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La polémica sobre la interrupción del embarazo

El PP se suma por fin a la protesta

Cospedal, mano derecha de Rajoy, acude a la concentración - La marcha contra el aborto ha sido una de las más multitudinarias en la etapa de Zapatero

La aparición de la secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, en la multitudinaria manifestación contra el aborto celebrada ayer en Madrid supuso un cambio cualitativo en la actitud de esta formación. El PP es contrario a la reforma del aborto impulsada por el Gobierno, ha dicho muchas veces que la llevará al Constitucional, pero se había resistido a intervenir activamente en la marcha de ayer. Rajoy, que animó a los ciudadanos a acudir como también lo hicieron los obispos, dijo que él no iría para no politizar la concentración. Con la presencia de Cospedal, su mano derecha, aunque haya ido a título personal, el respaldo político se hizo explícito. El PP está en estos momentos prácticamente solo en el Parlamento en su rechazo frontal y sin matices a la reforma.

El ex presidente Aznar, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, Jaime Mayor Oreja, Ana Mato, Ana Pastor y varias decenas más de parlamentarios populares -más de 50 según la agencia Efe- se sumaron a una manifestación que reunió en Madrid a 265.300 personas según los cálculos de EL PAÍS. Los datos sobre la asistencia, como es habitual, son profundamente dispares. Fuentes policiales estiman que participaron unos 250.000 manifestantes. Los organizadores aseguran que fueron dos millones. Y la Comunidad de Madrid -que no utiliza ningún método de cálculo- dice que 1,2 millones.

En todo caso, se trata de una de las manifestaciones más numerosas celebradas durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero. La protesta por la ley educativa en 2005, reunió a 375.000 personas. La reforma que legalizó los matrimonios gays, sacó a la calle en 2005 a 180.000. En marzo de 2007 Rajoy concentró contra la política antiterrorista a 337.000 personas. En el acto por la familia de los obispos, de diciembre de 2007, que acabó siendo una concentración contra el Ejecutivo, participaron 160.000, siempre según el sistema de cálculo de este periódico.

El PSOE no dejó de recordar ayer, en boca de la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, y del vicesecretario general del PSOE, José Blanco, que el PP no hizo nada contra el aborto durante los ocho años que gobernó, y que en este periodo se interrumpieron más de medio millón de embarazos.

La manifestación de ayer, convocada por 46 organizaciones autodenominadas provida, canalizó distintos tipos de descontento. La reforma de la ley del aborto, evidentemente, pero también la política general de Zapatero, según algunos asistentes. "Yo, ante todo, vengo a defender la vida, porque no quiero que se apruebe la nueva ley, pero muchos venimos también para protestar por cómo gobierna Zapatero", señala María Isabel Espada, madrileña de 47 años. "Hay millones de parados y muchas familias lo están pasando fatal. No entiendo por qué no nos quejamos más". Durante la manifestación se coreó "Zapatero dimisión".

La marcha también convirtió Madrid en lugar de encuentro de antiabortistas llegados de otros países. Modesto Fernández, francés de origen español, de 54 años, y miembro de la asociación Droit de Naitre, vive en París. "La reacción española puede ayudar a otros países de la UE. En Francia no es un tema de debate, pero sí se discutió hace unos meses algo que estaba relacionado. Se quería imponer la práctica de abortos en la formación de los médicos, y la idea se acabó retirando. Esta manifestación es muy importante para todos los europeos que no creemos que el aborto pueda ser un derecho".

"Derecho" es la palabra clave. Nadie en la marcha podía desconocer que en España, en la práctica, puede ya abortar cualquier mujer amparada por el supuesto del "grave riesgo para la salud física o psíquica de la embarazada" que, además, no tiene límite temporal. Pero, jurídicamente, no es un derecho, y esta es una diferencia fundamental.

El aborto ahora es un delito salvo en tres casos, si hay riesgo para la salud de la mujer, por violación o por malformaciones fetales. Las mujeres deben, al menos formalmente, pasar por el dictamen de varios médicos. Con el proyecto de ley que tramita el Parlamento, tendrían derecho a abortar durante las primeras 14 semanas de gestación. Aunque desde muchos puntos de vista esta reforma limita la posibilidad de interrumpir embarazos respecto a la práctica actual, los manifestantes contrarios al aborto consideran que se quiere dar un salto cualitativo intolerable. "Sabemos que la ley vigente es un coladero, pero lo que hay que hacer es aplicarla de forma estricta", dice Asís Cagigal, de 30 años, uno de los voluntarios que mantuvieron el orden en una manifestación de lo más tranquila y familiar. "Al menos ahora no es un derecho. Y en ningún caso puede serlo. El Estado tiene que defender la vida".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de octubre de 2009