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martes, 14 de marzo de 2006

La terapia antiviral reduce los riesgos de la concepción natural en parejas con VIH

Tres centros sanitarios españoles tienen experiencia en programas de información y apoyo

La introducción de la llamada terapia de alta eficacia (TARGA o combinaciones de tres o más antirretrovirales) ha abierto un nueva vía para que las parejas en las que uno de los miembros está infectado por el virus del sida (VIH) puedan tener hijos concebidos de forma natural. Así lo demuestra la experiencia con más de 800 parejas de tres centros españoles (Centro Sanitario Sandoval y hospital Carlos III, ambos en Madrid, y hospital Virgen del Rocío, de Sevilla) que desde hace años trabajan en programas de reducción de riesgo en las parejas denominadas serodiscordantes (hay discordancia en el estado serológico) que desean tener hijos. Se calcula que de las 120.000-150.000 personas infectadas en España, 70.000 están en edad reproductiva.

Las parejas tienen que reunir ciertas condiciones con el fin de minimizar el riesgo

El riesgo 'cero' de infección no existe, aunque está muy por debajo del 1%

El Centro Sandoval, que dirige Jorge del Romero, es el que acumula mayor experiencia, ya que lleva 17 años trabajando, entre otros aspectos, con parejas en las que uno de sus miembros está infectado por el virus. "La TARGA provocó un descenso de la morbilidad y mortalidad de los pacientes, además de reducir el riesgo de transmisión del VIH de madre a hijo del 25% a menos del 1%", reconoce Manuel Leal, del hospital Virgen del Rocío. Asimismo, la posibilidad reciente de disponer de técnicas que miden de forma periódica la cantidad de virus en sangre y semen permite abordar la concepción en estas parejas de una forma distinta, "con parámetros actuales y no anteriores a la llegada de la TARGA", señala Leal.

Un reciente estudio del grupo de Jorge del Romero, publicado en la revista AIDS, confirmaba la efectividad de la terapia antiviral en la prevención de la transmisión del virus en parejas serodiscordantes. El trabajo demostraba que el seguimiento estricto de la terapia reducía el riesgo de transmisión. "En principio, si no hay carga viral [cantidad de VIH en sangre y semen], no hay infección", explica Pablo Barreiro, del hospital Carlos III. Sin embargo, los tres especialistas quieren subrayar que el riesgo cero no existe, "aunque esté muy por debajo del 1%", asegura Leal.

Lo que se ha hecho es responder a la demanda de estas personas. "El tratamiento antiviral de gran actividad logra que la mayoría de los pacientes tenga una carga viral indetectable en sangre y reduce la posibilidad de transmisión del VIH; por ello, se puede plantear el embarazo natural, aunque la decisión última siempre es suya", señala Barreiro. "El protocolo trata de informar y apoyar a la pareja; no pretendemos incitarles a que tengan hijos, pero muchos de ellos ya tienen más de 30 años", añade.

Las parejas que vuelven tras tomar una decisión tienen que reunir ciertas condiciones con el fin de minimizar el riesgo. "Se hace un estudio exhaustivo de su historial clínico; su carga viral tiene que ser indetectable (menos de 50 copias); se analiza si son portadores del virus de la hepatitis C y del B; se hace un estudio sobre enfermedades de transmisión sexual y de patología genital", dice Barreiro. Para optimizar los resultados también es necesario llevar a cabo una prueba de infertilidad en el hombre y la mujer.

Si la pareja decide seguir adelante con la concepción natural, "se le recomienda alguna técnica para que la mujer identifique sus días fértiles y limite las relaciones desprotegidas al periodo periovulatorio, aumentando así las opciones de embarazo y reduciendo los riesgos", apunta del Romero.

Dependiendo del miembro infectado de la pareja se plantean dos escenarios. Si es la mujer, se debe mantener siempre el tratamiento antiviral, aunque se informará de los posibles efectos secundarios de los fármacos y del riesgo de complicaciones en el parto. "Se aconsejan todos los medicamentos, menos los que son teratogénicos", explica Barreiro. Tras el parto se realizan pruebas de carga viral al recién nacido, "incluso en cordón umbilical, en el momento del parto y a 1, 6, 12 y 18 meses del parto".

Si es el varón el infectado por el VIH, Jorge del Romero señala: "es preciso hacer determinación de carga viral o proviral en semen. Si se confirma la indetectibilidad del VIH, se demuestra la competencia del semen y la mujer no presenta problema de fertilidad, entonces se puede seguir con el proceso". Además, Barreiro recuerda que es obligatorio hacer controles serológicos a la madre para el VIH a 1, 3 y 6 meses e insistir en que mantengan las relaciones sexuales con preservativo durante todo el embarazo, porque si se infecta la madre, el riesgo de que lo haga el niño es muy elevado. Los resultados hablan por sí solos. "Nuestra serie retrospectiva, iniciada en 1998, ha recogido 76 embarazos", dice Barreiro. El Centro Sandoval habla ya de más de 800 parejas asesoradas y de más de 90 embarazos.

Jorge del Romero, director del Centro Sandoval. / BERNARDO PÉREZ

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