Buscar temas

ArchivoEdición impresa

Acceso a suscriptores »

Accede a EL PAÍS y todos sus suplementos en formato PDF enriquecido

sábado, 24 de mayo de 2003

Vicente Verdú analiza el capitalismo de ficción en 'El estilo del mundo'

El escritor sintetiza cuatro años de trabajo sobre los fenómenos sociales

A. INTXAUSTI Madrid 24 MAY 2003
Enviar Imprimir

Vicente Verdú, que escribe habitualmente en EL PAÍS, manifestó ayer en Madrid que en la sociedad actual, y a consecuencia de las actividades de los grupos terroristas, se están perdiendo muchos derechos individuales. "En nombre de la seguridad ante el terrorismo se están vulnerando muchos derechos fundamentales en las ciudades", dijo, "con cámaras que controlan los movimientos de los ciudadanos hasta el punto de que la intimidad se ha convertido en un bien difícil de conseguir". Lluís Bassets y Juan Cueto presentaron el libro por la tarde en el Círculo de Bellas Artes.

El autor de El estilo del mundo afirma que el sistema capitalista, al no tener alternativa, se ha convertido en algo absoluto y ha absorbido muchas de las iniciativas críticas, como la defensa de la naturaleza, la lucha contra el sida o diferentes propuestas culturales. Sin embargo, "el capitalismo no ha conseguido que se le ame plenamente, aun cuando ahora nos abrace, y nadie pueda sacudirse esa efusión".

Verdú distingue a lo largo de las casi 300 páginas del libro tres tipos de capitalismo: El de producción, que llega hasta la II Guerra Mundial; el de consumo, hasta 1989, fecha de la caída del muro de Berlín y la caída del régimen de la antigua Unión Soviética, y el de ficción, que llega hasta nuestros días.

Han sido cuatro años los que ha empleado en leer 500 libros y más de mil artículos sobre ciencia, religión, economía y poder, y así analizar y dar su visión sobre los fenómenos de la sociedad actual. Afirma el escritor que el nuevo capitalismo hecho ficción aspira a operar como un cosmos y a producirlo o reproducirlo todo. "No es, desde luego, el capitalismo de ficción una utopía al modo de las construcciones del siglo XIX, sino mucho menos".

Verdú dedica uno de los capítulos del libro al sexo, y en él afirma que la demanda de visión y espionaje de la intimidad del otro, la supervigilancia de la sociedad y la demanda de transparencia política y económica se corresponde con el auge actual del porno. "En 1995, se realizaban en España cinco películas pornográficas al año, y en 2001 se aproximaban a las cincuenta", se afirma en el libro.

 
 

Webs de PRISA

cerrar ventana