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EL CONFLICTO DE ORIENTE PRÓXIMO

El Frente Popular para la Liberación de Palestina acepta el alto el fuego con Israel

El jefe del Estado Mayor israelí dice que el Gobierno sopesó la posibilidad de matar a Arafat

El Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) aceptó ayer en principio un alto el fuego en la lucha armada contra Israel, según un comunicado difundido por la dirección de esta organización desde Gaza, aunque condiciona el cese real de hostilidades a que los otros 12 grupos secunden también la tregua. Ésta es la primera reacción positiva a las negociaciones que hace un mes mandó abrir el primer ministro palestino, Abu Mazen, con las organizaciones radicales para conseguir una tregua en la Intifada, después de 32 meses de lucha y más de 3.500 muertos.

"El movimiento acepta un alto el fuego con Israel en la línea de la postura nacional palestina y cuyo objetivo es proteger los derechos palestinos", asegura el comunicado, en el que reitera sin embargo el derecho de la población a "la resistencia armada, así como a la protección internacional, contemplada en la IV Convención de Ginebra".

El comunicado del FPLP rompe una situación de aparente bloqueo en las negociaciones entre Abu Mazen y las milicias palestinas en busca de una tregua. Iniciadas hace varios meses, las negociaciones resurgieron con fuerza hace poco más de cuatro semanas y culminaron hace pocos días con la llegada a los territorios palestinos del general egipcio Omar Suleiman, que recibió el encargo del presidente Hosni Mubarak de conseguir un alto el fuego de las facciones rebeldes, un paso imprescindible para la aplicación de la Hoja de Ruta.

El FPLP es un grupo de ideología marxista fundado en 1967 por George Habash, que participó en la década de los setenta en diversos atentados. Posteriormente, adoptó una postura más moderada, aunque se opuso a los Acuerdos de Oslo. En agosto de 1999, el FPLP se reconcilió con la postura oficial propugnada por la dirección de la Autoridad Nacional Palestina, lo que permitió a su líder Abu Alí Mustafá volver a Ramala, donde en agosto de 2001 fue víctima de un asesinato selectivo de Israel. Su nuevo líder Ahmed Saadat se encuentra desde hace meses encarcelado por los palestinos, bajo presión israelí que le acusa de haber preparado el asesinato del ministro de Turismo Rehavam Zeevi. El Departamento de Estado de Estados Unidos mantiene al FPLP en la lista de grupos terroristas.

La tregua planteada por Abu Mazen a las facciones palestinas, depende sin embargo de la decisión que puedan tomar en los próximos días las otras formaciones, especialmente los fundamentalistas, Yihad Islámica y Hamás, convertidas en las organizaciones motoras de la Intifada. Estas dos formaciones, junto con las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, vinculadas a Al Fatah, han venido negándose a un acuerdo de alto el fuego, al reclamar entre otras medidas el fin de los asesinatos selectivos del Ejército de Israel contra sus líderes.

Por otra parte, el Ejército de Israel contempló durante el último año la posibilidad de asesinar en reiteradas ocasiones al presidente palestino, Yasir Arafat, como represalia a las acciones terroristas de los grupos radicales, según ha desvelado este fin de semana el jefe del Estado Mayor del Ejército de Israel, el general Moshe Yaalon, en un acto público celebrado en la capital del Neguev, BeerSheva. Según este mando militar la operación no se llevó a término como consecuencia de las presiones ejercidas por Washington sobre el Gobierno israelí, que obligó al primer ministro Ariel Sharon a prometer a la Casa Blanca, que no atentaría nunca contra la vida del presidente.

"La cuestión de por qué no matamos a Arafat, bien vale una discusión. Ha habido debates sobre el tema en el pasado, pero después de sopesar los beneficios y los daños rechazamos la idea de plano", desveló el militar ante un atónito auditorio, según recogía ayer el periódico israelí Haaretz.

La noticia ha sorprendido en medios políticos y diplomáticos en Israel, ya que es la primera vez que un alto mando del Ejército confirma que existen planes para asesinar a Arafat, lo que supone la confirmación de los temores y angustias de la dirección palestina, que en reiteradas ocasiones ha alertado a la población y a la comunidad internacional de que la vida de su presidente corría peligro.

La posibilidad de asesinar a Arafat se suscitó por primera vez tras los atentados suicidas contra una discoteca de Tel Aviv en junio del 2001 y el del hotel Park de Netanya en marzo del 2002. Hace alrededor de un año los temores quedaron certificados con los disparos de una serie de misiles contra la residencia de Arafat en Ramala, la Mokata, algunos de los cuales alcanzaron su propio dormitorio.

El debate sobre la posibilidad de asesinar a Arafat quedó definitivamente congelado, tras la promesa que el primer ministro Ariel Sharon efectuó personalmente al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, de que nunca "tocaría físicamente" al presidente palestino. Aunque entonces empezó a barajarse otra posibilidad, aun no rechazada, la de expulsar a Arafat a cualquier país, incluido Túnez.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de junio de 2003