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Francia reconoce su ayuda militar al presidente de Chad

La reforma del Ejército francés prima el despliegue de tropas en África

El Ministerio de Defensa francés reconoció ayer lo que era un secreto a voces: que las tropas galas estacionadas en Yamena ayudaron al presidente de Chad, Idriss Déby, contra las fuerzas rebeldes que intentaron derrocarle hace dos semanas. "Los medios franceses participaron en el traslado de municiones destinadas a las fuerzas chadianas ", fue el eufemismo usado por el portavoz ministerial Laurent Teisseire en un intento de minimizar una intervención que, según numerosos indicios, fue mucho más allá.

El anuncio, a mediados de enero, de que Francia se dispone a abrir una base militar en los Emiratos Árabes, en el estratégico estrecho de Ormuz -la primera permanente fuera de su territorio que abre desde el fin del periodo colonial-, marcaba un punto de inflexión en el diseño de la estrategia militar de París.

París destina a Defensa un 1,7% del PIB; en Europa, sólo Londres le supera

Pero la crisis de Chad ha vuelto a resituar las prioridades francesas en materia de Defensa; África reclama de nuevo toda la atención del Elíseo, que se ve obligado a reabrir el viejo catálogo de prácticas intervencionistas en sus antiguas colonias, donde conserva importantes intereses económicos y estratégicos. Y financieramente, París no puede pagarse al mismo tiempo una presencia militar que le permita ejercer de gran potencia.

En este sentido, Étiene de Durand, especialista en temas estratégicos y militares del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI), señalaba a este periódico que la futura base de Abu Dabhi, situada frente a las costas de Irán, no trae consigo un cambio significativo. "Forma parte de una relación preexistente entre Francia y los Emiratos", señalaba. Reconocía, eso sí, que se trata de una "señal" que se envía a Teherán y que la decisión tiene básicamente un contenido político, más que militar.

El problema de fondo de la presencia militar francesa en el mundo "es financiero, no político", señala De Durand. Francia destina un 1,7% de su PIB a Defensa, una cifra superior a la de cualquier otro país europeo a excepción del Reino Unido. El de España se sitúa en torno al 1,2%.

El presidente Nicolas Sarkozy pretende una reforma a fondo de sus Fuerzas Armadas. El ministro de Defensa, el centrista Herve Morin, tiene previsto presentar el Libro Blanco sobre la reforma a mediados de marzo. Y en los cuarteles hay cierta inquietud, especialmente por lo que puede significar de reducción de efectivos. El Ejército de Tierra cuenta actualmente con 120.000 hombres, y contrata cada año 15.000 soldados. Los cálculos que se hacen en función de la reducción general del número de empleados públicos en Francia configuran una horquilla de entre 20.000 y 70.000, según los sindicatos. Morin la consideró "extravagante".

En las Fuerzas Aéreas se quejan de la escasez de medios. En cuanto a la Marina, la reforma ya se hizo hace tiempo. Queda por decidir la cuestión del segundo portaaviones, un tema que formó parte de la campaña electoral. El único portaaviones francés, el Charles de Gaulle, debe entrar ahora en el dique seco para labores de mantenimiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de febrero de 2008