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El milagro de P. Tinto | UN PAÍS DE CINE / DVD

Un fabricante de hostias y su hijo

La colección de DVD de EL PAÍS ofrece 'El milagro de P. Tinto', de Javier Fesser

El milagro de P. Tinto es el primer largometraje del director de Mortadelo y Filemón, Javier Fesser, y uno de los grandes éxitos de taquilla del cine español de 1998. Una comedia disparatada en la que el surrealismo se mezcla con el esperpento y el cómic. "Tratamos de recuperar personajes y circunstancias de nuestra cultura y de nuestra historia más reciente sin creernos que vamos a salvar a la humanidad con ella". Así definió el director su película. Además del favor del público, el filme recibió también numerosos premios, entre ellos el Goya a los mejores efectos especiales. El lector de EL PAÍS podrá comprarla mañana, sábado, por 5,95 euros, al adquirir un ejemplar del diario.

P Tinto quiere tener muchos hijos, tal como ha ocurrido en su familia generación tras generación. Sin embargo, ni su esposa, ciega de nacimiento y novia desde la infancia ("ninguna mujer me había mirado nunca de esa manera; sólo ella podía ser la madre de mis hijos"), ni él mismo acaban de entender con detalle qué se debe hacer para conseguir ser padres, y van viendo con tristeza cómo se les están pasando los años sin que les venga el hijo deseado, que además de aportar felicidad al hogar debería heredar la empresa de fabricación de hostias que los P. Tinto tienen en exclusiva con el vaticano... No les queda, pues, más remedio que encomendarse a San Nicolás rogándole fertilidad, y es entonces cuando se produce el delirante milagro que concibió Javier Fesser, junto a su hermano Guillermo en el guión, para este su primer largometraje como director.

Gran parte del peso de la película recae en la gran humanidad de Luis Ciges

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Desde que el filme arranca con un prólogo en blanco y negro y hablado en ruso, el espectador sabe que se encuentra ante una obra insólita, de humor disparatado, absurda en sus gansadas, con clara vocación transgresora, heredera del cómic más enloquecido y de los cartoons del cine clásico. Cuando se estrenó el milagro de P. Tinto, algunos consideraron que se trataba de "una esperpéntica mirada al pasado con toques de astracanescas reminiscencias cañís", "un monumental ejercicio de originalidad, que mezcla situaciones surrealistas, personajes excéntricos y contrapuntos irónicos"... En definitiva, que el milagro de P. Tinto sorprendió y entusiasmó, especialmente a espectadores jóvenes, que identificaron sus imágenes con la estética de las viñetas, aunque Fesser reconoce también influencias de Berlanga, Jeunet y Caro (Delicatessen), Terry Gilliam o Chuck Jones (el padre putativo de Bugs Bunny), matizando, eso sí, que "las tendencias que más hondo han calado en mi cerebro no provienen del cine".

La religión como remedio universal, la milagrería, la represión sexual, el hambre, situaciones tan características de la España de posguerra, forman parte del trasfondo en esta fantasía de Javier Fesser, que hasta para remitirse a la ciencia-ficción recurre a un Seat 600 transformado en ovni; ilustra musicalmente la película con versiones de éxitos musicales de la época que hicieron furor como la vaca lechera o el trepidante himno ¡a lo loco, a lo loco, a lo loco se vive mejor!; construye sofisticados aparatos usando viejos cachivaches, "objetos, trajes o sonidos que el espectador conoce de antemano, y eso, a mí por lo menos, me hace sentirme cómplice del autor".

A pesar de tales referencias, la película está lejos de pretensiones críticas o moralizadoras: "tratamos de recuperar personajes y circunstancias de nuestra cultura y de nuestra historia más reciente que estaban desaprovechados, pero no hacemos películas creyendo que vamos a salvar a la humanidad con ellas", confirma.

El caso es que el milagro de San Nicolás acaba siendo doble, y hasta triple, ya que, a lo tonto, al viejo matrimonio le nacen tres hijos: dos extraterrestres desquiciados y gorrones que llegan en su ovni y el huido del psiquiátrico ruso que vimos al principio. El disparate cómico es, como se ve, imparable. Los P. Tinto (Petinto es el segundo apellido de los hermanos Fesser) miman a su camada con un candor que llega a enternecernos, y no solamente por la mirada amable del director, sino por la interpretación que el gran Luis Ciges hace del personaje de P. Tinto, al que contagia una humanidad que contrasta con el absurdo del relato. Gran parte del peso de la película recae en ciges, felizmente secundado por su esposa ciega, silvia casanova, que compone con acierto una olivia rácana y miserable que cree en los milagros sólo porque salen gratis. Luis Ciges, recientemente fallecido, actuó por última vez en la película de Javier Fesser, la gran aventura de Mortadelo y Filemón, que se estrena hoy: Otra incursión en el cómic, esta vez sobre la obra de su admirado Francisco Ibáñez, con quien tanto coincide.

Javier Fesser ha abundado en su estilo personal, realmente único en el panorama del cine español actual. Desde sus primeros cortos, Aquel ritmillo y el Secdleto de la tlompeta (1995), pasando por la serie para televisión Gomaespuma, o la miniserie para internet Javier y Lucy, se ha mantenido fiel a un tipo de humor a través del que reivindica el uso de "la locura como única forma de no estar loco".

El milagro de P. Tinto fue uno de los grandes éxitos comerciales de 1998, con más de 1.300.000 espectadores, además de obtener el Premio Sant Jordi de rne a la mejor ópera prima, el premio al mejor director en el Festival de Peñíscola, o el Goya a los mejores efectos especiales en 1999.

Un humor disparatado

Javier Fesser (Madrid, 1964) estudió Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid, y a los 22 años fundó la productora Línea Films, para la que llegó a rodar más de 150 spots publicitarios, convirtiéndose en solicitada figura de esta peculiar manera de narrar en imágenes. Más tarde fundó películas Pendelton, para la que rodaría su primer corto, Aquel ritmillo (1995), con el que obtuvo 22 premios en festivales internacionales, además del Goya al mejor cortometraje. Con su siguiente corto, el Secdleto de la tlompeta (1995), multiplicó el éxito del primero: además de otros tantos premios, fue exhibido comercialmente en salas y televisiones de diversos países, llevando su disparatado humor a lugares insospechados.

Junto a su hermano Guillermo, habitual colaborador suyo, escribió y realizó para televisión una serie titulada Gomaespuma, nombre del famoso dúo humorístico del que Guillermo es uno de los componentes. Para entonces ya preparaban, de nuevo juntos, el que sería su primer largometraje, El milagro de P. Tinto, en 1998. El enorme éxito comercial logrado con esta película confirmó a Javier Fesser como un personalísimo valor del joven cine español.

Sin abandonar el mundo de la publicidad, del que ha heredado un lenguaje cinematográfico de asombrosa agilidad, ha realizado un concurso de cine por internet (Notodofilmfest) y la miniserie Javier y Lucy también para este medio, además de otro cortometraje, La sorpresita (2001). Javier Fesser estrena hoy su segundo largometraje, La gran aventura de Mortadelo y Filemón, que augura un nuevo éxito.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de febrero de 2003

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