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domingo, 18 de octubre de 2009

Un incendio destruye el legado del artista brasileño Hélio Oiticica

Perdidas 2.000 obras, valoradas en 138 millones, de este clásico del siglo XX

Río de Janeiro 18 OCT 2009

La cultura brasileña quedó seriamente herida la noche del pasado viernes. El 90% del acervo del artista plástico Hélio Oiticica (1937-1980), uno de los fundadores del neoconcretismo brasileño, se convirtió en pasto de las llamas tras declararse un incendio en la casa familiar del barrio de Jardim Botânico, en la zona sur de Río de Janeiro. El fuego se tragó 2.000 obras de Oiticica, entre pinturas, material audiovisual, instalaciones, libros, proyectos y anotaciones del artista, todo ello valorado en unos 200 millones de dólares (unos 138 millones de euros), según estimaciones de la familia. En 2007 la Tate Modern de Londres le dedicó una retrospectiva.

Por el momento se descarta que el incendio haya sido intencionado. "Me siento fracasado, porque mi misión desde que me jubilé consistía en cuidar su obra", manifestó, destrozado, César Oiticica, hermano del artista, que cenaba en la casa en el momento del siniestro. La desafortunada pérdida incluye obras consagradas, como Bólides o los famosos Parangolés. Junto al poeta Ferreira Gullar y los artistas Lygia Clark y Amílcar de Castro, Oiticica alumbró el movimiento neoconcretista.

En 2007 la Tate Modern de Londres le dedicó una gran retrospectiva

El acervo de Oiticica no estaba cubierto por ningún seguro y se encontraba circunstancialmente en la primera planta de la casa familiar, en un estudio equipado con dispositivos para controlar la humedad y la temperatura, sensores de presencia y antiincendios. De nada sirvió tanto aparataje.

"Es lo peor que le podía pasar a la cultura brasileña", se lamentó ayer César Oiticica ante la prensa local. Razón no le falta al hermano de uno de los exponentes más transgresores del arte contemporáneo brasileño, ya que las obras se encontraban almacenadas en el domicilio de Jardim Botânico tras una gresca por cuestiones de dinero entre los herederos de Oiticica y el Ayuntamiento de Río de Janeiro. Buena parte de las obras quemadas habían sido retiradas el pasado abril del Centro Municipal de Arte Helio Oiticica, donde se había inaugurado una gran retrospectiva del artista. El impago de cerca de 267.000 reales (cerca de 100.000 euros) a la familia provocó un duro enfrentamiento que acabó con la clausura anticipada de la muestra y el traslado de las obras a la casa donde se produjo el incendio.

La obra de Oiticica, marcada por una fuerte componente teórica, a menudo buscaba provocar la participación activa del espectador. Una de sus instalaciones más laureadas fue la bautizada como Penetrables, un laberinto elaborado con planchas suspendidas. El artista, que también inspiró con su obra el movimiento Tropicalia, impactó a la sociedad brasileña con la frase "Sea Merginal, sea héroe", serigrafiada en una bandera sobre la figura de un narcotraficante muerto.

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