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La discográfica EMI roza la quiebra tras perder 2.000 millones

Sus dueños no pueden reflotarla por litigios bancarios

Las especulaciones sobre el futuro de la discográfica EMI, y sobre una precaria situación financiera que podría dejar parte de su catálogo en manos del mejor postor, se han avivado tras confirmarse que registró unas pérdidas de 2.064 millones de euros en el ejercicio del año pasado. Cumplidos sus 115 años de vida, el gigante británico de la música se enfrenta al colapso si no consigue una inyección urgente de capital, unos 137 millones de euros estimados para recuperar su liquidez. O, en otras palabras, para garantizar la continuidad de un sello legendario, que cuenta entre sus filas a destacados artistas y grupos como Robbie Williams, Coldplay y Depeche Mode, junto a los españoles Luz Casal y Enrique Bunbury, entre una nutrida nómina.

La operación de rescate debería proceder de la propietaria de la compañía, Terra Firma, pero ésta tiene las manos atadas. No sólo se trata de convencer a los inversores. En 2007 Terra Firma -controlada por el magnate Guy Hands- adquiría la discográfica por más de 4.500 millones de euros, pero la transacción le exigió endeudarse con el banco estadounidense City Group. Ambas partes están enfrentadas actualmente en un litigio que tiene como escenario un juzgado de Nueva York y donde debe dirimirse si la entidad bancaria aplicó un precio abusivo. Uno de los préstamos obtenidos vence en breve.

Así las cosas, los censores de cuentas de la discográfica -la auditora KPMG- no confían en la continuidad de la empresa, cuyas pérdidas son atribuidas por los expertos principalmente a las amortizaciones del catálogo musical y editorial. Ante la crisis que afronta la industria discográfica a causa de la piratería y descargas ilegales de sus productos, EMI acometió un plan de saneamiento con la supresión de 2.000 puestos. Quizá ese esfuerzo no sea suficiente para salvarla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de febrero de 2010