CARTAS AL DIRECTOR

Consternación

En mi condición de ser humano, y sin conocimientos de jurisprudencia, me permito hacer una pregunta: ¿cómo es posible que una (o varias) persona(s) sea(n) capaz de ordenar el asesinato de otra? ¿Puede vivir una persona con la conciencia tranquila el resto de su vida sabiendo que ha decidido -apoyado por unas leyes sufragadas por la "dictadura de la mayoría", como decía W. Churchill- matar a otra? ¿No es eso también un asesinato? ¿Cuántos asesinatos más van a cometerse en nombre de la "pena de muerte"? Me faltan las palabras y me sobran sentimientos de rabia.- Helena Díaz del Real Argüelles. Múnich, Alemania.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de junio de 2000