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El 'liberal' Jatamí rompe todos los pronósticos y arrasa en las presidenciales de Irán

ENVIADA ESPECIALContra todas las apuestas, Mohamed Jatamí, de 54 años, será el nuevo presidente de Irán. Analistas de dentro y fuera del país equivocaron sus predicciones y el candidato que unos califican como "moderado" y otros como "liberal" arrasó no sólo en Teherán y en los grandes centros urbanos, sino en todo el país. En la capital iraní el clima que se respiraba ayer, al día siguiente de los comicios, era de gran satisfacción tras el anuncio oficial del triunfo de Jatamí. El resultado es un mensaje de protesta de la población y una muestra de la visión de futuro del régimen.

El guía de la república islámica y número uno del régimen, el ayatolá Alí Jamenei, felicitó al vencedor con un mensaje difundido por la televisión.Algún gesto de éxito con el puño cerrado y el dedo pulgar hacia arriba y las radios de coches y tiendas con el volumen un poco más alto de lo habitual eran los pocos signos externos de la noticia, que, desde que se conocieron los resultados de Teherán -a primera hora-, había recorrido la capital iraní como la pólvora. Cuando el informativo radiofónico de las dos de la tarde dio las cifras de un triunfo irreversible, Shayeste y Hamide, dos universitarias de 21 años, no pudieron más y soltaron un estruendoso "¡bien!" ante las sonrisas y miradas de complicidad del resto de los jóvenes que a esa hora almorzaban en una pequeña hamburguesería de la calle de Vanak.

De los más de 29 millones de votos emitidos, Jatamí logró más de 20 millones, lo que representa un 62,5% de la voluntad popular. El candidato oficialista, el más conservador, Alí Akbar Nateq-Nuri, apenas conseguía un 22,7% de los votos (7,2 millones). Las cifras facilitadas por el Ministerio del Interior daban cuenta, además, del mayor índice de participación de la historia de la República Islámica de Irán. Más de 29 de los 33 millones de iraníes convocados a las urnas depositaron su voto, lo que supone una participación del 90%.

Fracaso conservador

Este resultado supone un fracaso aplastante del establishment político-religioso-conservador del régimen islámico. Más aún si se considera que, de los dos aspirantes con menos posibilidades, el candidato laico Reza Zavarei ha superado -con 771.460 votos- al clérigo ultraconservador Mohamed Reyshahri, que sólo había obtenido 742.598. Los iraníes han confirmando algo que ya estaba en el ambiente: su deseo de cambio. Un sentimiento especialmente fuerte entre los jóvenes, que son la mayoría en este país de casi 66 millones de habitantes. El régimen, por su parte, al aceptar limpiamente los resultados, abre el sistema a los desencantados.El alcance del éxito de Jatamí era ya tan incontestable al mediodía de ayer que el propio candidato derrotado reconoció la victoria de su rival en un comunicado enviado a la televisión estatal. Nateq-Nuri, presidente del Parlamento y jefe de la mayoría conservadora, felicitaba a Jatamí y le aseguraba "su apoyo", en un gesto que le honra.

La cuestión ahora es saber con qué medios va a contar el presidente electo para dirigir el país y cómo va a funcionar la alianza coyuntural entre radicales y pragmáticos que le ha apoyado. Algunos observadores extranjeros se hicieron eco durante la campaña de la debilidad de sus apoyos frente al influyente bazar y los clérigos de Qoín y Mashad que respaldaban a Nateq-Nuri. Tras el golpe dado a ese clero conservador -que es el apoyo del guía supremo, Alí Jamenei- y con la oposición de la mayoría del Parlamento, Jatamí va a tener que hacer encaje de bolillos para sacar adelante las promesas con las que catalizó el voto de protesta de jóvenes, mujeres e intelectuales. De momento, ayer en Teherán, decenas de empleados municipales se afanaban en limpiar las paredes de carteles electorales. Tal diligencia es muy propia del alcalde, Mohamed Karbachí, un pragmático para el que se barajan las carteras de Interior o de Asuntos Exteriores y al que Jatamí debe parte de su éxito, en especial en los barrios del sur de la ciudad.

"Karbachí es igual a empleos y a subsidios", explica un analista político cuando se le muestra la extrañeza por el favorable resultado de Jatamí en las zonas populares de Teherán. "Luego, si el alcalde dice que Jatamí es bueno, se vota a Jatamí", añade.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de mayo de 1997

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