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Entrevista:PACO DE LUCÍA

"Me encantaría poder vivir sin la música... con ella sufro mucho"

Revolucionario y virtuoso del flamenco a partes iguales y enormes, Paco de Lucía, que se ha pasado prácticamente toda su vida con la guitarra en una mano y la maleta en la otra, ya no viaja tan a menudo como antaño. "A mí ya sólo me mueve del sofá algo que sea importante para el flamenco". A sus 63 años, convertirse hoy en Boston en Doctor Honoris Causa a manos del Berklee College of Music, considerada la mejor universidad del planeta para los músicos, le ha parecido lo suficientemente importante como para superar su fobia reciente a atravesar las fronteras estadounidenses -"es que con esto del terrorismo ahora te tratan como un delincuente en los aeropuertos"-. El honor lo compartirá con la africana Angelique Kidjo, con Kenneth Gamble y Leon Huff (arquitectos del llamado sonido Filadelfia) y con el jazzista Kenny Barron. Horas antes de la ceremonia, Paco de Lucía aceptó conversar con EL PAÍS, algo realmente inusual en un personaje que tiene parecida alergia a las entrevistas que a las medidas de seguridad de los aeropuertos.

"Que te quieran es en el fondo lo que buscamos todos los artistas"

"Trato de buscar la sorpresa, el lugar por donde no ha pasado nadie"

Pregunta. Este reconocimiento se une a una larga colección de premios y homenajes a su carrera. ¿Todos los premios saben igual o la percepción cambia con la edad?

Respuesta. El sabor no cambia con la edad, cambia por el premio en sí. Los hay que son una chuflería, cuando el que te los da lo que quiere es lucirse él, y otros como el de hoy que son premios importantes. Y eso que yo nunca digo que un premio es importante porque para mí siempre es un coñazo... Te toca hacer un viaje y aquí además me toca ponerme el birrete, con lo ridículo que yo me siento con el birrete... Además, no me gusta que me halaguen, siempre me ha dado vergüenza, pero si hay algo por lo que yo me muevo del sofá de mi casa es por el flamenco. Por eso estoy aquí. Porque el flamenco siempre ha sido maltratado, es una música que en nuestro país ha sido una música de tercera y cuarta categoría y ahora esta universidad, considerada la mejor del mundo para la música, reconoce su valor.

P. Y eso que usted dijo que quería evitar venir a Estados Unidos, adonde vino por primera vez siendo un adolescente...

R. Es que ahora te tratan muy mal, la policía se ha vuelto muy agresiva. Cuando yo llegué a finales de los sesenta era diferente. Aunque quizás el diferente era yo. Venía lleno de ilusiones y ganas de vivir y de conocer, pero intuyo que el país era mejor de lo que es hoy día, era más inquieto, más idealista...

P. ¿Y qué es lo que cambiado en usted con la edad?

R. Las cosas dan más pereza.

P. ¿En qué sentido?

R. Uno no se hace sólo viejo porque te faltan las energías, sino porque te faltan los estímulos de los 20 años, las ganas de reconocimiento, las ganas de que te quieran, que es en el fondo lo que buscamos todos los artistas. Cuando eso ya lo has conseguido, ya no lo buscas, y eso era un motor que te hacía pelear. Aún tengo esa energía cuando me subo al escenario, pero para todas las otras cosas, no.

P. Más allá de los premios, ¿qué es para usted el éxito?

R. Tocar bien. Y dentro de mi tradición crear un camino por que sea aceptado y pueda influir y del que puedan copiar los demás profesionales de mi música. El resto es agradable, lo de ganar dinero y que te llamen "maestro", pero el éxito con mayúsculas es que te reconozca la gente de tu profesión.

P. ¿Se podría plantear la vida sin música?

R. Me encantaría porque con la música sufro mucho, por la responsabilidad. Me encantaría ser un espectador, entonces me pasaría el día oyendo música, pero como soy el protagonista y estoy siempre encima del escenario, el sentido del perfeccionismo que tengo me da más sufrimiento que satisfacciones. Me encantaría poder vivir sin la música, sería feliz.

P. ¿Y no lo es?

R. Sigo teniendo las mismas obsesiones de siempre. Que si no me gusta lo que hago, que si vale o no vale, que si la gente está tonta o soy yo el que los engaño... Sé que es una obsesión que no es real, pero existe en mi cabeza.

P. ¿Y no se apacigua con la edad?

R. ¡Qué va! Y mira que cuando yo tenía 20 años siempre pensaba: "¡Qué ganas de tener 50 para poder disfrutar con lo que hago. porque esto es un castigo, así no se puede vivir!". Pues nada, ahora es peor.

P. ¿Por qué?

R. No lo sé, es un sentido crítico muy fuerte que yo creo que viene de mi padre, que siempre me decía: "Eso no vale nada, no sabes, tienes que aprender más, tocar más"... Puede que sea por eso.

P. ¿Se ha planteado alguna vez dejar de tocar?

R. Muchas veces.

P. ¿Y por qué vuelve?

R. Porque de repente, aunque estés cabreado con la guitarra, te subes a un escenario y no sabes qué sucede. Lo llaman inspiración o duende. De pronto empiezas a tocar, sientes que todo fluye, algo empieza a flotar en el aire y no hay estímulo más fuerte que ese. No hay droga o sensación que se le parezca y cuando sientes eso no hay manera de dejarlo.

P. ¿En algún momento de su carrera tuvo miedo al fracaso?

R. No. Eso es fundamental, no hay que plantearse si vas a llegar o no, si te vas a hacer rico o si te vas a hacer famoso. Hay que tocar la guitarra para disfrutar, porque el músico puede llegar a ser el hombre más feliz del mundo con que la olla hierva y tengas un camastro donde acostarte. La música per se te va a hacer feliz, serás un triunfador, aunque estés tieso. Enciérrate en tu casa, trabaja y trabaja. Ten disciplina, disfruta de lo que haces. Esa es la única manera de llegar arriba, de ganar dinero, de hacerte famoso.

P. Está trabajando en un disco nuevo, ¿cuál es el reto para alguien con una discografía tan legendaria como la suya?

R. Para mí lo más importante cuando uno aborda un proyecto nuevo es crear la sorpresa. Y eso es lo que busco, el lugar por donde no ha pasado nadie, que el que escuche se sorprenda, y es muy difícil, porque todos vamos por lugares comunes. Sólo si me sorprendo a mí mismo sorprendo a los demás. No es fácil.

P. ¿Qué le queda por hacer?

R. Pues... ¡todo! Lo único que he hecho en mi vida ha sido tocar la guitarra. ¡Una vida pobrísima, imagínate!

* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de mayo de 2010

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