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miércoles, 9 de septiembre de 2009

"Nos pueden esconder bajo la alfombra, pero seguiremos existiendo"

Las prostitutas reivindican ante Trias su derecho a trabajar en el Raval

"Nos pueden esconder bajo la alfombra, pero seguiremos existiendo como ha pasado toda la vida. Tenemos derecho a trabajar". La afirmación la espetó una mujer que se presentó como prostituta del barrio del Raval a Xavier Trias, el líder de Convergència i Unió en el Ayuntamiento de Barcelona.

Trias se desplazó a la calle de Robador -uno de los enclaves históricos de prostitución de la ciudad- para criticar la política del alcalde, Jordi Hereu, con relación a la prostitución, básicamente por la no aplicación de la ordenanza.

La presencia de Trias -registrada por cámaras de televisión- generó un intercambio airado de palabras entre vecinos y alguna prostituta y con demandas y críticas de ambas partes a los políticos. Los vecinos están cada vez más molestos por el deterioro del barrio: "Pero no es sólo la prostitución, es todo. Aquí se trafica con heroína y no hacen nada. Esto es pasto de borracheras y lateros y tampoco lo evitan", argumentaba un vecino. Otro terciaba sobre la prostitución: "No tenemos nada en contra de la prostitución pero tiene que ser como Dios manda".

Una mujer -de 41 años y de nacionalidad uruguaya- se dirigió a Trias para expresar lo que otras prostitutas -que se miraban la escena a pocos metros- también piensan: "Antes podíamos hacer el servicio en algunos locales de aquí mismo pero lo prohibieron y ahora no tenemos más remedio que contactar en la calle y luego buscarnos la vida".

Trias se declaró abolicionista pero a la vez -"soy realista", aclaró- reconoció que la prostitución es una "realidad" que hay que regular en tanto no se consiga eliminarla. "Sobre todo haciendo cumplir las ordenanzas que para eso están", insistió. Más duro se mostró el presidente del PP de Barcelona, Alberto Fernández Díaz, que directamente pidió más represión policial para atajar el fenómeno, en contraste con lo expresado anteayer por su compañera de partido Esperanza Aguirre.

Mientras Trias cargaba contra la falta de acción del Ayuntamiento, el alcalde, Jordi Hereu, reiteraba que lo necesario es un marco legal para prohibir la prostitución en el espacio público: "Como en muchos otros países de Europa en los que existe una regulación". La tesis de Hereu es compartida por otros alcaldes y más de uno cree que el Gobierno central o las respectivas autonomías deberían legislar sobre la materia para ayudar a solventar un problema.

Pero el Gobierno catalán no tiene intención alguna de regular el ejercicio de la prostitución durante esta legislatura porque, en su opinión, las normas actuales permiten combatir este fenómeno, sobre todo su ejercicio en la vía pública.

El consejero de Política Territorial, Joaquim Nadal, que ayer actuó de portavoz del Gobierno, señaló que, a pesar de que el Pacto del Tinell que aupó a Pasqual Maragall a la presidencia de la Generalitat apostaba por emprender medidas para regularizar esta actividad, el actual tripartito ha renunciado a ello. "No podemos legislar a golpe de titular, una legislación inmediata no es posible ni se plantea (...) pero tampoco se puede actuar a golpe de coyuntura, sino de forma continua", agregó.

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