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sábado, 7 de diciembre de 2002

El Ejército de Israel mata a 10 palestinos en Gaza en plena fiesta del fin del Ramadán

Dos de las víctimas del ataque a un campamento trabajaban para Naciones Unidas

El Bureij (Gaza) 7 DIC 2002

Las celebraciones del Aid el Fitr (Fiesta del Sacrificio), que marca el final del mes del Ramadán, se vieron ensombrecidas por la muerte de diez palestinos en una incursión militar israelí en el campo de refugiados de El Bureij, en la franja de Gaza. Miles de personas salieron ayer a las calles para acompañar al cortejo fúnebre y clamaron venganza por lo ocurrido. Dos de las víctimas eran trabajadores locales de una escuela gestionada por la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (UNRWA) en los territorios palestinos.

Unos cuarenta carros de combate y vehículos blindados del Ejército israelí irrumpieron en la madrugada del viernes por los diferentes accesos al campo de El Bureij con el objetivo de arrestar a un dirigente radical y demoler la vivienda familiar de un terrorista suicida, pero encontraron más resistencia de la esperada, según reconocieron fuentes militares. Lo que se suponía iba a ser una operación selectiva terminó convirtiéndose en una batalla campal que duró más de tres horas, y obligó a las unidades de infantería a pedir la cobertura aérea de helicópteros de combate.

Después de rodear la casa de Aiman Shashniye -un dirigente de los Comités de Resistencia Popular al que los servicios de seguridad israelíes acusan de haber organizado operaciones de guerrilla urbana que provocaron la destrucción de tres tanques modelo Merkava-, y darse cuenta de que éste había huido, las fuerzas israelíes optaron por detener a uno de sus hermanos y demoler el inmueble.

Antes de que los artificieros militares pudieran salir de los blindados para colocar y detonar los explosivos, se sucedieron intensos tiroteos, que además de los diez muertos, causaron 12 heridos entre los palestinos y uno entre los soldados.

"Los enfrentamientos tuvieron lugar a muy corta distancia, en algún caso a menos de diez metros", señaló la responsable de relaciones con los corresponsales extranjeros en la oficina del portavoz del Ejército, Sharon Feingold.

Celebración musulmana

Interpelada sobre por qué habían elegido una fecha tan señalada en el calendario musulmán, similar en importancia a la Navidad cristiana, Feingold aseguró que el momento fue escogido según las informaciones recibidas por sus servicios de inteligencia. Además, "ellos no respetan nuestras fiestas, acuérdese del atentado de Pessaj [la Pascua judía] en Netanya", añadió la oficial.

En las esquinas de edificios cercanos a la vivienda demolida, que al derrumbarse provocó la destrucción parcial de otras tres casas contiguas, se podían observar los restos de sangre de miembros de las fuerzas de seguridad y milicianos armados que opusieron resistencia a la incursión.

Aunque el comandante para la franja de Gaza, el general de brigada Israel Ziv, aseguró en un primer momento que la mayoría de las víctimas eran combatientes, el director del hospital de Al Aqsa, Ahmed Rabat, refutó las afirmaciones de Ziv señalando que sólo dos eran agentes de policía y que siete eran civiles. Según la agencia Efe, una niña de 11 años se contaría entre las víctimas. Por su parte, un portavoz del hospital de Shifa, situado en la ciudad de Gaza, certificó el fallecimiento de una mujer, que resultó herida de muerte por la metralla desprendida por uno de los misiles.

Aunque la proporción exacta entre combatientes armados y civiles inocentes fallecidos durante la incursión sigue siendo motivo de polémica entre ambas partes, lo que sí fue confirmado por Naciones Unidas es que dos de sus empleados locales -un hombre de 31 años y una mujer de la misma edad- se encontraban entre los muertos. Ambos trabajaban para una escuela de la agencia UNRWA, especializada en los refugiados, que presta servicios a un millón y medio de palestinos y gestiona 260 centros educativos y 50 clínicas de atención primaria. El fallecimiento de estos dos trabajadores se produce cuando todavía no se han aclarado las circunstancias de la muerte del consultor británico de la UNRWA Ian Hook, que fue recientemente alcanzado por un francotirador militar en el campo de refugiados de Yenín.

A pesar de que el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, y de que el secretario del Foreign Office británico, Jack Straw, solicitaron al Gobierno israelí una investigación exhaustiva que esclarezca las circunstancias de la muerte de Hook, hasta el momento el Ejército israelí no ha presentado una explicación oficial que satisfaga ni a la ONU ni al Reino Unido, a pesar de que el titular de Exteriores israelí, Benjamín Netanyahu, se comprometió personalmente a que así fuera.

Con motivo de la celebración del Aid el Fitr, el presidente palestino, Yasir Arafat, salió también ayer de su forzado ostracismo y condenó la incursión militar israelí. En declaraciones efectuadas a la entrada a sus oficinas en la derruida Mokata, sede del Gobierno palestino, de Ramala, Arafat afirmó: "El terrorismo practicado diariamente por Israel ataca a nuestros niños, nuestras mujeres y nuestros lugares santos, desde Yenín hasta Rafá". Son las ciudades que constituyen los límites norte y sur, respectivamente, de los territorios autónomos palestinos.

Manifestación tras el funeral de una de las víctimas de la incursión israelí, ayer en el centro de Gaza. / REUTERS

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