacer Artur Mas presidente en primera vuelta.

Lo que ahora está intentando CiU es que el concierto económico no capitalice las conversaciones para buscar apoyos. La dirección nacionalista entiende que le será más fácil encontrarlos si se centra en el mensaje de que lo importante es sacar Cataluña de la crisis económica. Aquí puede encontrar apoyos tanto del Partit dels Socialistes como del Partido Popular. Por ahora la posición del PSC es la de no apoyar la investidura de Mas, pero está abierta la puerta a la abstención.

Felipe Puig, en su comparecencia en la comisión del caso del Palau de la Música, el pasado julio. / MARCEL·LÍ SÀENZ

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