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jueves, 20 de junio de 1991

Pablo escobar se entrega al Gobierno colombiano

  • El jefe del 'cartel de Medellín' esperó a que la Asamblea constituyente prohibiese la extradición

El milagro anunciado por el sacerdote Rafael García Herreros, el pasado 8 de mayo, se cumplió: Pablo Escobar Gaviria, máximo responsable del cartel de Medellín y uno de los grandes jefes del narcotráfico en el mundo, está desde ayer, a las cinco de la tarde (una de la madrugada en España), en la cárcel de Envigado. Después de asegurarse de que no será extraditado, Escobar se entregó a las autoridades colombianas y fue trasladado en helicóptero a este centro de rehabilitación de drogadictos, convertido, a marchas forzadas, en cárcel de máxima seguridad.

El proceso de entrega de Pablo Escobar tuvo ribetes cinematográficos. A las doce del mediodía de ayer la Asamblea Nacional Constituyente había aprobado la no extradición para colombianos. Cincuenta y un delegados votaron sí; 13, no, y 4 se abstuvieron. A las tres de la tarde se repartieron videocasetes a la prensa con imágenes de la huida pública de Pablo Escobar. Una hora después, en un jeep y con el rostro cubierto, ingresaron en la cárcel de Envigado cuatro de los lugartenientes del jefe del narcotráfico, entre ellos John Jairo Velázquez, considerado el tercer hombre del cartel de Medellín. Sesenta minutos más tarde dos helicópteros apostados desde la mañana en el helipuerto de la Gobernación de Antioquia, en pleno centro de Medellín, partieron con rumbo desconocido. Poco después se conoció la gran noticia: Pablo Escobar Gaviria se había entregado a la justicia colombiana. Uno de los helicópteros lo recogió en un lugar montañoso y selvático y lo transportó hasta la cárcel de Envigado, según contó después el sacerdote Rafael García Herreros.Sin embargo, muchos insistieron hasta altas horas de la noche en otra versión: desde las ocho de la mañana, este hombre, posiblemente el más buscado en los últimos años por los organismos de seguridad colombianos, había estado en la Gobernación. Allí, según esta versión, permaneció reunido con el padre Rafael García Herreros, con el procurador general de la nación, Carlos Arrieta, con el gobernador Iván Echevarri y con la directora de Instrucción Criminal, Marta Hurtado. En el despacho oficial, Pablo Escobar vivió paso a paso el debate y proceso de votación que eliminó la extradición de la legislación colombiana.

Pablo Escobar Gaviria figura en la lista de los hombres más ricos del mundo. El próximo mes de diciembre cumplirá 41 años. Desde muy joven, inició, de la mano de su primo Gustavo Gaviria, su vida delictiva. "Pablo está cansado de su vida irregular. Es un hombre acorralado que quiere cambiar su vida. Por esto está decidido a entregarse a la justicia", dijo el sacerdote Rafael García Herreros hace dos meses cuando, para sorpresa de los colombianos, este sacerdote inició un proceso de acercamiento con el hombre señalado como uno de los grandes criminales de la historia de Colombia. Pablo Escobar a cambio de su entrega voluntaria exigió también un tratamiento respetuoso y garantías para su vida durante el tiempo de reclusión.

Y esto es tal vez lo más difícil de este proceso: garantizar la vida a Pablo Escobar. El narcotraficante, a pesar de la campaña de limpieza de imagen efectuada por el padre Rafael García Herreros, tiene enemigos muy fuertes dentro y fuera de los organismos de seguridad. En Envigado y en los barrios pobres de Medellín, donde Pablo Escobar es mirado como un ídolo, muchos de sus habitantes piensan que Pablo Escobar está corriendo un grave riesgo con su entrega y rezan a diario para que todo salga bien.

Alegría en Colombia

La noticia se recibió en Colombia con gran alegría. En Envigado, pueblo donde creció Pablo Escobar, la gente se reunió en la plaza central y con gritos y aplausos demostraron su alegría. Políticos y personalidades entrevistados por las dos grandes cadenas de radio coincidieron en afirmar que la entrega de Pablo Escobar es un gran paso para la pacificación de Colombia.La entrega de Escobar, además, es considerada como el mayor triunfo de la política del presidente César Gaviria que busca el sometimiento de los narcotraficantes a la justicia colombiana. Pero también representa uno de los mayores retos para este Gobierno. Gaviria debe demostrar que es efectiva su política de fortalecimiento a la justicia y que es efectivo también su pograma integral de erradicación de la violencia.

Por lo pronto, el Gobierno ofrece al narcotraficante más poderoso del país, al hombre que puso en jaque al Estado colombiano, la reducción y acumulación de pena. Además, un tratamiento similar al que ha dado a los tres hermanos Ochoa, Juan David, Pablo y José Luis. Los tres, miembros del cartel de Medellín, son presos voluntarios, desde hace algunos meses, de la cárcel de Ipagui, un municipio del área metropolitana de Medellín. En esta cárcel, también de alta seguridad, los tres narcotraficantes arrepentidos, matan el tiempo y reducen horas de condena fabricando bolsas de plástico. A sus familiares se les permite a diario llevarles las tres comidas, para evitar cualquier intento de envenenamiento.

Pablo Escobar es el séptimo extraditable que se acoge a la política de Gobierno de rebaja de penas. "Yo no siento desconfianza de la justicia colombiana, siento desconfianza de ciertos organismos de seguridad", había dicho en una entrevista publicada a comienzos de este año Pablo Escobar.

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