Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Reportaje:

"No aceptarás sobornos ni mentirás"

China impone a sus funcionarios '10 mandamientos' anticorrupción

"No aceptarás sobornos, no difundirás rumores contra tus rivales, no traficarás con influencias, no harás regalos sin autorización, no encubrirás actividades ilegales". El Gobierno chino hizo ayer pública una lista de 10 mandamientos destinada a los funcionarios, en el marco de la campaña de lucha contra la corrupción y mejora de imagen del Partido Comunista Chino (PCCh) lanzada por el presidente Hu Jintao tras su llegada al poder hace cinco años.

La lista incluye la prohibición de celebrar banquetes para ganar apoyos, utilizar la intimidación y el engaño, o de favorecer con puestos de trabajo a los allegados. Las nuevas reglas afirman de forma tajante que los funcionarios no podrán distribuir "dinero, regalos o acciones de Bolsa para comprar empleos gubernamentales" y serán perseguidos quienes utilicen "cartas, octavillas, mensajes de móvil o Internet para vilipendiar".

El anuncio se produce antes de que este mismo mes tengan lugar importantes cambios de gobernantes en asambleas y órganos consultivos provinciales, muchos de los cuales serán formalizados durante la sesión anual de la Asamblea Popular Nacional, que se celebrará en Pekín en marzo.

El anuncio es de gran trascendencia en un país en el que está extendida entre la población la idea de que una de las formas de hacerse rico es trabajar en el puesto adecuado en la Administración, donde los contactos y las relaciones sean fundamentales.

La corrupción es rampante en China. Y a menudo se une a los abusos de poder, como ocurre en las zonas rurales, lo que se ha convertido en una de las principales razones de las protestas sociales. De ahí que Hu, que ha hecho de la reducción de la brecha social y la construcción de una sociedad armoniosa el eslogan de su mandato, se emplee a fondo para luchar contra ella.

Durante la sesión de apertura del XVII Congreso del PCCh, celebrado el pasado octubre, Hu volvió a recordar que la continuidad del régimen está en juego. "El apoyo del pueblo al partido y su supervivencia dependen de que la corrupción sea castigada de forma resuelta y sea prevenida de forma efectiva, y es, por tanto, una tarea política trascendental", dijo. Hay quien ha visto en algunos de los golpes asestados por Hu una forma de desembarazarse de rivales políticos.

Varios altos funcionarios y empresarios han sido destituidos, encarcelados e incluso ejecutados en los últimos meses. Zheng Xiaoyu, ex responsable de la agencia del medicamento, fue ajusticiado en julio pasado por aceptar sobornos a cambio de aprobar medicamentos. Y Chen Liangyu, máximo dirigente del PCCh en Shanghai, fue detenido y expulsado del partido por su supuesta implicación en el desvío de cientos de millones de dólares de fondos de pensiones de la ciudad. Chen era considerado miembro de la llamada facción de Shanghai (el grupo de altos dirigentes próximos al anterior presidente chino, Jiang Zemin) y rival de Hu. Su secretario durante años, Qin Yu, fue condenado a cadena perpetua el mes pasado.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de enero de 2008