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¿Tenía cremallera?

Dior guarda silencio sobre si el traje de Penélope sufrió un desperfecto o si prefirió a Versace

La alfombra roja del teatro Kodak amenaza con colear más en la prensa que los mismos premios de la Academia. El caso de la cremallera del vestido de alta costura de John Galliano para Dior que debía lucir Penélope Cruz ha aparecido reseñado en todas partes, mientras la casa parisiense guarda elegante silencio sobre lo sucedido. Precisamente Galliano ayer presentó en París su nueva colección.

Pero la actriz tuvo suerte con el trueque de última hora -si realmente fue una solución de último minuto ¡vaya capacidad de previsión en la actriz!-: tenía a mano y triunfó con el monumental vestido de Versace en rosa palo -o empolvado, o veneciano, que hay para todos los gustos a la hora de nominar los colores- a base de petit plissé planchados en lacería sobre un corte princesa que se abría en cola a base de plumas y cientos de minisoleil de organza cristal. Se llevó la palma de la gala.

La revista People designó a Penélope como la mejor vestida de la velada. Y The New York Times, entre otros diarios, la pone a la cabeza en un cuarteto de lujo compuesto por el Armani de Cate Blanchett, el silhouette rojo de Balenciaga de Nicole Kidman y el palabra de honor azul profundo de Nina Ricci que vistió Reese Witherspoon.

Todas ellas han sido reconocidas como las que acertaron. Penélope, en cambio, ha sembrado las dudas, pues según algunas fuentes el vestido Dior de marras no llevaba cremallera, sino una estrecha ristra de botonadura, que es lo más normal en estas prendas. Tampoco se ha sabido el color del traje desechado, y se habla de amarillo, blanco, rojo y negro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de febrero de 2007