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martes, 2 de enero de 2007
El final de un dictador

Sadam Husein se encaró con su verdugo antes de morir ahorcado en el patíbulo

El reo se mantuvo desafiante hasta el final y despreció al líder chií Múqtada al Sáder

Sadam Husein se mantuvo desafiante hasta el final. No sólo se negó a que le cubriesen el rostro para ser ahorcado, sino que se encaró con uno de sus verdugos, que dio vivas por el clérigo chií Múqtada al Sáder, acérrimo enemigo del dictador iraquí. Sadam le respondió ninguneando al clérigo. Fue lo último que dijo antes de morir. Su cuerpo fue sepultado el domingo en Auya, la localidad natal de Sadam, en la región de Tikrit, en la misma tumba donde yacen sus hijos Uday y Qusay. La violencia en Irak, lejos de aplacarse con la muerte del dictador, se incrementó en las últimas 48 horas.

Hay dos testimonios clave de los últimos gestos y palabras del dictador iraquí antes de morir. Uno es un vídeo grabado con un teléfono móvil por uno de los asistentes a la ejecución, difundido por la cadena Al Iraqiya. El otro es el testimonio del juez Munir Hadad, que corrobora lo que aparece en las imágenes. Ambos testimonios sirven para reconstruir los últimos minutos del dictador.

- Vídeo. Sadam Husein está de pie sobre la puerta trampa de la horca y con la soga al cuello. Uno de sus verdugos la sujeta con firmeza por detrás. En esos instantes se oye la versión chií de una plegaria. Sadam es suní, por lo que el rezo es ofensivo para el dictador. Sin embargo, pese a la afrenta, Sadam permanece impasible.

- Juez Munir Hadad. Este juez relata con claridad a la cadena CNN lo que se oye también en el vídeo. Uno de los verdugos le reprocha a Sadam Husein haber destruido el país, y varios de los presentes en la sala se suman a la crítica.

-"Larga vida a Múqtada al Sáder", en referencia al líder chií, grita el verdugo.

-"¿Múqtada al Sáder?", responde Sadam en tono despectivo.

El juez Hadad declaró que el dictador era "totalmente consciente de lo que estaba sucediendo en la sala". "Me sorprendió mucho. No parecía temer a la muerte", añadió el juez.

- Vídeo. Sadam Husein repite con sorna el nombre de Múqtada al Sáder para dejar claro que el clérigo chií no era nadie para él.

-"Compórtense como hombres", se oye al dictador decir con su voz ronca.

-"Vete al infierno", responde a Sadam Husein alguno de los asistentes.

-"Silencio... Este hombre está a punto de morir", dice otro de los asistentes, preocupado por el rumbo que está tomando la ceremonia de ejecución.

Sadam Husein apenas tiene tiempo para ordenar sus pensamientos. Comienza a murmurar una plegaria, pero apenas logra invocar el nombre de Mahoma cuando su verdugo jala de la palanca que abre la puerta bajo sus pies. El cuerpo del dictador cae con una fuerza tremenda. Debió de haber muerto de inmediato. La última imagen es la del cuerpo balanceándose.

El cadáver fue entregado a la familia el domingo y sepultado más tarde en Auya, la aldea natal del dictador, en la región de Tikrit. Fue enterrado junto a sus hijos Uday y Qusay, sus más cercanos colaboradores, muertos por el Ejército de Estados Unidos en 2003, poco después de la invasión. En la región, muchos seguidores de Sadam lloraron su muerte y clamaron venganza. Mientras, decenas de miles de personas mostraron su júbilo por la ejecución en las provincias chiíes y kurdas, y en muchos barrios de Bagdad.

Raghad Sadam, la hija mayor del dictador iraquí, participó ayer, junto a centenares de personas, en una manifestación en Amán para condenar la ejecución de su padre, al que calificó de "mártir". Raghad vive en Jordania junto a su hermana Rana.

La violencia en Irak se ha recrudecido en las últimas 48 horas. Ayer mismo, el líder del Frente del Diálogo Nacional (FDN) iraquí, el suní Saleh al Mutlaq, afirmó que tropas de EE UU atacaron la sede de ese partido en Bagdad y mataron a seis civiles, cuatro de ellos de una misma familia. Añadido a esto hubo tres atentados en la capital iraquí que se saldaron con media docena de fallecidos y al menos 15 heridos. Todo ello, a pesar de las medidas de seguridad adoptadas por las autoridades tras la ejecución de Sadam, que continuaban en vigor.

Imágenes del ahorcamiento de Sadam Husein grabadas en un vídeo con un teléfono móvil y difundidas en el portal YouTube.

Seguidores de Sadam rezan frente a la tumba del dictador en Auya. / EFE

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